lunes, 19 de enero de 2009

La tregua trampa de Israel

Después de 23 de días de una ofensiva en la que ha matado a más de 1.300 personas (entre ellos más de 400 niños) y herido al menos a otras 5.300, el ejército israelí ha comenzado a retirarse de Gaza, aunque aún no está claro si se trata de una retirada completa. De momento se están marchando los reservistas, pero las tropas regulares permanecen en sus posiciones. Un oficial israelí anónimo declaró ayer al diario israelí Haaretz que el plan consiste en retirar completamente las tropas antes de la investidura de Obama. Sin embargo, Mark Regev, el portavoz del ejército israelí, se limitó a declarar que la retirada de las tropas se hará lo más rápidamente posible siempre y cuando Gaza siga en calma.

UN NIÑO PALESTINO JUNTO A SU CASA ARRASADA POR EL EJÉRCITO ISRAELÍ EN EL NORTE DE GAZA.

La retirada se produce después de que Israel anunciara una tregua unilateral bastante sui generis en la que no se compromete a levantar el bloqueo que lleva ahogando a la población civil desde hace meses y se reserva el derecho de atacar cuando le venga en gana, como efectivamente hizo sólo seis horas después de anunciarla con un nuevo bombardeo en el norte de Gaza. Unas horas después, Hamas y varias facciones aliadas anunciaron su propia tregua: Israel tiene siete días para retirarse completamente y debe abrir los pasos fronterizos para permitir la entrada de ayuda humanitaria. ¿Qué se puede esperar de esta tregua? Teniendo en cuenta que Israel no acostumbra a cumplir sus compromisos y que no respetó el alto el fuego acordado en julio de 2008, a pesar de que Hamas sí lo hizo, la tregua no vale ni el papel en el que ha sido firmada. La operación "plomo fundido" ha llegado a su fin y ya no caen bombas sobre Gaza, pero la paz está más lejos que nunca: como argumentaba Alastair Crooke hoy en The Guardian, no se ha resuelto ni uno solo de los problemas que condujeron a la operación y nos encontramos en el punto de partida de "una nueva ronda de conflictos".

Tras el cese de la ofensiva, Israel invita a sus aliados europeos en Jerusalén a una cena para celebrar la matanza: a ella acuden Ehud Olmert, Gordon Brown, Nicolas Sarkozy, Angela Merkel, Silvio Berlusconi, el primer ministro checo Mirek Topolanek y el "pepito grillo" de Israel José Luis Rodríguez Zapatero. Viendo las imágenes de la cena, parece que fue una deliciosa velada en la que, entre bromas y veras, este grupo de demócratas se lo pasaba en grande mientras, a pocos kilómetros de allí, agonizaban miles de palestinos.

¿Qué es lo que acordó en aquella cena? La única "solución" a este conflicto que se le ocurre ahora al mundo democrático: nada de negociar con Hamas (porque ya se sabe que "los demócratas no negocian con terroristas"), sino esforzarse juntos en evitar que Hamas se rearme. Además, la Unión Europea anunció hoy que no va a ayudar en la reconstrucción de los edificios e infraestructuras de Gaza mientras Hamas siga en el poder; una medida de castigo colectivo absolutamente democrática. Según varios diplomáticos europeos, Israel pretende ejercer el control sobre la reconstrucción de la Franja y ha pedido a la ONU y otras agencias que le garanticen que Hamas no se beneficiará de ningún proyecto.

Hamas, por supuesto, asegura que se rearmará lo antes posible. Ismail Haniya, el líder de Hamas, ha proclamado que "Hamas ha ganado la guerra, pero ha sido lo suficientemente sabio para declarar una tregua". Hay mucho de fanfarronería en sus palabras, que suenan especialmente grotescas en medio de tanta destrucción, pero también un elemento de verdad: si el objetivo de la ofensiva era derrotar a Hamas, la organización no se ha rendido y su prestigio como movimiento de resistencia a la ocupación israelí no sólo sigue intacto entre los palestinos, sino que parece haber aumentado . Fawaz Gerges contaba hace tres días en The Nation que la "operación plomo fundido" no ha hecho sino aumentar el prestigio de Hamas en el mundo árabe y que, incluso personas que antes eran críticas con Hamas, respetan ahora a la organización, por lo que la ofensiva israelí ha reforzado su ascendencia política en la región.

Mahmud Abbas y Fatah han visto como han perdido áun más apoyo popular, sobre todo cuando Abbas culpó a Hamas del bombardeo, al quedar patente una vez más que sirven más y mejor a los intereses de Israel que a los del pueblo palestino. De hecho, según algunas fuentes, había cientos de hombres de las milicias de Mohammed Dahlan esperando a que Israel derribara el gobierno de Hamas en Gaza para hacerse con el control de la Franja. Sin embargo, todos esos planes se han visto truncados y, ahora que Hamas tiene más apoyo popular que nunca, Abbas propone la creación de un gobierno nacional con Hamas, seguido de la celebración simultánea de elecciones presidenciales y parlamentarias.

SARKOZY, OLMERT Y ZAPATERO, AYER EN JERUSALÉN.

La ofensiva fue lanzada en gran medida para aumentar el número de votos del partido Kadima en las próximas elecciones parlamentarias israelíes, que se van a celebrar el 9 de febrero. En ese sentido, parece haber dado pocos resultados. El Likud de Benjamin Netanyahu encabezaba las encuestas de intención de voto antes de la operación y, según Haaretz, sigue encabezándolas (ahora obtendría 29 escaños en el Parlamento), a pesar de que el 94% de la población israelí lo ha apoyado y Kadima (que según las encuestas obtendría 26 escaños) ha acortado distancias.

Es ahora cuando comienza a descubrirse la enorme magnitud de la destrucción causada por Israel en Gaza. A los miles de muertos y heridos hay que sumar unos daños materiales gigantescos: más de 4.000 casas arrasadas, y decenas de miles de palestinos sin techo; medio millón de personas no ha tenido acceso a agua potable desde que dio comienzo la ofensiva; y ciudades como Rafah, en el extremo meridional de la Franja, completamente arrasadas.

En las próximas semanas y meses se descubrirán más crímenes de guerra cometidos por el Tsahal. De momento, están saliendo a la luz detalles escalofriantes: al uso innegable de bombas de fósforo blanco y de artillería pesada en zonas civiles densamente pobladas hay que sumar el de unas misteriosas bombas de tungsteno que provocan unas heridas terribles que médicos con tres décadas de experiencia en guerras no han visto nunca y no saben cómo tratar. A un hospital egipcio cercano a la frontera con Gaza han llegado numerosos niños con balas alojadas en la cabeza y señales evidentes de que los disparos se produjeron a una corta distancia.

Pese a las reiteradas acusaciones de Israel de que Hamas utiliza escudos humanos, esas acusaciones no tienen una base demasiado sólida y es precisamente el ejército israelí el que más los ha usado, algo que no es precisamente nuevo. Durante esta ofensiva, los soldados israelíes frecuentemente han tomando posiciones en casas de civiles y han disparando desde ellas con sus moradores dentro, algo que ha denunciado hasta Amnistía Internacional. La periodista israelí Amira Hass afirma (en un artículo que el diario Haaretz se apresuró a retirar de su web horas después de publicarlo) que numerosos soldados israelíes se han disfrazado de milicianos de Hamas para engañar a los palestinos y poder acceder a sus casas.

¿Qué tienen que decir las Naciones Unidas sobre todo esto? Cuando Robert Fisk le preguntó a Ban Ki-Moon si la ONU tenía alguna intención de crear un tribunal para juzgar los crímenes de guerra cometidos en Gaza, el peor secretario general de la ONU de la historia le contestó que no le correspondía a él determinar eso. Fisk también cuenta que Ban Ki-Moon admitió que, después de que Israel bombardeara la tercera escuela de la ONU en Gaza, intentó ponerse en contacto telefónico con Tzipi Livni para quejarse y no consiguió hablar con ella.

MUJER PALESTINA HERIDA POR UNA BOMBA DE METAL INERTE DENSO.

Ahora viene otra guerra: la de los medios. Por primera vez desde que inició el ataque, Israel ha permitido la entrada en la Franja a ocho periodistas extranjeros. Como le dijo un oficial israelí al periodista estadounidense Richard Engel hace unos días, Israel deja entrar ahora a los periodistas porque en este momento toda la atención mediática va a concentrarse en la investidura de Obama y a nadie le importará ya Gaza.

No obstante, Israel pone en marcha toda su maquinaria de propaganda para ganar la batalla de la opinión pública: para contrarrestar las críticas, el gobierno israelí está "recopilando información incriminatoria" (sic) sobre los edificios atacados durante la ofensiva y demostrar que los combatientes de Hamas los usaban y, por tanto, eran "objetivos legítimos". La ofensiva mediática incluye el viaje de seis ministros a paises extranjeros cuya opinión pública tiene una idea "distorsionada" del ataque a Gaza. La idea no es sólo que la opinión pública tenga la "idea correcta" sobre el ataque, además se trata de evitar que se "sobredramaticen" los hechos, según el ministro de Asuntos Sociales, Isaac Herzog. (Como si Israel no hubiera hecho todo lo posible para "sobredramatizar" el impacto de los cohetes qassam -"misiles", según un portavoz del ejército israelí- sobre localidades como Sderot). A la hasbara contribuirá un ejército de blogueros y comentaristas bilingües reclutados por el Ministerio de Absorción e Inmigración para inundar blogs antisionistas extranjeros de comentarios favorables a Israel.

VIDEO de Al Jazzera sobre el regreso de una familia palestina a su casa en el norte de Gaza: