lunes, 12 de mayo de 2008

La Junta militar birmana sobrevive al ciclón Nargis

Entre 60.000 y 100.000 personas han muerto ya en Birmania y más de 200.000 han desaparecido, según la Agencia Humanitaria de la Naciones Unidas, que ha avisado de que hasta un millón y medio de birmanos podrían morir a causa de las enfermedades y el hambre en la región del Irrawaddy si no reciben inmediatamente ayuda suficiente. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha expresado hoy si "inmensa frustración" ante los obstáculos que la Junta militar birmana está poniendo a la entrada de cooperantes y después ha añadido que la ayuda sólo llega a un tercio de los que la necesitan.

MUJER EN UN CAMPO DE DESPLAZADOS INTERNOS DE RANGÚN.


Hoy ha llegado el primer avión estadounidense con ayuda humanitaria, con más de doce toneladas de ayuda; Médicos Sin Fronteras también ha enviado hoy su primer avión a la zona afectada. El primer barco con ayuda humanitaria de la Cruz Roja naufragó el domingo en el Delta del Irrawaddy; no hubo víctimas mortales ni heridos, pero se perdieron alimentos y materiales que podrían haber dado asistencia a mil personas.


Mientras tanto, la Junta ha organizado los campos de refugiados como si de campos de prisioneros se tratara: según la oposición democrática, los refugiados han de vestir uniformes y llevan números de registro que han de mostrar siempre. Además, los encuentros entre los "internos" y sus visitantes sólo pueden tener lugar en una habitación cerrada, siempre vigilados por un agente de los servicios de inteligencia.


La Junta se ha empeñado en controlar toda la información y poder mantener la ficción de que la situación está controlada. En una rueda de prensa, el ministro de información, Kyaw Hsan, explicó que la situación está bajo control y se están tomando las medidas necesarias, a lo qeu añadió: "Hay rumores acerca de las pérdidas y los daños que la gente no debe creer. Los medios del Estado han hecho pública toda la infomación y las noticias. Los trabajos de ayuda y reconstrucción se están llevando a cabo como un deber nacional. Los ciudadanos tienen la obligación de informar a las autoridades locales si encuentran a aquéllos que se dedican a propagar los rumores" (Vía Bangkok Pundit).


Ante esta catástrofe, la Comisión Europea convoca para mañana, diez días del ciclón, una reunión de urgencia de los ministros encargados de gestionar la ayuda humanitaria para reforzar la asistencia europea.


Cada vez surgen más voces pidiendo una intervención humanitaria de urgencia de las Naciones Unidas sin esperar a que la Junta militar dé su consentimiento. El jueves pasado, el ministro de asuntos exteriores francés, Bernard Kouchner, invocó el principio de la "responsabilidad de porteger", contemplado en la resolución 1674 del Consejo de Seguridad de la ONU (veáse, en pdf, aquí), pero la propuesta fue rechazada por Rusia, China y Sudáfrica (los primeros países son dos firmes aliados de la Junta, el tercera probablemente lo hiciera por lo que podría suponer de precedente para una intervención similar en el vecino, y aliado, Zimbawe), que argumentaron que el principio se refiere sólo a las situaciones en que un gobierno ataca a su pueblo ("genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad"), no a aquéllas en que no hace nada para ayudarle. Sin embargo, según Gareth Evans, presidente del International Crisis Group, la falta de respuesta de la Junta militar ante la catástrofe es en sí misma un "crimen contra la humanidad" que justificaría la aplicación del principio.


Mientras tanto, por extraño que parezca, el ciclón Nargis podría ayudar a consolidar el poder de los generales del SPDC, en lugar de debilitarlo. El general Than Shwe construyó en 2005 una nueva capital, Naypyidaw, y trasladó allí el Gobierno por razones que nadie conoce a ciencia cierta. Se cree que lo hizo siguiendo el consejo de astrólogos, que le habrían dicho que una gran catástrofe iba a caer sobre Rangún. El ciclón Nargis no afectó Naypyidaw en absoluto; según algunos analistas, el supersticioso pueblo birmano podría creer que sus gobernantes están protegidos por fuerzas sobrenaturales, lo que reforzaría su autoridad. Además, el terremoto que ha asolado el sureste de China ha desviado en gran medida la atención internacional de la catástrofe birmana.


VIDEO de Al Jazeera con el testimonio de una superviviente: