domingo, 4 de mayo de 2008

Doce familias iraquíes demandan al Gobierno británico

Las familias de doce iraquíes que trabajaron para el ejército británico van a demandar al Gobierno del Reino Unido, al que acusan de traicionarles al haberles abandonado a su suerte después de usar sus servicios, en muchos casos como traductores. Algunos de ellos fueron asesinados y otros sufren la persecución de las milicias tras haber trabajado para el enemigo. Forman de los aproximadamente 10.000 iraquíes que trabajaron para el ejército de ocupación británico, muchos de lo cuales tuvieron que huir de sus hogares y unirse al éxodo de más de dos millones de refugiados de la guerra fuera del país o permanecen escondidos en Iraq.


UN INTÉRPRETE AYUDA A DOS SOLDADOS A CLASIFICAR UN CARGAMENTO DE JUGUETES ENVIADOS POR FAMILIAS BRITÁNICAS A NIÑOS IRAQUÍES.


Se trata de casos como el de Sami Faleh Mohammed, que fue secuestrado el 14 de agosto de 2006 tras acabar su turno de trabajo como traductor para el ejército de su Graciosa Majestad en la base de Shaibah en Basora. Después fue asesinado por sus captores, que abandonaron su cadáver cerca de una comisaría de policía. El ejército británico se limitó a dar a su viuda, Suhad Jassim Mohammed, 2.500 libras esterlinas como compensación. Suhad, que actualmente vive en Damasco, afirma que los británicos sabían que su marido corría un grave peligro y no hicieron nada para protegerle.


La ingratitud del Gobierno británico con los trabajadores iraquíes concitó la atención de la opinión pública cuando en agosto del año pasado el diario The Times dio a conocer los casos de 91 intérpretes cuyas solicitudes de asilo fueron rechazadas. Estos casos generaron una gran polémica y presiones de diversos grupos de defensa de los derechos humanos. Para acallar la polémica, el primer ministro Gordon Brown anunció que revisaría los requisitos para conceder asilo a los iraquíes. En noviembre Gran Bretaña anunció que ayudaría a sus intérpretes e informó de las condiciones: los solicitantes debían demostrar haber trabajado para el ejército británico de forma continuada entre el uno de enero de 2005 y el 8 de agosto de 2007 durante al menos doce meses; muchísimo más de lo necesario para ser considerados como unos traidores colaboracionistas por las milicias chiíes. Estas exigencias eran extremadamente duras, por lo que en enero ya se habían denegado las solicitudes de cientos de intérpretes.


El mes de marzo el Gobierno anunció un programa en el que ofrecia dos opciones a sus antiguos empleados iraquíes: una compensación económica o la oportunidad de vivir en el Reino Unido con sus familias. Según un portavoz del Home Office, alrededor de 2.000 personas podrán acogerse al programa y exiliarse en Gran Bretaña. Tan solo tres familias han llegado a las islas británicas hasta el momento.