martes, 6 de mayo de 2008

Birmania, el ciclón Nargis y la ayuda internacional

La cifra de víctimas del ciclón Nargis en Birmania aumenta por momentos, la Junta militar en el Gobierno habla ya de 22.500 muertos y más de 41.000 desaparecidos. Además, un portavoz del programa de alimentos de la ONU ha declarado que hasta un millón de personas podrían haber perdido sus hogares y algunos pueblos han sido totalmente borrados del mapa en la región del delta del Irrawaddy, la más afectada por el desastre. Los supervivientes han de arreglárselas como pueden en un país devastado, sin electricidad ni agua potable y con una casi total carencia de alimentos, cuyo precio se ha duplicado desde el paso del Nargis.

ÁRBOL DERRIBADO EN UNA CALLE DE LA ANTERIOR CAPITAL DE BIRMANIA, RANGÚN.


La Junta militar ha declarado que el país tiene suficientes reservas de arroz y que está haciendo todo lo que puede para hacer frente a la situación. Sin embargo, algunos testigos que se encuentran en el país han declarado que, a pesar de las imágenes difundidas por la televisión oficial, la ayuda del ejército y la USDA, la organización civil de la Junta, llegó tarde y está siendo insuficiente. En todo caso, la Junta se ha visto obligado a aplazar el reférendum constitucional previsto para el próximo sábado, pero sólo en 47 distritos de las divisiones de Rangún e Irrawaddy, en los que se celebrará el próximo 24 de mayo.


Sobre la Junta militar, también habría que decir que está dando cifras enormemente exactas y nadie parece estar poniéndolas en duda, a pesar de que las comunicaciones están cortadas en toda la zona afectada, es imposible acceder a muchos lugares y el último censo oficial se realizó en el año 1983, todo ello sin tener en cuenta que vienen dadas por unos gobernantes que no se caracterizan precisamente por su amor a la verdad. Es innegable que la magnitud de la catástrofe es enorme y que el Gobierno no puede hacerse cargo de la situación solo. Y es ahí donde un régimen tan aislacionista puede enfrentarse a un serio problema de cara a su supervivencia política.


Muchos países han ofrecido su ayuda a Birmania para paliar el desastre, las Naciones Unidas han enviado desde Bangkok este martes alimentos y equipamiento por un valor de diez millones de dólares, pero, según ellos, la falta de personal especializado podría ralentizar enormemente la distribución. Pero la Junta militar parece estar más dispuesta a aceptar donaciones y equipamientos que la entrada de cooperantes entranjeros, a los que todavía no se han extendido los visado necesarios. Por su parte, el Gobierno español ha declarado estar dipuesto a participar en los dispositivos que organicen la Unión Europea y la ONU y a enviar la ayuda que sea necesaria cuando se concrete la naturaleza de la misma.


De todos los países que están ofreciendo ayuda, sólo aliados de Birmania como China y Tailandia están dispuestos a enviar dinero, medicamentos y otras ayudas sin poner mayores condiciones. A las democracias del mundo desarrollado, oficialmente contrarias al régimen y a favor de la oposición democrática (aunque a menudo esa postura oficial se traduzca en medidas legales inútiles) el ciclón las está poniendo en una situación enormemente incómoda, que ha resumido muy bien el ministro de Asuntos Exteriores francés Bernard Kouchner: "La ONU está pidiendo al Gobierno birmano que abra sus puertas, a lo que el gobierno responde: 'dadnos el dinero, nosotros lo distribuiremos'. Eso es algo que nosotros no podemos aceptar". Las palabras del ministro francés tienen una enorme lógica: no parece razonable fiarse de la Junta militar birmana para que distribuya y administre el dinero de las donaciones, teniendo en cuenta su preocupación pasada y presente por el bienestar de su pueblo y que además se encuentra bien protegida en la capital construida recientemente en la selva, Naypyidaw, donde ni le ha afectado el ciclón ni, por otro lado, le amenazaría una hipotética insurrección popular.


Kouchner está cargado de razón. Sin embargo, no está de más prestar atención no solo a las palabras, sino también a quién las dice: hay que recordar que fue precisamente Kouchner quién defendió en 2003 la presencia en Birmania de la petrolera francesa TOTAL, cuyas actividades económicas en el país no sólo contribuyen al siete por ciento del presupuesto de la Junta. TOTAL se ocupa de la explotación del gaseoducto de Yadana en colaboración con la estadounidense Chevron, la tailandesa PTTEP y una compañia estatal birmana; este gaseoducto se contruyó a principios de los noventa y se explota forzando a muchos habitantes de la zona a trabajar como esclavos.


Laura Bush, que ha hecho de Birmania su "causa personal", pidió el lunes a la Junta birmana que aceptara la ayuda de Estados Unidos. Sin embargo, cegada quizá por la indignación que siente ante la extrema injusticia que impera en aquel país, aprovechó su petición para recordar al mundo no sólo la ineptitud de la Junta a la hora de enfrentarse a la crisis, también lo criminal que es su régimen y lo mucho que ha hecho por destrozar su nación. Las palabras de la primera dama estadounidense han sido durmanente criticadas incluso por miembros de la oposición birmana en el exilio y suponen una metedura de pata diplomática de dimensiones colosales que podría poner en peligro la ayuda que está ofreciendo.


Por su lado, nuestro presidente José Luis Rodríguez Zapatero hoy dio comienzo con estas palabras la Asamblea de la Junta de Gobernadores del Banco Asiático de Desarrollo, que se celebra estos días en Madrid: "Quiero que mis primeras palabras en el día de hoy sean para expresar mi pesar y el del Gobierno de España con el pueblo de Myanmar, afligido en estas horas por el rastro de destrucción y de pérdida masiva de vidas humanas que se han producido en ese país. Deseo firmemente que la solidaridad de la Comunidad Internacional contribuya, decidida y eficazmente, a paliar el sufrimiento de tanta gente y a reconstruir las infraestructuras, servicios y viviendas de un país que precisamente es miembro del Banco Asiático de Desarrollo". El discurso que vino a continuación fue una entusiasta defensa de la inversión española en Asia que, según Zapatero, "es y debe continuar siendo una opción preferente en el proceso de internacionalización de la economía española". Quizá me equivoque, y si es así me gustaría que alguien me corrigiera, pero creo que esas han sido las primeras declaraciones públicas que nuestro presidente ha hecho sobre la catástrofe en Birmania.



DONACIONES: En Birmania por la Paz hacen un llamamiento de ayuda con enlaces de algunas organizaciones, incluida la propia organización española, a las que se pueden enviar donaciones para paliar los efectos del ciclón Nargis. Burma Campaign UK incluye un par de organizaciones más. Me gustaría añadir Médicos sin Fronteras, que también trabaja en Birmania.

(Gracias Chucky).

2 comentarios:

CHucky dijo...

Sinceramente, no puedo confirmar o refutar tu duda respecto a las palabras de Zapatero. Es más, si me pides mi opinión (sin base) diría que es la primera vez en su vida que Zapatero habla de Birmania (quizá la ofuscación me ciegue).

Sea como fuere, si no te importa, voy a enlazar con la última entrada de nuestro blog, Birmania Libre, en la que hemos publicado una PETICIÓN DE AYUDA URGENTE enviada, desde la misma frontera birmana, por Birmania por la paz, una asociación española que trabaja allí.

Carlos Sardiña Galache dijo...

Gracias Chucky, en seguida añado esa petición al texto de la entrada.