martes, 24 de junio de 2008

Miles de refugiados hmong en Tailandia se niegan a regresar a Laos

Alrededor de tres mil refugiados de la etnia hmong en Tailandia están resistiendo las presiones del gobierno tailandés para que regresen a su tierra natal, en Laos. El viernes, más de cinco mil hmong confinados desde hace años en un campo situado en el noreste del país, iniciaron una marcha con la intención de llevar su protesta contra las repatriaciones forzosas hasta Bangkok, pero ésta fue interrumpida a 10 kilómetros por la policia y el ejército; treinta refugiados resultaron heridos en los enfrentamientos con las autoridades tailandesas. Unos dos mil hmong han accedido a regresar a Laos en los últimos días, algunos de ellos afirman que el gobierno laosiano ha ofrecido 500 dólares a cada familia que vuelva a su país. Sin embargo, más de tres mil siguen negándose a volver y entre 500 y 600 participantes en la marcha están detenidos en prisiones provinciales.


CAMPO DE HUAY NAM KHAO.


Hay que recordar que muchos hmong lucharon junto a Estados Unidos contra el gobierno comunista de su país en las operaciones secretas de la CIA durante la guerra de Vietnam. Su participación en ese conflicto, que no se hizo pública hasta 1997, hizo que el gobierno laosiano los considerara unos traidores y persiga sistemáticamente a los que lucharon junto a Estados Unidos y sus descendientes, muchos de los cuales se ven a obligados a vivir ocultos en la selva, huyendo constantemente del ejército, en condiciones infrahumanas.


No es la primera protesta de los hmong que se produce desde que Tailandia dio comienzo el pasado mes de febrero a la repatriación de los ocho mil hmong refugiados en el campo de Huey Nam Khao, en la provincia de Petchabun: el pasado 23 de marzo, cientos de internos quemaron algunos barracones del campo para llamar la atención de las Naciones Unidas y pedir que el ACNUR tome cartas en el asunto. El ACNUR concede a los hmong el estatuto de refugiados, pero las autoridades tailandesas no permiten a sus funcionarios entrar en el campo para extender los certificados.


La quema de los barracones se produjo días después de que el líder de los refugiados hmong, Lee Xue, fuera arrestado por las auroridades tailandesas tras proporcionar a los medios informaciones que sugerían que los 67 hmong que volvieron a Laos en abril fueron repatriados en contra de su voluntad, algo que el gobierno tailandés niega categoricamente.


En mayo de 2007 las autoridades militares de Laos y Tailandia firmaron un acuerdo por el cual Tailandia repatriaría a Laos a los hmong que cruzaran la frontera en busca de refugio. En febrero de 2008, el ministro de Asuntos Exteriores tailandés, Noppadon Pattama, anunció que los ministros de Defensa habían llegado a un acuerdo para repatriar a los ocho mil hmong del campo de Huey Nam Khao. El Gobierno de Laos afirma que los hmong no sufren ninguna persecución y que los supuestos exiliados políticos son en realidad emigrantes económicos que en algunos casos afirman falsamente que lucharon con los estadounidenses para obtener los certificados de refugiados del ACNUR.


En todo caso, el gobierno de Laos no ha permitido la presencia en su país de observadores externos que se aseguren de que se respetan los derechos de los repatriados. Muchas organizaciones de defensa de los derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, han expresado su preocupación por la suerte de los hmong y han pedido al gobierno tailandés que libere a los que mantiene bajo arresto y les proporcione visados para que puedan exiliarse a terceros países.


En la suerte de miles de hmong en Tailandia ha sido decisiva una investigación iniciada en California por un oscuro agente de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, tal y como contaba un excelente reportaje del New York Times del pasado mes de mayo. A principios del año pasado, un agente federal comenzó a "investigar" al general Vang Pao, el líder de las fuerzas hmong que colaboraron con la CIA durante la guerra de Vietnam y que a sus 78 años vive exiliado en Estados Unidos desde el final de la guerra.


EL GENERAL VANG PAO.


El agente, haciéndose pasar por un veterano de Vietnam traficante de armas, ofreció a Vang Pao, Harrison Jack, un auténtico veterano de Vietnam, y otros exiliados hmong armamento y explosivos para atacar al gobierno de Laos. Durante semanas el agente estuvo tentándoles con la idea de iniciar una insurrección armada en Laos. Los potenciales insurgentes mantuvieron varias reuniones para hablar de una serie de ataques en Laos y recibieron varias ofertas de venta de armas del agente federal encubierto, pero en realidad carecían del dinero para comprar las armas y de la capacidad operativa para lanzar los ataques. Cuando los potenciales guerrilleros expresaron sus dudas sobre la viabilidad de la misión, el agente federal insinuó que tenía contactos en la CIA y que ésta estaba dispuesta a apoyar su misión.


Usando como pruebas las conversaciones entre Vang Pao y Harrison Jack y otros exiliados hmong, estos han sido acusados de conspiración terrorista en un tercer país y de estar embarcados en un complot para derrocar al Gobierno de Laos. La fiscalía ha afirmado que el caso podría ser tan grave como el 11-S y han pedido penas de cadena perpetua para el general Vang Pao y sus "cómplices". Las noticias de la acusación al líder de los hmong y de su caida en desgracia en el país junto al que combatió hace más de tres decencios llegaron pronto al Sudeste Asiático. Viendo que la suerte de los hmong importa poco al gobierno de Estados Unidos, Laos y Tailandia reforzaron los planes para repatriar a los miles de refugiados una semana después de la acusación al general Vang Pao. Más preocupado por reforzar lazos con Laos y Tailandia para contrarrestar el poder de China en la región, el Gobierno de Estados Unidos no ha protestado por las repatriaciones.


VIDEO de Al Jazeera sobre las protestas del pasado viernes:


1 comentario:

rosarusa dijo...

Por si te interesa:
http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/rey/tailandia/Bhumibol/adulyadej/300/

Saludos