jueves, 1 de mayo de 2008

La Junta militar birmana prepara el referéndum constitucional

El Consejo para la Paz y el Desarrollo del Estado (SPDC) de Birmania está presionando a la población para que vote "sí" en el referéndum constitucional que se celebrará el próximo día 10 de mayo. La Junta está tomando todo tipo de medidas para asegurarse de que no haya ninguna sorpresa: los activistas que hacen campaña por el "no" sufren ataques constantes de las fuerzas de seguridad y vándalos pagados por el Gobierno y en el Estado Karen, dónde se han adelantado las elecciones, las papeletas ya tenían marcado el "sí".

MIEMBROS DE LA CRUZ ROJA LOCAL AYUDAN A VOTAR A UNA ANCIANA EN UNA DEMOSTRACIÓN DE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EN RANGÚN.


A pesar de que el SPDC asegura que el proceso electoral será transparente y justo, todos los observadores internacionales, partidos políticos y diplomáticos coinciden en que sin duda el Gobierno manipulará los resultados. La Junta ya ha dicho que no se harán públicos los resultados de cada distrito electoral, sólo anunciará el resultado de la votación total, de lo que se hará cargo una comisión electoral central radicada en la capital Naypyidaw y ha rechazado la presencia de observadores internacionales. Para evitar testigos incómodos, se están endureciendo las formalidades para obtener visados de entrada al país para diplomáticos y periodistas.


El Gobierno ha tratado de registrar al mayor número posible de votantes para el referéndum. En un país en el que el último censo oficial se llevó a cabo en 1983, es difícil saber quién tiene derecho a votar y quién no. Para votar es necesario un carnet de identidad que hasta ahora era enormemente difícil de conseguir; sin embargo, las autoridades se esforzaron en agilizar los trámites para proporcionárselo al mayor número de gente posible. De este modo, esperan legitimar unas elecciones en las que se elegirá una constitución ideada para perpetuar al estamento militar en el poder.


La nueva Carta Magna birmana cuenta con la aprobación del Gobierno de Tailandia, cuyo ministro de Asuntos Exteriores ha calificado el referéndum como un paso hacia la democracia. Estas declaraciones de apoyo a la Junta birmana se producen durante una visita del primer ministro birmano, Thein Sein, al país vecino en la que se están cerrando diversos tratos comerciales entre ambos países y, según los dos gobiernos, se están discutiendo asuntos como la lucha conjunta contra el tráfico de drogas o la inmigración ilegal, problema especialmente candente tras la muerte el pasado 10 de abril de 54 inmigrantes ilegales birmanos en Tailandia.


LOS PRIMEROS MINISTROS DE BIRMANIA Y TAILANDIA, THEIN SEIN Y SAMAK SUNDARAVEJ, EL MIÉRCOLES EN BANGKOK.


Thein Sein devuelve la visita que su homólogo el primer ministro tailandés Samak Sundaravej hizo a Birmania a finales del pasado mes de marzo. Durante esta visita Sundaravej, que es famoso por sus dotes culinarias e incluso tenía su programa de cocina en televisión, ha agasajado a Thein Sein con una banquete cocinado por él mismo y ha vuelto a hacer gala de su famosa locuacidad al hablar de la situación de Aung San Suu Kyi: "ellos [los militares de la Junta] no van a liberarla, pero tampoco se van a meter en sus asuntos. La van a meter en un cajón y no se van a volver a volver a tomar molestias por ella, lo cual es inaceptable para los extranjeros. Nosotros pensamos que está bien que la metan en el cajón, pero muchos la admiran por ello".