martes, 16 de junio de 2009

La revolución en directo

Han transcurrido tres días desde que se celebraron las elecciones presidenciales iraníes, cientos de miles de partidarios del candidato llamado “reformista” Musavi han salido a protestar a las calles, la represión policial ha dejado ocho muertos y las autoridades iraníes han anunciado un nuevo recuento de votos, que es poco probable que pueda acallar las acusaciones de fraude (muchas de ellas dirigidas no contra Ahmadineyad, sino contra la máxima autoridad iraní, el ayatolá Jamenei).

Numerosos “ciberactivistas” están jaleando desde la comodidad de sus casas la llamada “revolución verde”, mientras son los iraníes quienes se enfrentan a la represión y la violencia de los basijs. Sería interesante analizar ese extraño fenómeno moderno ligado a las “revoluciones de colores”, que consiste en “solidarizarse” con ellas desde los países desarrollados de Europa y Estados Unidos cuando, curiosamente, aquí nadie parece estar dispuesto a levantarse de su sillón por motivos políticos (y no es que falten razones para ello bastante más cercanas). Eso no impide que muchos se apresuren a jalear desde la barrera unas revoluciones lejanas que ni siquiera entienden, lo que en realidad sólo sirve para difundir rumores y hacer un ruido que no hace más que aumentar la confusión. Además, esos “ciberrevolucionarios” de salón son enormemente selectivos: mientras miles de internautas occidentales apoyan la “revolución verde”, ¿cuántos se han movilizado por los indígenas de Perú asesinados recientemente por las fuerzas de Alan García, por poner sólo un ejemplo?


MUSAVI HABLA A UNA MULTITUD DE PARTIDARIOS, AYER EN TEHERÁN.

No creo tener más conocimientos sobre Irán que muchos de esos “ciberrevolucionarios”, pero considero que no es el momento de tomar partido, sino de observar los acontecimientos con cierta distancia y tratar de hacer algo muchísimo más difícil, comprender qué está sucediendo allí.

La primera acusación de pucherazo la lanzó el portavoz de Musavi, el cineasta radicado en París Mohsen Makhbalbaf, quien dijo que pocas horas después de las elecciones el Ministerio del Interior había llamado a la sede de campaña de Musavi para informar de que había ganado las elecciones y que debía preparar la declaración de victoria. Sin embargo, a medida que avanzaba el recuento, Ahmadineyad iba remontando posiciones hasta darse la curiosa situación de que ambos candidatos se proclamaran vencedores. Los resultados finales fueron divulgados al día siguiente: con una participación record del 85 % de electores, Mahmud Ahmadineyad había ganado las elecciones con un 64 % de los votos frente al 32 % obtenido por Mir Hossein Musavi. El ayatolá Jamenei dio por válidos los resultados: la victoria de Ahmadineyad ya era oficial.

Desde el momento en que Makhbalbaf lanzó las acusaciones de fraude, crecerían como una bola de nieve y en muy poco tiempo pasó a considerarse un hecho demostrado que Ahmadineyad, el candidato favorito de Jamenei, había robado las elecciones, probablemente con la ayuda del ayatolá. Un día después de las elecciones, Juan Cole, un reputado experto en Oriente Medio e Irán, publicó un post en su blog en el que ofrecía las principales “pruebas” de que las elecciones habían sido robadas y señalaba con el dedo directamente al líder supremo Jameneí.

Unos indicios son más convincentes que otros y algunos de ellos ya han sido rebatidos por otros analistas. La primera “prueba” de fraude que menciona Cole es que Ahmadineyad ganara con el 57 % de los votos en la ciudad de Musavi, Tabriz, de mayoría azerí como el propio Musavi. Sin embargo, según una encuesta realizada un mes antes de las elecciones por las organizaciones estadounidenses Terror Free Tomorrow y New American Foundation, a Ahmadineyad le apoyaban el doble de azeríes (un 31 %) que a Musavi (un 16 %). Además, como señala un artículo publicado en Politico, dedicado a refutar las acusaciones de fraude, Ahmadineyad habla azerí con fluidez tras haber sido gobernador durante sus ocho años de dos provincias de mayoría azerí. El sábado, Robert Fisk nos contaba desde Teherán que “un viejo amigo suyo” que “no le había mentido nunca” le decía que los resultados eran correctos y que no era sorprendente el triunfo de Ahmadineyad en Tabriz, dónde creó cursos y títulos universitarios en lengua azerí. Tampoco hay que olvidar que el mismo ayatolá Jamenei (el “padrino” del actual presidente) es azerí.

Cole también afirma que es poco creíble que Ahmadineyad haya ganado en Teherán. Sin embargo, éste ganó en las elecciones de 2005 en la capital y fue alcalde de la ciudad entre 2003 y 2005. Cuando le señalé este hecho en los comentarios de su blog, Cole añadió una frase en el post que dice: “Se cree ampliamente que Ahmadineyad sólo consiguió la victoria en Teherán en 2005 porque los sectores reformistas estaban desmotivados y se quedaron en casa en lugar de ir a votar”.

Independientemente del valor explicativo que se quiera conceder a esta frase, Juan Cole parece olvidar los multitudinarios mítines de Ahmadineyad en Teherán durante la campaña electoral. De hecho, pocos días antes de las elecciones, el presidente se vio obligado a no comparecer en uno de ellos porque se habían congregado tantos partidarios suyos que los guardaespaldas le avisaron de que no podían garantizar su seguridad.

PARTIDARIOS DE AHMADINEYAD EL ÚTIMO DÍA DE CAMPAÑA.

Otro supuesto en el que se basan quienes sostienen la teoría del fraude la elevada participación electoral. Los autores del artículo publicado en Politico ya mencionado afirman que ese argumento se basa únicamente en conjeturas. En cualquier caso, sería igualmente razonable especular que la alta participación beneficia a Ahmadineyad, que quizá tenga más seguidores entre las clases humildes, más numerosas que las clases medias y altas que apoyarían a Musavi.

Frente a los análisis que presentan el enfrentamiento entre Musavi y Ahmadineyad en términos “culturales” como una oposición entre “reformistas” y “conservadores”, otros consideran que la auténtica división es una división de clases. Y es que durante la campaña, Musavi se ha mostrado partidario de políticas económicas más neoliberales que las de su contrincante.

En cualquier caso, es muy probable que una información bastante sesgada de la campaña electoral por parte de los medios de comunicación internacionales explique la sorpresa que ha causado fuera de Irán el triunfo de Ahmadineyad, y la razón de que haya tanta gente predispuesta a creer unas acusaciones de fraude que, por muy razonables que suenen, todavía no ha demostrado nadie fehacientemente. Como señalaba el sábado el iraní Abbas Barzegar en The Guardian, la campaña de Musavi ha recibido una atención muchísimo mayor que la de Ahmadineyad en los medios de comunicación no iraníes y se ha sobredimensionado enormemente su popularidad. Lo mismo está sucediendo ahora: las manifestaciones en apoyo a Musavi están recibiendo una atención mediática mucho mayor que las de apoyo a Ahmadineyad.

Haya habido fraude electoral o no, lo que es más que evidente es que Ahmadineyad tenía muchísimas posibilidades de ganar, y probablemente más que Musavi. Ken Ballen y Peter Doherty, los principales responsables de la encuesta antes mencionada (ver, en pdf), publicaron el lunes un artículo en el Washington Post en el que argumentaban que es perfectamente posible que el resultado electoral refleje la voluntad popular iraní. Según la encuesta, realizada un mes antes de las elecciones, el número de iraníes que tenía la intención de votar a Ahmadineyad (un 34 % de los encuestados) duplicaba al de los que tenían previsto votar a Musavi (un 14 %). Un 27 % de encuestados no sabía aún a quién iba a votar; si se extrapola ese número a los porcentajes de cada candidato, el resultado es muy similar a los votos emitidos finalmente en las elecciones.

RESULTADOS DE LA ENCUESTA.

El artículo contiene otros apuntes enormemente interesantes. La gran mayoría de los encuestados se manifestaron a favor de un sistema más democrático y de normalizar las relaciones y el comercio con Estados Unidos. Los iraníes, según dicen Ballen y Doherty, consideran que esas aspiraciones son coherentes con su apoyo a Ahmadineyad, aunque “no desean que continúe sus políticas conservadoras. Antes bien, aparentemente los iraníes consideran a Ahmadineyad su negociador más duro, la persona mejor posicionada para llegar a un acuerdo más favorable para ellos; cómo un Nixon persa viajando a China”.

El hecho de que muchos iraníes consideren compatible apoyar a Ahmadineyad y las reformas democráticas, sin duda chocará a muchos occidentales que han creído a pies juntillas, sin ningún matiz, el reparto de papeles que otorga a Musavi el personaje “bueno reformista” y a Ahmadineyad el de “malo ultraconservador”. Es cierto que el tono de Musavi en asuntos internacionales suena más conciliador que el de Ahmadineyad y que ha prometido relajar el férreo control estatal sobre algunos de los aspectos de la vida de los iraníes u otorgar un mayor protagonismo público a las mujeres, pero no hay que olvidar que es, ante todo, un hombre del régimen, en cuya consolidación tuvo un papel protagonista como primer ministro entre los años 1981 y 1989, los años más duros del mandato del ayatolá Jomeini. Tiene algo de excéntrico que medio Occidente esté aclamando como un adalid de la democracia al hombre que en 1981 inició una persecución encarnizada contra las facciones de la izquierda que habían contribuido al triunfo de la revolución islámica.

Quizá lo que estamos presenciando en Irán sea en realidad el pulso de poder entre dos fuertes personalidades de la vida pública iraní: el despiadado ex-presidente (1989-1997) Akbar Hashemi Rafsanjani en el bando de Musavi y el del ayatolá Jamenei en el de Ahmadineyad. “Rafsanjani no ha mantenido en secreto su opinión de que las políticas exterior y económica aplicadas en los últimos cuatro años siguiendo las directrices de Jamenei han perjudicado gravemente a la República Islámica. […] En una airada carta acusaba a Jamenei de no honrar la dignidad nacional. En un desafío sin precedentes a la autoridad de Jameneí, insinuaba que el Líder Supremo, que normalmente no es objeto de críticas, era negligente, parcial y posiblemente estaba involucrado en un complot para robar las elecciones”, escribía ayer Simon Tisdall en The Guardian.

Sea como fuere, todo parece indicar que las protestas han tomado un impulso propio cuyo desenlace es totalmente imprevisible, entre otras cosas porque, más allá del supuesto fraude electoral, es imposible saber qué es lo que realmente quieren los manifestantes. ¿Más libertades? ¿Cambiar el sistema político? Uno intuye, en cualquier caso, que los manifestantes pro Musavi no son un grupo ni mucho menos homogéneo y que se están expresando innumerables reivindicaciones, algunas de ellas incluso contradictorias entre sí.

En el año 1978, el filósofo francés Michel Foucault
viajó a Irán en dos ocasiones desencantado por el fracaso del proyecto ilustrado en Europa. El autor de Vigilar y castigar publicó en la revista francesa Le Nouvel Observateur un famoso artículo titulado “¿Con qué sueñan los iraníes?”, en el que exponía su fascinación por la revolución iraní, en la que vio el “movimiento que permitiría introducir en la vida política una dimensión espiritual”, y hacía diagnósticos tan atinados como éste: “Un hecho debe quedar claro: por ‘Gobierno islámico’ nadie en Irán entiende un régimen político en el que el clero juegue un papel de gobierno o control”. Uno sospecha que en su intento de interpretar los sueños del pueblo iraní, Foucault proyectó los suyos propios. ¿Cuántos de nosotros en Occidente no estaremos viendo ahora en la “revolución verde” nada más que aquello que deseamos ver?

15 comentarios:

Alberto dijo...

Te ha costado parir pero por fin has escrito querido Carlos. No se por qué pero te esperaba en este tema. Un artículo digno de ser difundido para que los que estamos en el sofá simpatizando con esa revolución verde sepamos el verdadero color de las cosas que están pasando en Irán. Un abrazo.

Juan Asís Palao dijo...

Sostenella y no enmedalla...

Con todo el respeto, tu análisis me decepciona. No mencionas ni de pasada que en la cronología de los acontecimientos se producen detenciones que no se han podido negar de militantes de la oposición, y si bien hubo bulo con el arresto domiciliario de Musavi, no lo era con el cierre de periódicos, ni con la forma en la que se anunciaron los resultados, dando los finales de bloque, sin comenzar primero con los resultados región por región, como se hicieron en las anteriores elecciones. Pero es que además ni mencionas a los matones en moto con porras, que sí cuentan en la actitud de apoyo de los ciberrevolucionarios verdes que prácticamente denostas como ingenuos y bobos.
En fin, no estoy de acuerdo con la intención del post, que se plantea deslegitimar el instinto solidario de los usuarios de internet por los manifestantes. Dices que son un frente heterogéneo, pero no explicas en qué. Que hay intereses contrapuestos, cúales. Yo estoy dispuesto a reconocer que el prisma va desde anarquistas hasta funcionarios en servicio desde la época de Musavi, o hasta mujeres hartas de que capullos de la brigada de la virtud les pongan las manos encima.

Falta empatía en tu post. Pretendes ser frío y objetivo, y para eso apuras al máximo una argumentación que deja para Ahmadineyad y el régimen el beneficio de demasiadas dudas injustificables.

Espero que mi tono no te parezca inadecuado.

Moeh dijo...

Uno de los mejores puntos de partida para el conocimiento es siempre la duda...

Yo creo que el problema de partida es que los resultados no han sido creíbles. Nadie debe dudar de que la victoria de Ahmadineyad estaba casi cantada, pero no de una forma tan rotunda. Sospecho (conjetura) que Jamanei y su sector tenían miedo a una segunda vuelta...

De todas maneras nos hace falta siempre tener unos tipos más buenos que los malos. Y es algo a lo que se apunta mucha gente...

Y último: el cerrojazo informativo es significativo. Sin periodista extranjeros, y con internet más caído que otra cosa...

nico dijo...

Aunque el analisis me parece interesante y muy bien documentado, me parece que peca de "subjetivo", te posicionas claramente y eso le resta un poco su valor.

Creo que estamos de acuerdo en que a Musavi se lo ha sobrevalorado en Occidente (aunque cada vez tengo menos claro qué es eso de Occidente) y que se lo esta vendiendo como el Obama Iraní y chorradas de ese tipo, del mismo modo que se ha vendido a Ahmadineyad como un loco extremista con aires de dictador... gran parte de los analisis de los medios occidentales han sido claramente polarizados y sin profunidad en sus investigaciones (por no decir, previsibles y sesgadas, como casi siempre)

Pero aunque todo eso no deje de ser cierto, los resultado finales han sido cuanto menos sospechosos, y los "inocentes e ingenuos" iraníes que han salido a la calle a protestar, lo han hecho por la misma conviccion de sospechas...y si sumas las condiciones de represión de libertades individuales que padecen en Iran, pues resulta que hay gente que se lanza a la calle para protestar por lo que ellos piensan que ha sido injusto

Si me preguntas si sé a ciencia cierta si ha habido fraude o no.... pues no lo sé, pero me parece cuanto menos sospechoso, y la actitud del Ayatola de confirmar las elecciones sin plantear la menor sombra de dudas sobre los resultados, pues me parece un poco sospechoso...

Y los revolucionarios de sofá, son cómo son... gente que vive muy bien y que no mueve un dedo por nada... pero eso no quita que no piensen que en Iran se esta provocando una injusticia, y que de alguna forma, llamáme iluso, se puede hacer algo moviendo el tema por internet para que mucha gente pueda saber que esta pasando en Iran (aunque no se sepa)

No sé, tu analisis me ha dejado un sabor agridulce... pero como he dicho al principio, me parece un analisis con buenas y muchas fuentes de información, muy contrastado... pero en exceso posicionado...

Muchas gracias por compartirlo y permitirnos un poco de reflexion sobre el tema

Un abrazo

Nico

algarabia dijo...

Buen análisis, Carlos, porque de eso se trataba ¿no? De hacer un análisis político en un momento en el que prima una toma de postura incondicional y muchas veces acrítica desde la visceralidad y la ignorancia. Se echaban de menos análisis entre tanto ruido. Las protestas, la represión y la brutalidad ya las están cubriendo los medios tradicionales. Yo personalmente, prefiero entender el contexto en el que se están desarrollando unos acontecimientos sumamente complejos que aquí se están abordando mayoritariamente desde un único y mismo ángulo.
No entiendo ni comparto esa presión para que se tome partido o para condenar continuamente la violencia, máxime cuando algunos, y es fácilmente comprobable, lo hacemos siempre. No por gritar más, la condena es más firme. Como decía el otro día Basteiro, recogiendo el lema de un periódico belga, "comprender también es actuar".
Hoy lo veo más necesario que nunca.
Nico, mi sensación también es agridulce, pero por diferentes razones. Si echas un vistazo a quiénes son algunos de los principales adalides de la "revolución verde" en España, no los busques clamando contra la invasión de Gaza, las matanzas de índigenas en Perú, o la salvaje y diaria represión de la dictadura de Mubarak (28 largos años ya) en Egipto. Hay mucho de oportunismo y mucho afán de protagonismo, y eso no ayuda a defender ninguna causa, por muy justa que sea. El movimiento se demuestra andando.
Un abrazo a todos.

itxa dijo...

el tema de las revoluciones en paises dictatoriales me queda muy cercano. lo que por aquí se intenta es que se involucren más y más extranjeros porque a ellos no se les puede palear en la cárcel del mismo modo que a los locales. Interesa, asimismo, que el mundo conozca lo que esta sucediendo, que haya barullo informativo y que se niegue cualquier punto a favor del dictador, aunque éste halla ganado las elecciones y esté en su legalidad... según dices, claro que todavía no lo sabemos (ni lo sabremos) con total seguridad.

Es gracioso que unos comenten lo subjetivo que eres y otros lo objetivo que quieres llegar a ser con el post :)

bueno, las revoluciones de hoy en día parecen estar de la mano de aquellos que tienen algo de poder, es una revolucion de clases acomodadas, sin lugar a dudas (tanto en egipto como en iran). si nosotros estamos en casita transmitiendo nuestras opiniones desde el twitter, los revolucionarios saben que su papá les sacará del calabozo si alli caen..... pero, por lo menos, hay ganas de cambio, que es lo que importa.

Está el agua estancada y el agua que brota, que yo sepa lo malo es beber del agua estancada, no?

Carlos Sardiña Galache dijo...

No pensaba contestar a los comentarios porque no quiero enzarzarme en discusiones estériles. Creo que el texto del post es suficientemente claro (sobre todo en expresar mi confusión) y no siento la necesidad de defender el hecho de no haber condenado de forma más explícita la represión.

Pero me parece una canallada decir que "los revolucionarios saben que su papá les sacará del calabozo si allí caen" cuando tantos de ellos (en Irán, Egipto y otros muchos lugares) son torturados, a menudo hasta la muerte.

Un abrazo a todos y a todas

sandra dijo...

Buen análisis, otro en:
http//:orhpositivo.wordpress.com

itxa dijo...

ninguna discusión es estéril, por lo menos contestar a los que nos hemos leído con detenimiento tu post... no creo que sea nada malo.

no puedes negar que entre los que caen los hay 'con suerte'. yo es lo que he visto por aqui tambien... si me propongo como tú a opinar no termino, solo cuento lo que veo.

un saludo

frozenboricua dijo...

Excelente análisis de la situación en Irán. Mucho mejor que todo lo que he visto en los medios norteamericanos (vivo en los EEUU), incluyendo los de la izquierda.

paaq dijo...

A los que decís que los resultados son sospechosos, ¿por qué lo decís? Carlos ha enlazado la encuesta previa a las elecciones que es muy parecida al resultado final. Yo, que tengo una idea muy borrosa de Irán (y sin embargo, más nítida que la media española) me fío de una encuesta realizada con seriedad, no de un blogger que se pone en plan conspiranoico.

Pero vaya, si contamos en España con tanto experto en política iraní, deberíais ir a la prensa a explicarlo, porque ellos sí que no se enteran.

Jafar Abdellah dijo...

Para no especular sobre lo que otros han creido ver en la carta de Rafsanyani a Jameneí, se puede leer traducida al castellano en versión íntegra en http://shiandalus.blogspot.com/search/label/Rafsanyani

Jafar Abdellah dijo...

Un artículo escrito a raiz del debate electoral entre candidatos, transmitido por la TV iráni en directo, en los días previos a las elecciones.
http://shiandalus.blogspot.com/2009/06/debate-electoral-en-iran.html

Carlos Sardiña Galache dijo...

Quizá las acusaciones de que en estas elecciones se anunciaron demasiado pronto los resultados no sean tan concluyentes como parece a simple vista.

La segunda vuelta de las elecciones de 2005 se celebró el 24 de junio. En esta noticia del Boston Globe, fechada el 26 de junio, se dice que el Ministerio del Interior anunció los resultados finales al día siguiente de las elecciones:

"Final results released by the Interior Ministry yesterday indicated that Mahmoud Ahmadinejad received 62 percent of the 28 million votes cast in Friday's presidential runoff, dealing a crushing defeat to the former president, Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, and the well-to-do establishment, as well as the movement for reform and liberalization in Iran."
http://cort.as/_RQ

En cualquier caso, resulta curioso que todo el mundo señale la velocidad con que se ofrecieron los resultados y no se preste atención a la prisa aún mayor que tuvo Musavi en proclamar la victoria. Aunque recibiera la famosa llamada del Ministerio del Interior, que no es un anuncio oficial, esa prisa también debería despertar sospechas, ¿no? ¿Desde cuando es el ganador el que hace público en primer lugar el resutado de unas eleciones?.

Hay incluso quien dice que en realidad eso ya no importa, que las protestas ya trascienden el resultado electoral. No lo sé. Pero no hay que olvidar que el desencadenante fueron las acusaciones de fraude, que siguen sin tener una base realmente sólida.

Gracias a todos por comentar.

Un saludo

R. dijo...

Ante la revolución, toda imparcialidad está condenada a perecer al ser neutralizada por el apego a cualquier ideología prevaleciente. Pero, ¿el "índice revolucionario" en el caso de Irán en realidad importa?

Me parece atinado el título del artículo, la "Revolución en directo", como cual medio de comunicación que libera la información que ellos mismos bloquean a través de los nudos sistemáticos de la propia capacidad de difusión. Revolución en directo, porque sólo ahora podemos ser concientes de los fenómenos que acontecen en el mundo, lo cual reune una cualidad paradójica del conocimiento, multiplicando toda forma de hacer conciencia del mundo: solamente nos informamos a través de los medios, por tanto, podemos saber lo mediatizado. Esta doble condición del saber moderno nos encadena más bien con los fenómenos mediáticos y no con lo que realmente acontece en el mundo.

La aclamada empatía virtual más bien me parece una repulsión intelectual, un alejamiento prudente de la violencia pura revolucionaria tomando el partido de un rebelde simbólico arrojado a las trincheras de sus páginas blancas sin ningún testimonio para entregarle con sacrificio al mundo una auténtica convergencia con la "oposición". La empatía virtual no se "opone" a nada, simplemente se suma a cualquier movimiento minoritario para aparecer desde las mismas minorías como un esbozo de alternatividad insípida y sin fundamentos.

Me parece que la más aguda cuestión que nos podemos plantear directa/indirectamente desde el artículo que nos ofrecen es la siguiente:

¿Qué revolución no se erigirá ante un interés de privilegios políticos?

¿Qué revolución despolitizaría al mundo?

Y así...

¿Toda revolución posible es por principio violenta?

Estas manifestaciones no sólo son protestas reformistas o conservadoras, son en ocasiones campos de batalla en donde se pierden vidas humanas...

Objetivos, subjetivos... ¿podemos permanecer aún inconmovibles ante la muerte de otros?

Gracias por la lectura.