sábado, 10 de mayo de 2008

Elecciones en el infierno

Día de elecciones en Birmania. En el río Payapon, uno de los afluentes del Irrawaddy, cientos de cadáveres anónimos se pudren al sol tras las lluvias de ayer. En Kungyangone, una pequeña ciudad a menos de sesenta kilómetros de Rangún, también abundan los muertos: el ciclón Nargis segó las vidas de cuatro mil de sus habitantes. Las autoridades han asegurado a los supervivientes que hay suficientes suministros para todos. Según un miembro de la Asociación para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDA), el partido político civil de la Junta, se está distribuyendo arroz suficiente para atender las necesidades de la población y materiales para que recosntruyan sus casas.



Pero todos los vecinos se quejan de que no pueden alimentar a sus familias con las raciones que les entrega el Gobierno. Mucha gente en Birmania usa una lata de leche condensada vacía para calcular la cantidad de arroz que necesita, la ración normal para una persona es de algo más de una lata y media al día; estos días en Kungyangone, hay familias de 18 miembros que sólo están recibiendo 4 latas diarias. Algunos vecinos afirman que las fuerzas de seguridad están obligando a los donantes de ayuda de organizaciones internacionales a entregarles los materiales tras cobrarles un peaje.


Este sábado, la ONU decidió reanudar la ayuda que había suspendido ayer porque los generales de la Junta se negaban a distribuirla y envió camiones desde Tailandia con tiendas de campaña y tres aviones cargados de alimentos y materiales desde Dubai, Camboya e Italia. Los militares, que el viernes declararon estar dispuestos a recibir cualquier ayuda de cualquier parte y dieron su aprobación a que un avión estadounidense aterrice en Rangún el lunes, distribuyeron algunas de las cajas con los alimentos, no sin antes haber marcado las cajas con los nombres de los generales. Mientras tanto, la televisión oficial emite imágenes del general Than Swe y otros altos cargos de la Junta haciendo acto de entrega de las cajas con elaborados rituales.


Una semana después de la mayor catástrofe natural ocurrida en Asia desde el tsunami de diciembre de 2004, y habiendo programado hace tiempo un referéndum para votar una constituación diseñada por y para ellos, los generales tienen muy claras cuales son hoy sus prioridades: poner todo su esfuerzo en forzar a los habitantes de su país a participar en una votación que todos saben amañada. A pesar de que miles de muertos (las cifra oficial es de algo más de 20.000, Estados Unidos habla de 100.000) se pudren en el delta del Irrawaddy o yacen en el fondo del mar, a pesar de que millones de supervivientes se encuentran en una situación en que hace tiempo que se alcanzó el punto de que era "demasiado tarde" para que llegará una ayuda que no acaba de llegar; a pesar de todo, hoy se ha votado en dos tercios del territorio birmano por primera vez en 18 años.



Mientras tanto, una comunidad internacional totalmente inoperante, que tiene una idea más clara de lo que no "puede" hacer que de cómo poner en marcha unos recursos que podrían salvar cientos de miles de vidas se limita a jugar el papel de "impotente testigo de la tragedia" y expresar la indignación de los hombres justos ante la maldad absoluta de un Gobierno de cuya perpetuación en el poder no está enteramente libre de culpa casi ninguno de sus miembros.


VIDEO de Al Jazeera grabado por uno de sus periodistas en la ciudad de Bogolay, una de las más castigadas por el ciclón: