miércoles, 23 de abril de 2008

Los Peace Corps hacen amigos

Foreign Policy, esa revista que incluye a David Petraeus entre los 100 intelectuales más importantes del mundo y que es tan aficionada a elaborar listas del tipo "los peores líderes religiosos del mundo" como otras a hacerlas de las famosas peor vestidas, de vez en cuando da una pequeña sorpresa y se desmarca con algún artículo interesante. Hoy han publicado una demoledora crítica de los Peace Corps estadounidenses que, aunque probablemente no supondrá un gran descubrimiento, resulta especialmente refrescante por estar escrita desde dentro, por alguien que ha sido uno de ellos durante mucho tiempo y los conoce bien.

UN GRUPO DE JÓVENES HACEN EL JURAMENTO COMO VOLUNTARIOS DE LOS PEACE CORPS EL AÑO PASADO EN MAURITANIA.


Robert L. Strauss ha trabajado para los Peace Corps muchos años y ha sido el director de la organización en Camerún. En el artículo repasa algunos de los mitos y suposiciones en que se basa el prestigio de los Peace Corps y los desmonta uno a uno: los voluntarios no están tan preparados como se dice (o no lo están en absoluto), es frecuente el enchufismo y muchos de ello se toman a cachondeo los voluntariados y no tienen ningún respeto por las culturas en las que están inmersos; el impacto positivo de los proyectos es más bien nulo debido no sólo a la escasa preparación de los voluntarios, también a que no se investiga realmente el impacto de los mismos y como misión "diplomática" para mejorar la imagen de Estados Unidos en el mundo son un fracaso.


Los Peace Corps han venido siendo algo así como el reverso sonriente y humanitario del imperio global estadounidense desde que fueron creados por el Kennedy para promover "la paz y la amistad mundiales" en 1961, el mismo año de Bahía Cochinos y en plena escalada hacia la guerra de Vietnam. La organización nació como un cuerpo de élite de jóvenes voluntarios que realizara diversos proyectos de ayuda en países del tercer mundo para promover el desarrollo y mejorar la imagen de Estados Unidos en el exterior. Desde entonces, casi 190.000 personas han pasado por sus filas y han realizado voluntariados en 139 países.


Las sospechas de que el Gobierno de Estados Unidos usa los Peace Corps para realizar labores de espionaje son casi tan antiguas como la misma organización, que nunca ha logrado quitárselas del todo de encima; de hecho el mes pasado se hizo público el caso de un voluntario que trabajaba en Bolivia al que la embajada estadounidense pidió que espiara a venezolanos y cubanos que se encontraran en el país.


Está claro que los Peace Corps no han mejorado demasiado la imagen de Estados Unidos en el mundo, para lo que quizá se necesite algo más que las buenas intenciones de un puñado de chavales recién salidos del instituto o la universidad. En cuanto al otro objetivo, el de promover el desarrollo, quizá la contribución más decisiva de estos chicos haya sido la hecha al sector de los narcóticos: fueron unos miembros de los Peace Corps que se encontraban trabajabando en la selva colombiana en los años setenta quienes enseñaron a los campesinos los rudimentos de la técnica de transformación de las hojas de la planta de coca en base de cocaína (como cuenta Alain Labrousse en el libro La droga, el dinero y las armas, página 299).


Organizaciones como los Peace Corps, ya sean estatales o privadas, sirven más a los voluntarios que a los habitantes de los países subdesarollados a los que supuestamente van a ayudar. Como desarrollé en una entrada anterior, ciertos voluntariados proporcionan a los adolescentes una experiencia aventurera por un (a veces nada) módico precio, le sirven para añadir experiencia en el currículum y, en un nivel más profundo, le dan la posibilidad de "hacerse hombre" de una manera indolora, al atravesar un ritual de paso sin trauma que es ideal para nuestra sociedad tardocapitalista.

1 comentario:

rosa rusa dijo...

Sorpresa, me ha producido este articulo. Ya que el "tono" general del blog suele ser el de denuncia... ¿A qui no hay denuncia?
Una información interesante de "algo" que no conocia
Un saludo