domingo, 27 de abril de 2008

Piratería en el estrecho de Malaca: mitos y realidades

Los secuestros por parte de piratas somalíes del yate francés Ponant y el atunero vasco Playa de Bakio han puesto de actualidad el problema de la piratería marítima. De momento, la atención se centra en Somalia y, por cierto, casi siempre se examina la cuestión sólo desde "nuestro" punto de vista, con muy poca gente preguntándose acerca de la legitimidad de los barcos pesqueros europeos para faenar en aguas somalíes. Lo que interesa es presentar la piratería como un problema estrictamente militar, sin hacerse demasiadas preguntas por sus causas. Parece haber cierto empeño en sobredimensionar el problema, quizá con el fin de legitimar unas más que evidentes ansias de injerencia en aguas ajenas.



Tal vez debido a las novelas de Emilio Salgari, cada vez que se habla de piratería marítima moderna resulta casi inevitable mencionar el estrecho de Malaca, que a menudo se presenta como uno de los puntos calientes de la piratería mundial, lo que es más que discutible puesto que la piratería en esa zona no es ni muchísimo menos lo que era.


El estrecho de Malaca es un corredor marítimo de 805 kilómetros de largo entre las costas de Malasia e Indonesia que, en su punto más estrecho, tiene una anchura de sólo 1,7 millas. El estrecho es uno de los lugares con mayor tráfico marítimo del mundo: alrededor de 50.000 barcos comerciales lo atraviesan cada año, lo que supone casi la mitad de la circulación marítima mundial.


La piratería marítima mundial aumentó espectacularmente a finales de los años noventa y principios de este siglo: según la Oficina Marítima Internacional se paso de 106 ataques en 1998 a 445 en el año 2003. Gran parte de esos asaltos tenían lugar en el estrecho de Malaca, sobre todo en aguas de Indonesia, donde se producían más de una cuarta parte de los ataques de todo el mundo.


En el año 2004 Estados Unidos, que consideraba que estaban "aumentando las sinergias entre la piratería y el terrorismo", quiso hacerse cargo de la situación y propuso coordinar y liderar una fuerza conjunta que patrullara las aguas del estrecho para eliminar la piratería; supuestamente, los tres países afectados carecían de medios suficientes para hacer frente al problema. La proposición incluía la presencia de tropas y barcos del ejército estadounidense en la zona. Malasia e Indonesia rechazaron la propuesta, no así Singapur, que apoya la presencia militar de Estados Unidos en la zona y alberga una base militar estadounidense. Sin embargo, ese mismo año los tres países firmaron un acuerdo para coordinar la vigilancia y el combate de la piratería en la zona. A Malasia, Indonesia y Singapur se uniría más tarde Tailandia en un esfuerzo común que se desarrolla en tres frentes: patrullas conjuntas de las aguas del estrecho, vigilancia aérea e intercambio de información con un sistema informático común.


LANCHAS INDONESIAS REALIZANDO MANIOBRAS DE ENTRENAMIENTO PARA COMBATIR LA PIRATERÍA.


Por el momento, las Patrullas del Estrecho de Malaca están cumpliendo con su objetivo: el año 2oo5 hubo 18 ataques piratas, 20 menos que el año anterior, y en agosto de 2006 la aseguradora Lloyd's dejó de incluir a la región en la categoría de zona de guerra, en la que la había incluido un año antes. Según el gobierno malayo, el año pasado no hubo ningún acto de piratería en el estrecho, aunque quizá esta información no sea demasiado objetiva. En todo caso, la Oficina Marítima Internacional afirma que los asaltos piratas en el estrecho disminuyeron sensiblemente el año pasado con respecto a 2006, en un año en el que aumentaron un 10 por ciento en todo el mundo, y en lo que va de año no se ha producido ninguno.


A medida que ha ido mejorando la situación en el estrecho de Malaca ha empeorado en los mares de Sulu y Celebes, una zona con aguas malayas, indonesias y filipinas, lo que en parte puede deberse a que Malasia e Indonesia han descuidado esa zona, pero también a la escasez de medios navales del ejército filipino. En todo caso, aunque quizá sea pronto para relegar a los libros de historia la piratería en el estrecho de Malaca, el éxito de la misión conjunta en aquellas aguas es innegable. Y ello sin necesidad de presencia militar extranjera.

jueves, 24 de abril de 2008

Un joven tailandés se enfrenta a una acusación de lesa majestad

Chotisak Onsoong, un joven tailandés de 27 años y una amiga suya podrían ser condenados a una pena de hasta quince años de cárcel por no ponerse en pie en el cine mientras sonaba el himno nacional antes de la proyección de una película el pasado mes de septiembre. Ambos fueron acusados formalmente antes de ayer en Bangkok de un delito de lesa majestad por lo que ha sido considerado como una grave ofensa contra el rey Bhumibol Adulyadej.

CHOSTISAK ONSOONG, A LA SALIDA DE COMISARÍA.


Desde la década de los setenta, antes de cada película, en todos los cines de Tailandia se proyecta un pequeño corto (véase más abajo) con imágenes de tailandeses emocionados dando gracias al rey mientras suena el himno del país. Se espera de todos los espectadores, incluidos los extranjeros, que se pongan de pie durante el himno y después bajen la cabeza en señal de respeto. Los tailandeses tomaron este pequeño ritual de los británicos, que comenzaron a practicarlo para levantar la moral durante la primera guerra mundial y dejaron de hacerlo en los años sesenta.


Las leyes de lesa majestad tailandesas se encuentran entre las más rigurosas del mundo y tienen como consecuencia que no haya en Tailandia ningún tipo de debate público acerca de la institución monárquica y reflejan el enorme poder de un rey que es considerado por el discurso oficial como una figura semi-divina que se encuentra por encima del bien y del mal. Las acusaciones de este tipo de delitos son muy frecuentes entre adversarios políticos, que las usan como un arma propagandística pues rara vez llegan a los tribunales, pero han servido para acallar a los críticos del gobierno de turno.


Chotisak es un activista que ha hecho campaña contra el golpe de Estado militar que en septiembre de 2006 depuso al entonces primer ministro Thaksin Shinawatra (golpe que fue repaldado por la Casa Real). En esta entrevista, Chotisak explica lo ocurrido en el cine: él y la amiga que lo acompañaba se negaron a levantarse cuando sonaba el himno nacional, por lo que un hombre les imprecó por ello e incluso llegó a agredirles físicamente. Chotisak y su amiga decidieron denunciar al agresor, pero finalmente fueron ellos acusados del delito de lesa majestad. Chotisak se defiende diciendo que él no quería insultar al rey, sino ejercer su derecho a permanecer sentado y afirma que la ley de lesa majestad debería ser revocada por ser anticonstitucional.


El caso ha levantado cierto revuelo e incluso el diario conservador Bangkok Post le ha dedicado una noticia en primera plana (que ahora sólo se encuentra en la caché de Google), en la que podemos leer esta frase inusualmente crítica con esta ley para el medio del que se trata: "la ley de lesa majestad tiende a estar abierta a una interpretación demasiado amplia". El otro gran diario en lengua inglesa del país, The Nation, rechazó el martes un artículo que ha sido publicado en el medio alternativo Prachatai sobre el tema por entender que su publicación "entrañaba cierto riesgo". Mientras tanto, los amigos de Chotisak han iniciado en la red una campaña de apoyo al detenido y en contra del uso de la ley de lesa majestad para limitar la libertad de expresión.


VIDEO: imágenes que se proyectan en los cines de Tailandia antes de cada película, y ante las que Chotisak Onsoong rehusó levantarse:


miércoles, 23 de abril de 2008

Los Peace Corps hacen amigos

Foreign Policy, esa revista que incluye a David Petraeus entre los 100 intelectuales más importantes del mundo y que es tan aficionada a elaborar listas del tipo "los peores líderes religiosos del mundo" como otras a hacerlas de las famosas peor vestidas, de vez en cuando da una pequeña sorpresa y se desmarca con algún artículo interesante. Hoy han publicado una demoledora crítica de los Peace Corps estadounidenses que, aunque probablemente no supondrá un gran descubrimiento, resulta especialmente refrescante por estar escrita desde dentro, por alguien que ha sido uno de ellos durante mucho tiempo y los conoce bien.

UN GRUPO DE JÓVENES HACEN EL JURAMENTO COMO VOLUNTARIOS DE LOS PEACE CORPS EL AÑO PASADO EN MAURITANIA.


Robert L. Strauss ha trabajado para los Peace Corps muchos años y ha sido el director de la organización en Camerún. En el artículo repasa algunos de los mitos y suposiciones en que se basa el prestigio de los Peace Corps y los desmonta uno a uno: los voluntarios no están tan preparados como se dice (o no lo están en absoluto), es frecuente el enchufismo y muchos de ello se toman a cachondeo los voluntariados y no tienen ningún respeto por las culturas en las que están inmersos; el impacto positivo de los proyectos es más bien nulo debido no sólo a la escasa preparación de los voluntarios, también a que no se investiga realmente el impacto de los mismos y como misión "diplomática" para mejorar la imagen de Estados Unidos en el mundo son un fracaso.


Los Peace Corps han venido siendo algo así como el reverso sonriente y humanitario del imperio global estadounidense desde que fueron creados por el Kennedy para promover "la paz y la amistad mundiales" en 1961, el mismo año de Bahía Cochinos y en plena escalada hacia la guerra de Vietnam. La organización nació como un cuerpo de élite de jóvenes voluntarios que realizara diversos proyectos de ayuda en países del tercer mundo para promover el desarrollo y mejorar la imagen de Estados Unidos en el exterior. Desde entonces, casi 190.000 personas han pasado por sus filas y han realizado voluntariados en 139 países.


Las sospechas de que el Gobierno de Estados Unidos usa los Peace Corps para realizar labores de espionaje son casi tan antiguas como la misma organización, que nunca ha logrado quitárselas del todo de encima; de hecho el mes pasado se hizo público el caso de un voluntario que trabajaba en Bolivia al que la embajada estadounidense pidió que espiara a venezolanos y cubanos que se encontraran en el país.


Está claro que los Peace Corps no han mejorado demasiado la imagen de Estados Unidos en el mundo, para lo que quizá se necesite algo más que las buenas intenciones de un puñado de chavales recién salidos del instituto o la universidad. En cuanto al otro objetivo, el de promover el desarrollo, quizá la contribución más decisiva de estos chicos haya sido la hecha al sector de los narcóticos: fueron unos miembros de los Peace Corps que se encontraban trabajabando en la selva colombiana en los años setenta quienes enseñaron a los campesinos los rudimentos de la técnica de transformación de las hojas de la planta de coca en base de cocaína (como cuenta Alain Labrousse en el libro La droga, el dinero y las armas, página 299).


Organizaciones como los Peace Corps, ya sean estatales o privadas, sirven más a los voluntarios que a los habitantes de los países subdesarollados a los que supuestamente van a ayudar. Como desarrollé en una entrada anterior, ciertos voluntariados proporcionan a los adolescentes una experiencia aventurera por un (a veces nada) módico precio, le sirven para añadir experiencia en el currículum y, en un nivel más profundo, le dan la posibilidad de "hacerse hombre" de una manera indolora, al atravesar un ritual de paso sin trauma que es ideal para nuestra sociedad tardocapitalista.

lunes, 21 de abril de 2008

Una bomba mata a un sacerdote católico en Sri Lanka

Una bomba ha matado a un cura católico en la región del norte de Sri Lanka controlada por la guerrilla rebelde de los Tigres Tamiles. Según ésta, soldados del ejército cingalés detonaron el artefacto explosivo cuando M X Karunaratnam volvía de oficiar una misa en la provincia de Vanni. Sin embargo, el Gobierno ha culpado a los rebeldes tamiles del asesinato el mismo día en que el ministro de Defensa ha dicho que su ejército ha matado a 16 guerrilleros durante enfrentamientos con los rebeldes.


EL REVERENDO M X KARUNARATNAM, DURANTE UNA REUNIÓN DEL NESoHR EN OCTUBRE DE 2005.


Según la página web de los tamiles, el reverendo Karunaratnam, presidente del Secretariado del Noreste para los Derechos Humanos (NESoHR), era el defensor de los derechos humanos más activo en la región y en 2004 había jugado un importante papel en dar apoyo psicológico a las víctimas del tsunami que arrasó las costas de éste y otros países.


La guerra civil entre el gobierno cingalés de Sri Lanka y los Tigres Tamiles del Eelam Tamil (LTTE) volvió a recrudecerse a mediados de 2006 después del período de calma que trajo el alto el fuego firmado en Oslo en febrero de 2002. En noviembre del año pasadoel ejército asesinó al líder del ala política de los LTTE, S.P. Thamilselvan, que había participado en las negociaciones que condujeron alto el fuego acordado en Oslo. En enero, el gobierno anuló oficialmente el alto el fuego después de que un atentado con bomba matara a cuatro personas e hiriera a otras 20 en Colombo. Desde entonces, los tamiles han matado a dos ministros del Gobierno, uno en enero y otro hace tres semanas y se han sucedido los enfrentamientos armados en el norte. El ejército cingalés afirma que mató a 72 rebeldes en el último de ellos, ocurrido el pasado 13 de abril.


El cruce de acusaciones entre los dos bandos y la contradicción más absoluta entre sus versiones de los hechos son habituales en este conflicto. Por poner un ejemplo, después de cada enfrentamiento, los portavoces de cada bando suelen inflar la cifras de los caidos en el otro de tal modo que, según un corresponsal de Jane's Defence Weekly, si fueran ciertas las cifras dadas por el Gobierno de las bajas tamiles desde el principio de la guerra, éste hubiera exterminado dos veces a la población entera del norte; de igual modo, si los tamiles hubieran matado a tantos soldados como proclaman, no quedaría casi nadie en el ejército.


Apenas hay información independiente puesto que está prohibido a los periodistas el acceso a las zonas en conflicto y los observadores nórdicos encargados de comprobar que se respetaba el alto el fuego abandonaron la isla cuando se le puso fin oficialmente en enero. La BBC, la única emisora con corresponsalía permanente en Colombo, es criticada y asediada constantemente desde los dos bandos, ya que ambos consideran que sus informaciones favorecen al enemigo.

domingo, 20 de abril de 2008

Los invadidos pagan la invasión

Mantener la ocupación de las tropas estadounidenses en Iraq no es precisamente barato. La ocupación cuesta 5.000 dólares por segundo y después de cinco años es la segunda más larga en la historia de Estados Unidos, después de Vietnam, y de momento la segunda más cara, sólo superada por la Segunda Guerra Mundial. Según Joseph Stiglitz, Iraq podría costarle a Estados Unidos tres billones de dólares como mínimo. Y son los contribuyentes los que van a pagar durante años las facturas.

Los contribuyentes y los votantes, claro. A medida que se acercan las elecciones, el debate sobre el coste de la guerra se calienta más. En una carta dirigida al Secretario de Estado, Robert Gates, diez senadores (seis democrátas y cuatro republicanos) han pedido que sea el propio Gobierno iraquí el que pague los costes de su propia invasión: "ha llegado el momento de poner fin a esta política de cheque en blanco y exigir a los iraquíes que inviertan en su propio futuro". Entre las propuestas, que el Gobierno iraquí se haga cargo de los gastos del combustible usado por el ejército estadounidense. Bush contesta que se está tratando de convertir a los conversos: que Estados Unidos ya paga solamente el 10 por ciento del coste de la reconstrucción de Iraq. Ya de paso, Iraq podría pagar directamente las bombas y a los mercenarios de Blackwater.

Vía The Angry Arab

viernes, 18 de abril de 2008

Tíbet: una historia de buenos y malos

En un mundo tan complejo y confuso como éste, puede resultar enormemente tranquilizador encontrarse ante un conflicto en el que la frontera entre el bien y el mal está absolutamente clara. Muchos ciudadanos de los países ricos están deseosos de comprar historias con respecto a las cuales puedan posicionarse cómodamente y emitir una condena que les permita tranquilizar un poco sus torturadas conciencias de privilegiados (sin poner en peligro su bienestar, claro está).


Puesto que existe esa demanda, los medios de comunicación hacen de vez en cuando completos seguimientos de conflictos remotos y los venden como episodios de una gran lucha entre el bien y el mal. El último caso es el de los disturbios del mes pasado en Lhasa entre independentistas tibetanos y las fuerzas de seguridad chinas; una situación en la que es enormemente difícil saber la verdad de los hechos desde el momento en que las autoridades chinas expulsaron a todos los periodistas extranjeros de la ciudad.


DISTURBIOS EN LHASA EN MARZO.


La imposibilidad de presenciar las cosas directamente no importa demasiado, pues los papeles ya han sido asignados, sin matices: la violencia es fundamentalmente china (hasta el punto de que se han publicado como tomadas en China fotografías tomadas en Nepal en las que la policía de ese país golpeaba a manifestantes tibetanos) y se tiende a minimizar el hecho de que, al contrario que las protestas en Birmania del pasado mes de septiembre, la de los independentistas tibetanos no fue una protesta pacífica: agredieron a muchos ciudadanos chinos, saquearon cientos de negocios e incluso llegaron a incendiar la mezquita de la ciudad (un incidente que ha tenido muy poco eco en los medios). No ha de haber ninguna vacilación en denunciar y condenar la brutalidad de las fuerzas del orden chinas, pero tampoco exite ninguna razón para pasar por alto ni justificar la de muchos independentistas tibetanos contra algunos de sus conciudadanos. De hecho, el propio Dalai Lama se ha visto obligado a distanciarse de dichos incidentes y ha pedido a sus compatriotas que no usen la violencia.


El debate sobre la soberanía de Tíbet es enormemente complejo y muy crispado; como casi siempre en estos casos, cada parte interpreta la historia a su favor y busca los antecedentes que más le convienen para apoyar su postura. Mi ignorancia me impide entrar en el tema. En todo caso, lo que sí parece estar claro es que el Dalai Lama firmó en 1951 un acuerdo de 17 puntos en el que, como jefe de Estado, reconocía la soberanía china a cambio de un alto grado de autonomía. En realidad, lo que el Dalai Lama ha venido reivindicando desde que se exilió en 1959 no es la independencia sino una mayor autonomía, siempre dentro de China. Pero en los últimos tiempos, ha surgido un nuevo movimiento, sobre todo entre los jóvenes en el exilio que rechazan la “vía media” del Lama y quieren una independencia completa.


Son estos tibetanos “más lamistas que el Lama” los que han iniciado un movimiento en contra de la celebración en China de los juegos olímpicos que ha convertido la carrera de la antorcha olímpica en un auténtico dolor de cabeza para las autoridades chinas y las de aquellos países por los que pasa. El movimiento en contra de los Juegos Olímpicos ha adquirido tales dimensiones que no sólo hay protestas en todo el mundo en contra de los mismos, sino que además muchos líderes mundiales están a punto de boicotear los juegos: el secretario general de la ONU ya ha anunciado que no acudirá a la ceremonia de inauguración y la Unión Europea ha anunciado que no descarta boicotear Pekín 2008. Lo más curioso de todo es que el propio Dalai Lama defiende la celebración de los Juegos Olímpicos en Pekín, temeroso quizá de enemistarse demasiado con el Gobierno chino y perder la posibilidad de futuras negociaciones.


Uno tiene la sensación de que hay algo impostado en la indignación de los dirigentes de las naciones llamadas democráticas en contra de China por su brutalidad contra el pueblo tibetano y no puede menos que sospechar que se trata tan sólo de una burda maniobra de propaganda para erigirse en adalides de los derechos humanos, algo que cada día es más evidente que no son. Veamos un par de ejemplos:


El más evidente lo encontramos en Israel, donde son frecuentes las manifestaciones frente a la embajada china en protesta por la ocupación de Tíbet. Podría sonar a broma si no fuera tan trágico: muchos israelíes, ciudadanos de un país que ocupa brutalmente unos territorios saltándose la legalidad internacional, critican a China por mantener una soberanía perfectamente legal sobre un territorio cuya independencia nadie reconoce. Lo más grotesco es que, como señalaba recientemente Gideon Levy en el diario Haaretz, el presidente de la asociación de Amigos Israelíes del Pueblo Tibetano, Nahi Alon, es un hombre que estuvo involucrado en el asesinato de dos palestinos en 1967.


SARKOZY CON HU JINTAO, EL PASADO MES DE NOVIEMBRE.


En Francia se encuentra uno de los líderes más indignados por la situación en Tíbet: Nicolás Sarkozy (el marido de Carla Bruni). Su secretaria de Estado para los derechos humanos, Rama Yade exigió en nombre del Gobierno francés “el fin de la violencia contra la gente y la liberación de prisioneros políticos, una investigación de lo que ha sucedido en Tíbet y el comienzo de diálogo con el Dalai Lama” y añadió que esas son las condiciones para que Sarkozy acuda a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, decisión que tomaría tras consultar a sus homólogos europeos.


Estamos hablando del mismo Sarkozy que se dedica a viajar por el mundo para conseguir contratos millonarios para empresas francesas con países cuyos gobiernos no se caracterizan por su respeto a los derechos humanos: Libia, Marruecos, Argelia, Arabia Saudí o la misma China, con la que acordó en noviembre la venta de energía nuclear francesa por valor de 11.880 millones de dólares y la venta de 160 aviones Airbus al precio de 17.000 millones de dólares. (No está de más recordar aquí que China es desde hace años el mayor socio comercial de la Unión Europea y su mayor exportador).


Vistos los fuertes lazos comerciales que unen a la Unión Europea con China, su amenaza de boicot a los Juegos Olímpicos de Pekín suena todavía más grotesca. Al fin y al cabo dicha medida es meramente simbólica, puesto que los Juegos Olímpicos no son más que una especie de navidades de las relaciones internacionales: un periodo de tiempo limitado y programado para pretender que se vive de acuerdo con unos valores que fuera de ese contexto se consideran ridículos o como mínimo ingenuos. Reprochar a China su incompatibilidad con el espíritu olímpico es aún más grotesco si tenemos en cuenta que nada ha cambiado realmente allí desde que se le concedió la organización de los juegos.

LA ANTORCHA OLÍMPICA, A SU PASO POR PAKISTÁN.


El historial de atentados de China contra los derechos humanos no se limita ni mucho menos a su dominio sobre el pueblo tibetano ni empezó el mes pasado. La mayoría de los chinos son víctimas de un régimen totalitario que ejerce una represión brutal sobre su pueblo sin que su proceso de apertura hacía una economía de mercado capitalista se esté viendo acompañado de un incremento de las libertades políticas; algo de lo que casi nadie habla estos días en que parece haber cierto consenso en que las víctimas son otras.


Además, hay otras minorías étnicas oprimidas por el Gobierno chino. Etnias como los uigures, musulmanes que son relegados a ciudadanos de segunda clase en su propia tierra, la Región Autónoma de Xinjiang: allí los uigures carecen de libertad religiosa, les es negado el acceso al mercado laboral en favor de los chinos han a los que las autoridades chinas desplazaron masivamente a la región para colonizarla y son víctimas de la brutalidad policial. (Sobre la situación humanitaria de los uigures en Xinjiang, veánse, ambos en pdf, los informes de Human Rights Watch Devastating Blows: Religious Repression of Uighurs in Xinjiang, publicado en abril de 2005, y de Amnistía Internacional People's Republic of China: Uighurs fleeing persecution as China wages its "war on terror", publicado en julio de 2004).


En 2001, tras el 11 de septiembre, el Gobierno chino se apuntó a la "guerra contra el terror" lanzada por Estados Unidos y aprovechó para incluir a las organizaciones nacionalistas uigures en ella, lo que endureció aún más la represión contra esta etnia. Muchos de ellos huyeron a países vecinos. Estados Unidos detuvo a 22 uigures en Afganistán después de la invasión y los llevó a Guantánamo, donde se permitió a agentes de los servicios secretos chinos que los interrogaran. El ejército estadounidense pronto llegó a la conclusión de que 18 de ellos eran inocentes y no tenían ninguna relación con al-Qaeda; a pesar de haber sido declarados inocentes, siguen en Guantánamo, pues una de las políticas de Estados Unidos es no devolver a los prisioneros a países en los que pueden ser perseguidos.


Unas víctimas se ponen de moda y otras no, y normalmente eso depende de quién las apoya. A los tibetanos budistas les apoyan Richard Gere y Nancy Pelosi, a los uigures de Xinjiang no les apoya prácticamente nadie. Además, como señalaba ayer Slavoj Zizek en una carta publicada en London Review of Books, el apoyo mundial a Tíbet también se debe a que para Occidente se ha convertido en una "entidad mítica en la que proyectamos nuestros sueños". El budismo se ha convertido en la religión humanitaria por antonomasia, la religión que concita apoyos de casi todas partes porque "no es una religión, sino una filosofía" para vivir mejor.

EL DALAI LAMA CON NANCY PELOSI EN INDIA.


Y si el budismo new age para occidentales es "una religión sin religión" que no compromete demasiado al que la practica (de hecho, muchos budistas afirman que incluso es compatible con otras religiones), la "causa tibetana" es "política sin política" que no exige valentía ni asumir ningún riesgo real ni amenaza con ningún cambio del sistema en el que la mayor parte de los activistas occidentales pro-tibetanos viven, como muestra el caso de los israelíes que se oponen a la "ocupación" china y no dicen nada de la israelí en Palestina.


En el otro extremo se encuentran los que sobredimensionan las implicaciones políticas de la situación en Tíbet, conspiranoicos que ven la mano negra de la CIA en todas partes y reducen el nacionalismo tibetano a los manejos de Estados Unidos para arrebatar el poder a los chinos. (Se dio un caso muy parecido con Birmania: hubo quien quiso leer la "Revolución de Azafrán" como una maniobra de Estados Unidos para hacerse con sus recursos naturales poniendo en el poder a un gobierno amigo; si ese era el caso, está visto que la CIA ya no es lo que era.) Los que sostienen este tipo de teorías conspirativas, como dice Samuel en el blog Quilombo, sólo atienden a la propaganda ajena, occidental o china, para así poder construir la propia.


Uno podría pensar que lo que realmente desean tanto los aficionados a la política sin riesgos como los revolucionarios conspiranoicos es encontrar una narrativa maniquea en la que se puedan sentir seguros e instalarse cómodamente. En ambos casos se leen (y elaboran) los medios no en busca de la verdad, sino de lo que previamente se esperaba encontrar en ellos. Los políticos interpretan su papel con astucia y, conscientes de que la realidad es mucho más compleja, se llevan los beneficios políticos y a menudo económicos. Mientras tanto, los tibetanos, los chinos y los uigures continuan siendo víctimas sin posibilidad de participar en el juego.

viernes, 11 de abril de 2008

Sentencia para los inmigrantes ilegales birmanos en Tailandia

Ya se ha dictado la sentencia para los inmigrantes ilegales birmanos detenidos en Tailandia: el juzgado de Ranong ha condenado a 50 detenidos a pagar una multa de hasta 2.000 baht (40 euros) por entrar ilegalmente en el país antes de ser deportados, pero como los birmanos carecen de ese dinero, habrán de cumplir una condena de tres días de prisión. Catorce menores de edad ya han sido entregados a las autoridades de inmigración para ser repatriados inmediatamente, mientras que otras dos personas permanecen hospitalizadas. Según Dave Mathieson, un investigador de Human Rights Watch en la zona, la práctica de separar a los adultos de los niños es "tristemente habitual" en este tipo de casos.


GRUPO DE INMIGRANTES BIRMANOS SUBIENDO EN UNA FURGONETA DE LA POLICÍA DE CAMINO AL JUZGADO EN RANONG.


ACTUALIZACIÓN: Según la BBC, los inmigrantes birmanos han sido condenados a dos meses de prisión antes de ser deportados, y no a tres días. Muchas organizaciones de defensa de los derechos humanos han protestado enérgicamente contra la sentencia. Migrant Working Group, una coalición de ONG's ha denunciado que tiene registrados diez casos similares al del jueves ocurridos el año pasado en los que murieron más de 100 personas.


ACTUALIZACIÓN II (14 de abril): Asia Times Online publica un excelente artículo sobre la situación de los inmigrantes ilegales birmanos en Tailandia: alrededor de un millón de ellos desempeñan trabajos mal pagados (a veces la mitad del salario mínimo tailandés, algo menos de un euro y medio diario) que los tailandeses no están dispuestos a hacer en los sectores de la agricultura, la construcción, la industria conservera o las minas. Según un informe publicado en diciembre por la Organización Internacional del Trabajo (veánse las conclusiones en pdf) la contribución de los trabajadores extranjeros a la economía tailandesa equivale a entre un 5 y un 6,2 por ciento de su PIB.


VIDEO de Al Jazeera sobre el tráfico humano en Tailandia:


Los "ilegales" birmanos supervivientes, a la espera de ser deportados

La policía tailandesa mantiene detenidos a los supervivientes que salieron ilesos del camión en el que murieron 54 inmigrantes ilegales birmanos que estaban entrando en Tailandia para trabajar en Phuket como jornaleros. Están hospitalizados dos inmigrantes de los 121 que viajaban en el camión. Está previsto que los birmanos comparezcan hoy ante un tribunal en la provincia de Ranong para hacer frente a las acusaciones de entrada ilegal en el país; según la policía tailandesa, tras la vista muchos de ellos podrían ser deportados inmediatamente.


Entre los birmanos que se enfrentan a la deportación hay personas como Aye, cuya hija de ocho años murió en el camión, y asegura que no puede mantener a sus otros dos hijos, de seis y diez años, a no ser que pueda enviarles el dinero que gane trabajando en Tailandia.

UN GRUPO DE SUPERVIVIENTES EN UNA CELDA, EN EL DISTRITO DE SOOKSAMRAN, EN LA PROVINCIA DE RANONG.


Sunee Chairayose, de la Comisión Nacional para los Derechos Humanos de Tailandia, ha hecho un llamamiento a que se trate a los supervivientes como víctimas y que se cuide de ellos en lugar de encarcelarlos y repatriarlos. Chaiyarose añadió que los detenidos podrían ser útiles a las auroridades para descubrir y arrestar a los miembros de la red de tráfico humano que los llevó a Tailandia. De momento la policía está persiguiendo al conductor del camión, que se dio a la fuga al descubrir los cuerpos, y mantiene detenido al dueño del mismo.


La tragedia del jueves ha provocado indignación entre muchas organizaciones de defensa de los derechos humanos y ha puesto de relieve la magnitud del tráfico de personas en el país, cuya economía depende en gran medida del barato trabajo extranjero y en el que se calcula que hay más de dos millones de inmigrantes ilegales, aproximandamente la mitad de ellos procedentes de Birmania. También ha planteado serias dudas sobre la capacidad de las auoridades tailandesas para hacer frente al problema y vigilar sus fronteras. La Organización Mundial del Trabajo anunció que vigilará de cerca el tratamiento de los supervivientes por parte de las autoridades tailandesas y que realizará una investigación propia sobre la tragedia.


La Comisión Asiática para los Derechos Humanos ha hecho público un comunicado en el que exige a las autoridades tailandesas que traten a los inmigrantes detenidos con dignidad y de acuerdo a la ley, no a "su propia idea de la ley". Además han pedido al Gobierno tailandés que investigue en profundidad los hechos, que no deporte a los ilegales hasta que no hayan testificado ante un tribunal y hayan recibido una compensación económica y que no aproveche el incidente para iniciar una persecución de ilegales en otras partes del país.


Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores tailandés, Noppadon Pattama, ha enviado una carta al Gobierno de Birmania expresando sus condolencias por las 54 muertes y pidiendole que firme un acuerdo para combatir conjuntamente el tráfico de seres humanos. Hay que recordar que el actual Gobierno tailandés mantiene unas excelentes relaciones con la Junta militar birmana, y que Noppadon Pattama se ofreció a explicar ante las Naciones Unidas la incomprendida transición hacia la democracia del SPDC. ¿Lucharán los dos gobiernos contra el tráfico de seres humanos con una diligencia comparable al entusiasmo con el que firman acuerdos comerciales multimillonarios?


VIDEO de Al Jazeera sobre la situación de los inmigrantes detenidos:


jueves, 10 de abril de 2008

54 inmigrantes ilegales birmanos mueren al cruzar la frontera con Tailandia

Al menos 54 inmigrantes ilegales birmanos han muerto asfixiados en el camión en el que habían entrado en Tailandia. 121 personas se apiñaban en una cámara de 6 metros de largo por 2,2 de ancho para viajar desde la localidad fronteriza de Ranong hasta el célebre destino turístico de Phuket, en el sur de Tailandia, dónde esperaban trabajar como jornaleros. Cada uno de ellos había pagado 100 euros por el viaje (38 euros menos que la renta per cápita anual en Birmania). El conductor del camión, que había mandado callar a los birmanos cuando se quejaban para evitar que les oyera la policía, dejó el vehículo abandonado en la carretera. Además de los 54 muertos, 21 personas están gravemente heridas. Los 46 inmigrantes ilegales que resultaron ilesos fueron arrestados por la policía tailandesa.

VOLUNTARIOS TAILANDESES SACAN LOS CADÁVERES DEL CAMIÓN AYER EN TAILANDIA.


ACTUALIZACIÓN: Más información sobre esta noticia en la BBC, la agencia Reuters, Al Jazeera, International Herald Tribune y la publicación del exilio birmano en Tailandia The Irrawaddy. Según el jefe de la policia de Ranong, Apirak Hongthong, se ha interrogado al dueño del camión, que negó tener conocimiento alguno de que su camión se estuviera usando para el tráfico de seres humanos. El conductor del camión consiguió huir y se encuentra en paradero desconocido. Según un superviviente, el aire acondicionado del camión estaba roto y sólo funciono durante apenas media hora de las dos que estuvieron los birmanos dentro. Los inmigrantes habían sido transportados en un barco pesquero hasta la provincia de Rnong, dónde montaron en el camión que se convertiría en la tumba de muchos de ellos.


Muchos cuerpos fueron enterrados en el cementerio de Ranong esta mañana y otros fueron reclamados por sus familiares. Sompong Sakaew, el presidente de la organización tailandesa de defensa de los trabajadores Labour Rights Promotion Network ha pedido a las autoridades de su país que muestren compasión con los inmigrantes supervivientes que se encuentran detenidos, les "trate como víctimas de una tragedia" y les permita trabajar en el país.


Miles de birmanos huyen de su país cada año en busca de una vida mejor, huyendo de la brutal represión del régimen militar, de la guerra civil interétnica o simplemente de la pobreza. La mayoría de ellos van a parar a la vecina Tailandia, dónde se calcula que hay más de un millón de trabajadores ilegales procedentes de Birmania, dónde se ven obligados a aceptar cualquier trabajo y son explotados por sus empleadores a cambio de sueldos de miseria. Sobre la situación de los trabajadores birmanos en Tailandia véase, en pdf, el informe de Amnistía Internacional publicado en junio de 2005 Thailand: The Plight of Burmese Migrant Workers.

miércoles, 9 de abril de 2008

El reférendum constitucional en Birmania ya tiene fecha

La Junta militar birmana ha hecho pública hoy la fecha para el referéndum constitucional a través de un comunicado emitido en la televisión oficial: los birmanos están llamados a votar el próximo día 10 de mayo la nueva Constitución, que el Gobierno del Consejo para el Desarrollo y la Paz del Estado (SPDC) ha tardado más de diez años en redactar.


El anuncio ha coincidido con la difusión del texto completo que se someterá a referéndum. El texto de 15 capítulos y 194 páginas ha sido puesto a la venta en las librerias pertenecientes al Ministerio de Información por el precio de 1.000 kyats (aproximadamente un dólar). Un 50 por ciento de votos afirmativos son suficientes para aprobar la Carta Magna, que ha sido diseñada para perpetuar a los militares en el poder y legitimar su gobierno.

ACTIVISTAS BIRMANAS EN UNA MARCHA PIDIENDO EL "NO" A LA CONSTITUCIÓN EL PASADO 27 DE MARZO EN RANGÚN. VÍA BIRMANIA POR LA PAZ.


La misión que la Constitución encomienda al Estado incluye, entre otras, asegurar "el florecimiento de una genuina democracia multipartidista que asegure el florecimiento de la disciplina" (sic), la "promoción de los valores más nobles y valiosos, es decir, la justicia, la libertad y la igualdad en el Estado" y que el "Tatmadaw [el ejército birmano] pueda tener un papel en el liderazgo político del país", para lo cual se reserva un 25 por ciento de escaños a miembros del estamento militar tanto en la cámara alta como en la baja. Además, el ejército no ha de responder ante ninguna instancia superior y el comandante en jefe puede asumir plenos poderes cuando se produzca "un estado de emergencia que pueda causar la desintegración de la Unión, de la solidaridad nacional y pérdida de la soberanía nacional".


En cuanto a la formación de partidos políticos, la Carta Magna se limita a prescribir que el Estado promulgue las "leyes necesarias que regulen la formación sistemática de partidos políticos para el florecimiento de una genuina democracia multipartidista que asegure el florecimiento de la disciplina" (sic otra vez). Este artículo, que de forma bastante ominosa ha sido colocado justo antes del que regula los estados de emergencia, es lo bastante ambiguo como para poder interpretarse prácticamente de cualquier manera.


Muchas otras disposiciones comparten esa enorme ambigüedad, pero otras son enormente específicas, especialmente la que expone las condiciones que han de cumplir los candidatos a la presidencia. El presidente no sólo "debe ser leal a la Unión y la ciudadanía", también ha de cumplir otras condiciones: haber nacido en Birmania y ser hijo de padres nacidos en el país, ser mayor de 45 años, estar familiarizado con los asuntos de Estado, residir en el país desde hace almenos 20 años y no tener la nacionalidad de otro país ("no deber lealtad a ningún poder extranjero"), condición que han de cumplir sus familiares cercanos; lo que impide concurrir a las elecciones a la líder de la Liga Nacional para la Democracia, Aung San Suu Kyi, que no solo es viúda de un ciudadano británico, Michael Aris, sino que también es madre de dos británicos.


El texto de la Constitución puede encontrarse en formato pdf, tanto en birmano como en inglés, vía el excelente blog New Mandala. De aprobarse en mayo, ésta sería la tercera Constitución en vigor en Birmania. La primera fue aprobada un año antes de la independencia, en 1947, y fue una de las más avanzadas y democráticas de Asia en su época. La segunda entró en vigor en 1974 y estaba diseñada a medida del general golpista Ne Win para marcar las pautas de su "vía birmana al socialismo". Birmania carece de Carta Magna desde 1988.