jueves, 27 de marzo de 2008

Día de las Fuerzas Armadas en Birmania

Hoy se celebra en Birmania el día de las Fuerzas Armadas y para celebrarlo el Gobierno ha organizado un gran desfile en la capital del país, Naypyidaw. Tras el desfile el general Than Shwe, líder máximo de la Junta militar que gobierna el país, pronunció un discurso ante más de 13.000 soldados, a los que pidió que aplastaran cualquier intento de desestabilizar el país.


Este día se conmemora el inicio de la revuelta en contra de la ocupación japonesa en 1945 con Aung San al mando, fecha que significa tanto el principio del movimiento por la independencia como el nacimiento del tatmadaw (el ejército birmano). El 27 de marzo es llamado por la oposición democrática el Día de la Resistencia, pero esa denominación fue cambiada por los militares en 1974 para no ofender a Japón , país que en aquella década era el máximo donante de Birmania.


EL GENERAL THAN SHWE PASA REVISTA A LAS TROPAS EN NAYPYIDAW.


En su discurso de quince minutos de duración, que la televisión birmana incluyó en su programación, Than Shwe negó tener ninguna sed de poder y afirmó que su intención es ceder el control del país al Gobierno civil que gane las elecciones previstas para el año 2010. El general, de 75 años de edad, no hizo ninguna referencia a su delicado estado de salud.


A medida que la salud de Than Shwe se deteriora y se acerca la fecha del referéndum para aprobar una nueva Constitución, de la que se conocen pocos detalles pero los suficientes como para saber que diseñada a la medida de los propios militares, crecen la tensión y las luchas internas dentro de la propia Junta. Según un artículo publicado en Asia Times, ya se han formado dos grupos rivales para hacerse con el poder cuando se complete la "hoja de ruta" en siete pasos y se instaure una "democracia disciplinada" en Birmania.


Una de las facciones es la de los afines al general Than Shwe y está formada mayoritariamente por oficiales graduados, como el propio Than Shwe, en la Escuela de Entrenamiento de Oficiales. La otra facción tiene como cabeza más visible al segundo en la Junta, el general Maung Aye, que ha reunido en su bando a los oficiales que, como él, estudiaron en la Academia de Servicio de Defensa. Los pertenecientes a este último grupo ven con desconfianza el creciente poder de la poderosísima Asociación para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDA), una especie de sindicato vertical controlado por Than Shwe que cuenta con 24 millones de miembros y que se hará cargo del próximo proceso electoral. Muchos miembros de la Junta desconfían de la USDA y sospechan que su poder se verá muy disminuido con el cambo de régimen. Además, según Asia Times, algunos miembros de la Junta están siendo investigados en busca de pruebas de delitos de corrupción, de un modo similar a lo que ocurrió hace cuatro años, cuando cargos similires culminaron en la destitución del entonces primer ministro y jefe de Inteligencia Khin Nyunt.


Mientras el ejército hacía su demostración de fuerza conmemorando el Día de las Fuerzas Armadas, la oposición conmemoraba el Día de la Resistencia y organizaba una manifestación en la principal ciudad del país, Rangún: un grupo de treinta activistas se congregó frente a la sede de la Liga Nacional para la Democracia (NLD) exhortando a los birmanos a que voten "no" en el referéndum de mayo. La manifestación duró alrededor de media hora y en ella se distribuyeron panfletos en contra de la Constitución. Fuerzas de seguridad que vigilan la sede de la NLD tomaron fotografías de los activistas, que se podrían enfrentar a penas que van desde multas hasta los tres años de prisión, ya que es ilegal criticar públicamente el próximo referéndum o la Constitución.

PROTESTA CONTRA LA CONSTITUCIÓN FRENTE A LA SEDE DE LA LIGA NACIONAL PARA LA DEMOCRACIA EN RANGÚN.


Por otro lado, India firmará el próximo 4 de abril un acuerdo con el Gobierno de Myanmar para construir un puerto en la costa oeste de Birmania para uso de India. El llamado Proyecto de Kaladan, de 100 millones de dólares y que incluye la construcción de carreteras desde la costa de Birmania hasta su frontera con India, permitiría a India construir un corredor para transportar mercancías a las regiones del noreste de la India desde el mar sin necesidad de atravesar Bangladesh. De este modo, esas regiones de India tendrán un acceso más fácil al comercio marítimo internacional y al resto del Sureste Asiático.


Este acuerdo entre los dos países se ha visto retrasado por la "Revolución de Azafrán" y la subsiguiente represión por parte de la Junta el pasado mes de septiembre. Puesto que desde entonces las relaciones con el Gobierno birmano empezaron a estar especialmente mal vistas por la comunidad internacional, el Gobierno de India se empeñó en que las negociaciones se llevaran a cabo de la manera más discreta posible para que no comprometieran su imagen de defensor de los valores democráticos.


ACTUALIZACIÓN: Fotografías de la manifestación en Rangún en el blog en castellano Birmania por la Paz, que afirma que son entre 50 y 60 los miembros de la Liga Nacional para la Democracia que han participado en la misma.

domingo, 23 de marzo de 2008

Manifestación contra los delitos cometidos por soldados estadounidenses en Okinawa

Miles de habitantes de la prefectura japonesa de Okinawa han salido hoy a la calle para protestar contra los delitos cometidos por soldados estadounidenses destacados en las bases militares de la isla y exigir que se reduzca la presencia militar norteamericana en el país. En la manifestación, organizada por sindicatos y asociaciones de mujeres en la ciudad de Chatan, participaron alrededor de 6.000 personas. También se convocaron otras protestas en las islas de Mishigaki y Miyako, con una participación de 630 personas, y en el distrito de Ginza en Tokio, a la que acudieron 100 manifestantes.



Todas ellas tenían como objetivo pedir a los Gobiernos de Estados Unidos y Japón la revisión del Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas Militares (SOFA) que regula la presencia militar de Estados Unidos en Japón. El comité organizador de las protestas viajará en abril a Tokio para presentar sus demandas al Gobierno del primer ministro Yasuo Fukuda, el cual se ha mostrado reacio en el pasado a revisar los acuerdos.


Las protestas se han producido como respuesta a la presunta violación de una niña de 14 años por un militar norteamericano el mes pasado, caso que ha provocado la indignación de una población local, harta de la presencia militar estadounidense y de los delitos cometidos por soldados, a quienes en la práctica no se aplica el código penal japonés. Esa y otras violaciones no son los únicos delitos recientes en el que están implicados miembros de las fuerzas armadas norteamericanas en Japón. Recientemente, el ejército estadounidense detuvo a un soldado de la marina que había desertado de su base en relación con el asesinato de un taxista cerca de la base de Yokosuka.

jueves, 20 de marzo de 2008

Los gobiernos tailandés y birmano estrechan lazos

El primer ministro de Tailandia Samak Sundaravej hizo el pasado viernes una visita "de buena voluntad" a Birmania para reforzar los lazos comerciales y económicos entre ambos países. Sundaravej se reunió en Naypyidaw con el máximo líder de la Junta militar birmana, el general Than Shwe, y el primer ministro Thein Sein. Tailandia es desde hace años uno de los mayores inversores en el país vecino, de cuyo gas depende en gran medida para el suministro eléctrico. Las inversiones totales de Tailandia en Birmania suman 7,3 mil millones de dólares, lo que supone el 53 por ciento de la inversión extranjera total.

SAMAK SUNDARAVEJ (IZQUIERDA) Y THAN SHWE (DERECHA), EL PASADO VIERNES EN NAYPYIDAW.


Durante la visita del viernes, los primeros ministros de ambos países firmaron un acuerdo por el que Tailandia se compromete a estimular la economía birmana, promoviendo la inversión de sus empresas allí, y a ayudar al régimen militar. A cambio, Birmania protegerá las inversiones tailandesas en el país. Los acuerdos también incluyen una posible colaboración en la construcción de un puerto de alta mar en la costa de Birmania y la entrada en su mercado de la principal compañía de tecnología y servicios tailandesa, Loxley Plc, de la mano de uno de los hombres de negocios vinculados a la Junta, "Dagon" Win Aung.


Sundaravej también defendió a la Junta militar birmana en unas polémicas declaraciones hechas el domingo en su programa de televisión, en las que acusó a Occidente de ser excesivamente crítico con Myanmar y afirmó que tras su visita su respeto por los dirigentes birmanos se ha visto reforzado al darse cuenta de que son buenos budistas que practican la meditación todos los días. Sundaravej añadió que "los asesinatos y la represión son normales allí, pero es necesario que comprendamos los hechos: con respecto a ese país, siempre se toma en consideración una cara de la moneda, pero siempre existen dos caras."


Tras estas declaraciones, el secretario general de la ASEAN, Surin Pitsuwan, que fue ministro de Asuntos Exteriores de Tailandia de 1997 a 2001, ha aconsejado a Sundaravej cautela al hablar de asuntos concernientes a Birmania, para lo que se necesita, afirmó, "un conocimiento profundo de la situación política y el respeto por las diferentes sensibilidades."


El ministro de Asuntos Exteriores tailandés (y antiguo abogado de Thaksin Shinawatra), Noppadon Pattama , criticó el viernes las sanciones impuestas a Birmania por la Unión Europea y Estados Unidos y salió en defensa de su "hoja de ruta" hacia la democracia, cuyo próximo paso será someter a referéndum en mayo una Constitución a la que nadie fuera de la Junta ha tenido acceso hasta ahora. Pattama declaró que su Gobierno está dispuesto a ayudar a la Junta a celebrar dicho referéndum, e incluso se ofreció a explicar la "hoja de ruta" a la comunidad internacional, aunque el sábado matizó su postura al negar que el Gobierno tailandés sea un portavoz de la Junta y aclarar que su ofrecimiento es el gesto de un "buen vecino."


La defensa a la Junta birmana por parte de un Gobierno tailandés no es nueva. Tras las protestas de 1988 y la subsiguiente represión a cargo del ejército (en la que murieron 3.000 manifestantes), el Gobierno tailandés apoyó públicamente a la Junta militar birmana, entonces liderada por el general Saw Maung, y repatrió a cientos de refugiados a cambio de sustanciosos contratos en diversas áreas económicas.

AUNG SAN SUU KYI E IBRAHIM GAMBARI, DURANTE LA ÚLTIMA VISITA DE ÉSTE A BIRMANIA.


Por otro lado, el enviado de la ONU a Birmania, Ibrahim Gambari, que visitó recientemente el país por tercera vez desde las protestas de septiembre, ha dicho en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que su viaje ha sido el más frustrante hasta el momento, ya que no ha producido ningún resultado concreto. Gambari, que se reunión con Aung San Suu Kyi pero no con Than Shwe, aseguró que continuará negociando con la Junta, pero que las relaciones entre la ONU y Birmania no mejorarán hasta que no se libere a Suu Kyi.


ACTUALIZACIÓN (23 de marzo): Samak Sundaravej ha aprobado la concesión de un préstamo del Banco de Importaciones y Exportaciones de Tailandia a Birmania por valor de 120 millones de dólares. Estos préstamos se remontan al Gobierno de Thaksin Shinawatra y fueron suspendidos por la Junta militar que le depuso en septiembre de 2006; de hecho, los préstamos a Birmania forman parte de los cargos por corrupción que pesan contra Thaksin, ya que presuntamente sus empresas privadas se estaban beneficiando económicamente con ellos. El ministro de Asuntos Exteriores tailandés, Noppadon Pattama ha defendido la renovación del préstamo argumentando que "los problemas internos de Tailandia no deben tener efecto alguno sobre el derecho de Birmania a recibir el dinero."


Noppadon Pattama ha visitado Estados Unidos para celebrar los 175 años de relaciones bilaterales entre ambos países. En Washington se mostró contrario a las sanciones que Estados Unidos mantiene contra Birmania, que considera completamente infructuosas. El ministro tailandés se manifestó a favor del diálogo para persuadir a la Junta militar birmana de que introduzca reformas democráticas en el Gobierno y propuso mantener conversaciones multilaterales con Birmania, en las que participen otros países de la zona como China e India.

martes, 18 de marzo de 2008

Iraq, cinco años después de la invasión

El 20 de marzo se cumple el quinto aniversario de la invasión estadounidense de Iraq y cada día parece más lejano el fin de la guerra que George W. Bush dio por terminada el 1 de mayo de 2003 en la cubierta de un portaaviones anclado frente a la costa californiana. Pero si algo han demostrado los miembros de la Administración Bush durante estos años es que son hombres de fe: el vicepresidente Dick Cheney declaró ayer, durante una visita sorpresa a Bagdad, que los esfuerzos de Estados Unidos para instaurar la democracia y estabilizar Iraq han sido un éxito y que los cambios en el panorama político y de seguridad son extraordinarios.


El mismo día que Cheney viajaba a Bagdad, una explosión mataba a más de cincuenta personas en el centro de la ciudad chií de Kerbala. Según algunos agentes de la policía iraquí y el ejército norteamericano fue un atentado suicida llevado a cabo por una mujer que hizo explotar una bomba adosada a su cuerpo; pero horas después el jefe de la policía local contradijo esa versión al afirmar que se trataba de una bomba escondida en el área y que había sido fabricada en la propia ciudad de Kerbala.

GEORGE W. BUSH DA LA MISIÓN POR CUMPLIDA EL 1 DE MAYO DE 2003.


Tanto las mentiras del Gobierno estadounidense (y alguno de sus fieles seguidores) como la violencia se han convertido en hechos casi cotidianos que apenas son ya noticia en una guerra en la que nadie sabe con seguridad cuantas personas han muerto; según Iraq Body Count, la cifra es de algo menos de noventa mil víctimas mortales civiles desde el inicio de la guerra hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud estima que 151.000 perdieron la vida entre marzo de 2003 y junio de 2006. Evidentemente, no hay nada que justifique el triunfalismo expresado por Cheney, tal y como pone de manifiesto un informe publicado ayer por Amnistía Internacional (Carnage and Despair: Iraq Five Years On, véase en .pdf) en el que afirma que “pese a la numerosísima presencia de fuerzas de seguridad estadounidenses e iraquíes, Iraq es uno de los países más peligrosos del mundo,” en él “la violencia se ha intensificado y se ha vuelto más sectaria” desde principios de 2006.


El Gobierno estadounidense basa su optimismo en un relativo descenso de la violencia tras el incremento de tropas iniciado en enero del año pasado y el cambio de estrategia bajo el mando del general David H. Petraeus, quien, en su comparecencia ante el Senado y el Congreso del pasado mes de septiembre con el embajador en Iraq Ryan Crocker, afirmó que la violencia sectaria y el número de muertos diarios han descendido desde que se aumentó en 30.000 el número de efectivos en Iraq y se abrieron en Bagdad 34 estaciones conjuntas de seguridad en las que tropas estadounidenses trabajan con, y a veces incluso bajo el mando del, ejército iraquí.


Pero muchos de los nuevos aliados de Estados Unidos en las estaciones de seguridad conjuntas son voluntarios suníes que antes pertenecían a la insurgencia: el ejército norteamericano está armando y encomendando tareas policiales a hombres que antes habían luchado contra el Gobierno iraquí y el ejército de ocupación. Como muestra el reportaje de John Lee Anderson "Inside the Surge", publicado en The New Yorker el pasado mes de noviembre, el ejército estadounidense está encontrando nuevos aliados en gente cuyas lealtades son cuanto menos dudosas, y además les está armando.


Como señala Patrick Cockburn, es cierto que entre noviembre de 2006 y agosto de 2007 morían diariamente 65 iraquíes, y en febrero de este año, la cifra ha descendido a 26 muertos diarios, pero el descenso en la violencia sectaria se debe en gran medida al hecho de que prácticamente se ha completado el proceso de limpieza étnica y apenas quedan ya áreas mixtas en Bagdad.


CADÁVER EN UN VERTEDERO CERCANO AL BARRIO DE GAZHALIYA, EN BAGDAD.


Otra prueba de que Iraq no se ha estabilizado ni es un lugar más eseguro para sus habitantes es el incremento del número de refugiados: según ACNUR, en el año 2007 se duplicó el número de solicitudes de asilos a países industrializados desde Iraq con respecto al año 2006, pasando de 22.900 a 45.200. Y esta cifra sólo representa el uno por ciento del total de desplazados por la guerra: cuatro millones y medio de iraquíes se han visto obligados a abandonar sus casas desde el inicio de la guerra, dos millones y medio de ellos permanecen dentro del país, mientras que dos millones se encuentran en países vecinos como Siria y Jordania.


Además de ser probablemente la mayor catástrofe humanitaria de nuestro tiempo, la guerra de Iraq es también un desastre económico. Según el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, Estados Unidos ha gastado, calculando a la baja, tres billones de dólares en Iraq. El resto del mundo ha gastado otros tres billones. George Bush había asegurado que el coste sería de cincuenta mil millones, que es lo que su país gasta ahora cada tres meses de guerra. Con una sexta parte de esos tres billones, Estados Unidos podría asegurar la base del sistema de pensiones para los próximos cincuenta años.


Algunas decisiones, como
el uso de contratistas privados como Blackwater han contribuido a aumentar los costes. A pesar de todo ese enorme gasto, la guerra no ha supuesto ninguna carga adicional para los contribuyentes norteamericanos; en lugar de aumentar los impuestos, el Gobierno está utilizando su déficit presupuestario, en gran medida financiado por países extranjeros, para financiar la guerra, por lo que su deuda externa está creciendo considerablemente, unos dos billones, que se sumarán a los 5,7 billones actuales.


En un principio, la guerra iba a autofinanciarse gracias a las vastas reservas de petróleo que se encuentran bajo el suelo iraquí. De hecho, a nadie se le escapa que el verdadero motivo de la invasión era precisamente el petróleo, tal y como dijo el ex-presidente de la Reserva Federal estadounidense Alan Greenspan en septiembre del año pasado. Algunos analistas defienden la teoría de que a Estados Unidos le interesa que haya un Gobierno débil en Bagdad que asegure que Iraq sea su protectorado durante décadas para así poder controlar la explotación de las reservas de crudo. De hecho, se encuentra pendiente de aprobación en el Parlamento iraquí una ley que regule el reparto del petróleo; el borrador que Estados Unidos ha redactado adjudica la explotación de 17 de los 80 pozos petrolíferos a la Compañía Nacional de Petroleo de Iraq y el resto, más futuros yacimientos que queden por descubrir, quedaría bajo control extranjero durante los próximos treinta años.


Pero si el petróleo aún no ha empezado a pagar las facturas de Estados Unidos, ya está sirviendo para financiar a la insurgencia. La refinería de Baiji es una de las más grandes del país, cuando funciona a pleno rendimiento pueden salir
al día de ella 500 camiones cisterna cargados de crudo, que alcanzarán un valor de 10 millones de dólares en el mercado. Al menos un tercio del petróleo que produce es desviado al mercado negro y gran parte de ese dinero va a parar a manos de la insurgencia.


El Gobierno estadounidense lleva cinco años perdiendo una guerra cuya victoria proclamó menos de dos meses después de comenzar y cada una de sus decisiones no hace otra cosa que agravar una situación cada vez más complicada.
El próximo Gobierno lo va a tener muy difícil para reconducir una situación para la que no hay soluciones a la vista. Mientras tanto, la idea de una intervención en Irán parece estar cobrando cada vez más fuerza en la Administración Bush, como atestigua la reciente dimisión del almirante William Fallon, jefe del Mando Central del Ejército de EE UU y responsable de las operaciones militares en Irak y Afganistán, motivada por sus diferencias con Bush sobre el tema. Atacar a Irán sería sin duda un trágico error que tendría consecuencias catastróficas a corto y largo plazo. Pero la invasión de Iraq ya era un trágico error.


Desde que George W. Bush decidió terminar lo que su padre había comenzado doce años atrás, el mundo es un lugar muchísimo más peligroso para todos sus habitantes, y continuará siéndolo por muchos años. Quienes sufren las consecuencias en mayor medida son, claro está, los propios iraquíes, hasta el punto de que muchos de ellos, que un día dieron la bienvenida a una intervención militar que les iba a liberar de Saddam Hussein, están empezando a recordar con nostalgia los días de aquella terrible dictadura.


IRAQ DESDE DENTRO: Dos grandes periodistas se encuentran estos días en Bagdad para contar lo que sucede: el español Gervasio Sánchez escribe el blog "Cartas desde Bagdad" para El Heraldo de Aragón y el iraquí
Ghaith Abdul-Ahad realiza una serie de pequeños films titulada "Baghdad: City of Walls" para The Guardian.

lunes, 10 de marzo de 2008

La tribu perdida

Estremecedor reportaje de Tony Birtley para Al Jazeera sobre los hmong. Durante cinco días, el periodista convivió con una de sus tribus en una aldea de la jungla de Laos, grabó imágenes de las miserables condiciones en las que viven y llegó a ser considerado como un padre salvador envíado por Dios por una gente sumida desde hace décadas en la más absoluta desesperación.


El Gobierno laosiano persigue ferozmente a los hmong como venganza por su participación en la guerra secreta de la CIA en Laos, durante la guerra de Vietnam. Masacrados por el ejército, los hmong han de esconderse en recónditos rincones de la jungla, en lugares apartados de los ríos para evitar ser localizados, alimentándose casi exclusivamente de raíces, sin acceso a ningún tipo de atención sanitaria y en constante movimiento para evitar ser cazados.


Víctimas de una tragedia silenciosa e ignorada por la inmensa mayoría del mundo, los hmong llevan treinta años sufriendo un lento pero inexorable genocidio como castigo a su participación en uno de los mayores errores de la historia. Casi completamente desconocidos, los hmong se encuentran en una zona que ya apenas tiene importancia geoestratégica, en un rincón del mundo totalmente aislado, carecen totalmente de poder y de voz para hacerse escuchar y sólo pueden jugar un papel meramente pasivo de meras monedas de cambio en negociaciones entre poderes mucho más grandes que ellos. Indefensos e inermes, los 7.000 hmong que permanecen en Laos están condenados a la extinción y al olvido.






ACTUALIZACIÓN (13 DE MARZO): Al Jazeera ha publicado hoy un par de reportajes en los que Tony Birtley cuenta su experiencia con los hmong: "Laos' 'lost tribe' in plea for help" (primera parte) y "Out of the jungle" (segunda parte).


ACTUALIZACIÓN (15 DE MARZO): Tony Birtley viaja a Minneapolis para mostrar como vive la comunidad de exiliados hmong en Estados Unidos:


domingo, 9 de marzo de 2008

Gambari visita de nuevo Birmania

El consejero especial de las Naciones Unidas, Ibrahim Gambari, se encuentra de visita en Birmania por tercera vez desde las protestas en contra del Gobierno de la Junta militar y la brutal represión de las mismas. Gambari llegó el jueves a Rangún para retomar los esfuerzos de negociación con los militares y convencerles de que inicien un proceso de diálogo con la oposición democrática.


EL MINISTRO DE INFORMACIÓN BIRMANO, KYAW HSAN.


El enviado de la ONU se reunió ayer durante hora y media con la líder de la oposición democrática Aung San Suu Kyi en una casa cedida por el Gobierno en el centro de Rangún, reunión cuyos detalles no han trascendido. Gambari también se reunió con miembros del partido de Aung San Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), y de la Asociación para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo, organización civil dependiente de la Junta militar. En los dos días enteriores, Gambari se había reunido con diversos miembros del Gobierno.


En sus conversaciones con la Junta, Gambari ha propuesto mandar a observadores independientes de la ONU para que supervisen el referendum constitucional que ha convocado para el próximo mes de mayo. El Gobierno ha rechazado el ofrecimiento, argumentando en un comunicado emitido en la televisión pública que la presencia de observadores vulneraría la soberanía de Birmania. Según la prensa estatal, el ministro de Información Kyaw Hsan, dijo a Gambari con firmeza que no habría ningún cambio en la Constitución, además de recomendarle que aconsejara a la LND que participe en el referendum de mayo y en las elecciones parlamentarias previstas para el año 2010.


Esta visita de Gambari parece tan estéril como la anterior, que tuvo lugar en el mes de noviembre. Tras aquella visita, parecía que la Junta había abierto una vía de negociación cuando la misma Aung San Su Kyi accedió a negociar con la Junta, tras lo que se produjeron tres reuniones entre la premio nobel de la paz arrestada en su domicilio de Rangún y Aung Kyi, el mediador nombrado por la Junta para hablar con ella. Pero a principios de diciembre quedó claro que todo era una maniobra de distracción de la Junta, cuando anunció que la LND no tendrá ningún papel en la transición hacia una "democracia disciplinada" que instaure un Gobierno civil. Además, según algunos artículos filtrados de la Constitución que se votará en mayo, Aung San Suu Kyi no podrá concurrir a las elecciones, al haber estado casada con un extranjero.


El mismo día que Ibrahim Gambari llegaba a Birmania, moría en una prisión birmana el prisionero político Win Tin, perteneciente a la Liga Nacional para la Democracia. Win Tin, de treinta años de edad, murió de tuberculosis en la prisión Tharrawaddy, en la división de Pegu, dónde cumplia una condena de 24 años tras haber sido detenido en 1999 acusado, por su actividades políticas, de estar involucrado en "actividades destructoras de la estabilidad del régimen". Tin Win era musulmán, colectivo especialmente perseguido por la Junta, y pertenecía a la LND desde que era un adolescente. Tin Win contrajo la enfermedad que le acabaría matando en el año 2202, pero nunca recibió niongún tipo de atención médica en el hospital. Según la Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos (Birmania), hay actualmente 1.864 presos políticos actualmente en las cárceles birmanas, 706 de ellos detenidos desde las protestas que comenzaron el pasado 19 de agosto.

sábado, 8 de marzo de 2008

ETA volvió a matar

Bajo las condiciones de la vida humana, la única alternativa al poder no es la resistencia -impotente ante el poder- sino la fuerza, que un hombre puede ejercer en solitario contra sus semejantes y sobre la cual uno o varios hombres pueden poseer el monopolio al apoderarse de los medios de la violencia. Pero aunque la violencia puede destruir el poder, nunca puede llegar a sustituirlo. Esto da como resultado la nada infrecuente combinación política de fuerza y carencia de poder: un despliegue de fuerzas impotentes que se consumen a sí mismas, a menudo espectacular y vehementemente pero en una completa futilidad, sin dejar tras de sí monumentos ni relatos, sino recuerdos apenas suficientes para entrar a formar parte de la historia.

miércoles, 5 de marzo de 2008

La violación de una niña reabre la polémica sobre la presencia militar estadounidense en Japón

El reciente caso de la presunta violación de una adolescente japonesa por un militar estadounidense destacado en una de las bases de Okinawa ha reabierto la polémica acerca de la fuerte presencia militar de Estados Unidos en Japón y sobre la necesidad de la misma en una zona del globo relativamente estable. El pasado 11 de febrero, el sargento de marines Tyrone Luther Hadnott fue detenido por la policia japonesa acusado de violar a una niña de 14 años la noche anterior. El caso ha suscitado la indignación de los habitantes de la isla y declaraciones airadas por parte del Gobierno japonés: el ministro de Defensa Shigeru Ishiba advirtió el 22 de febrero que si las tropas estadounidenses continuaban cometiendo delitos podrían replantearse los principios de la alianza entre ambos países, a lo que el mando estadounidense respondió imponiendo el toque de queda a todo el personal destacado en la isla.


SOLDADOS NORTEAMERICANOS PASEANDO EN UNA ZONA COMERCIAL CERCA DE LA BASE DE KADENA, EN OKINAWA.


Una semana después, Condoleezza Rice hizo una escala en Japón durante un viaje por Asia Oriental, en la cual pidió disculpas. Dos días después, el sargento Hadnott, que niega haber violado a la niña pero admite que se avalanzó sobre ella y la obligó a besarle, fue puesto en libertad por la policía japonesa después de que la familia de la niña retirara los cargos en su contra. Organizaciones de víctimas de delitos cometidos por soldados estadounidenses han afirmado que la familia recibió presiones para que retirara la acusación. Hadnott se encuentra arrestado por el Cuerpo de Marines, que ha asegurado que llevará a cabo una investigación completa de los hechos.


El de Luther Hadnott no es el único caso reciente: a finales de febrero una joven filipina de 21 años fue violada por un soldado estadounidense en un hotel de Okinawa.


Estas violaciones han traido a la memoria de la población un caso que en 1995 conmocionó a la opinión pública: la paliza y violación de una niña de 12 años por tres marines destacados en la base aeréa de Futenma. Aquello provocó una oleada de protestas en la isla y la creación de un comité conjunto, el Comité Especial de Acción en Okinawa (SACO), para que los dos países estudiaran la manera de minimizar el impacto de la presencia militar en la isla. El comité decidió desmantelar once instalaciones militares (que ocupaban 5.002 hectáreas) incluida la base de Futenma, que sería trasladada a un área menos poblada. Hasta 2005 no se decidió un nuevo emplazamiento, ya que el que proponían los estadounidenses en la costa habría dañado gravemente el ecosistema; el traslado no se completará hasta dentro de ocho años.


La isla de Okinawa se encuentra en el extremo meridional de Japón. En 1945 fue el escenario de la mayor invasión anfibia de la historia y de una de las batallas más cruentas de la guerra en el Pacífico. Al finalizar la contienda, con la firma del Tratado de Paz de San Francisco en 1951, quedó bajo la administración directa de Estados Unidos, que convirtió la isla en su principal base de operaciones del Mando del Pacífico occidental . Japón recuperó la administración de Okinawa en 1972, pero las tropas permanecieron.


Las instalaciones militares estadounidenses ocupan más de 23.000 hectáreas, un 10 por ciento de la superficie total de la prefectura de Okinawa y poco más del 70 por ciento de la superficie total de la que dispone Estados Unidos en Japón, y en ellas trabajan 50.000 estadounidenses, más de la mitad militares. El impacto es múltiple en la población local en una isla que es la más pobre del país y que, con 1,3 millones de habitantes: desde el ruido de los aviones hasta el daño medioambiental. A ello hay que añadir la criminalidad: entre 1972 y diciembre de 2003 se registraron 5.269 delitos cometidos por militares o el personal civil de las bases. Estos casos incluyen 540 delitos graves y 977 agresiones. (Sobre el impacto de la presencia militar estadounidense en la isla veáse, en .pdf, el informe U.S. Military Issues in Okinawa, publicado por el Gobierno de la Prefectura de Okinawa en 2004.)


El mantenimiento de las bases tiene un coste de unos 7.500 millones de dólares anuales, más de la mitad a cargo del Gobierno de Japón. Conforme a los tratados que regulan la presencia norteamericana en la isla, Estados Unidos no está obligado a devolver los terrenos e instalaciones en el estado en que le fueron entregados. Los soldados estadounidenses están exentos de pagar impuestos en Japón (a pesar de que disfrutan muchos de sus servicios) y de solicitar visados japoneses para entrar y salir de la isla. En lo que respecta al derecho penal, la policia japonesa no puede detener a soldados estadounidenses que se encuentren en sus bases a no ser que los haya acusado formalmente un tribunal. Debido a éstas y otras claúsulas de los acuerdos, así como a la presión diplomática, los estadounidenses destacados en la isla se encuentran fuera del alcance de la ley japonesa, como muestra el caso del sargento Hadnott.


ACTUALIZACIÓN (6 de marzo): Un tribunal militar estadounidense juzgará a cuatro marines acusados de asaltar y violar a una chica japonesa de 19 años en Iwakuni el pasado mes de octubre. La fiscalía japonesa se hizó cargo de la acusación pero rtiró los cargos en noviembre sin dar ningún tipo de explicaciónes.

El Gobierno tailandés relanza la guerra contra las drogas

El primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, ha dado luz verde al ministro del Interior, Chalerm Yoobamrung, para lanzar un plan de choque contra el narcotráfico siguiendo las mismas directrices que el que ejecutó el Gobierno de Thaksin Shinawatra hace cinco años, en el que más de 2.800 fueron ejecutadas extrajudicialmente por la policía en un periodo de tres meses, casi el doble de la cifra habitual de 500 muertos mensuales.

El anterior Gobierno nombrado por la Junta militar que dio el golpe de estado en septiembre de 2006 puso en marcha un comité, de carácter meramente consultivo, un año después del golpe para investigar la guerra contra la droga cuyo dictamen fue la absolución de la administración de Thaksin al determinar que no había altos cargos implicados en los asesinatos, lo que confirmó las sospechas de algunos de que fuerzas conservadoras usarían el comité para hacer un lavado de imagen de la campaña, en la que participaron altos cargos de la policía cercanos a los golpistas. Según el comité, 1.370 muertes estaban relacionadas con el tráfico las drogas, otras 571 personas fueron asesinadas sin motivo aparente y la polícia sólo investigó 80 de esas muertes.

La guerra contra las drogas goza de cierto apoyo popular a pesar de los asesinatos, puesto que tuvo cierto éxito en el combate del tráfico de metanfetaminas, cuyo tráfico disminuyó sensiblemente tras la campaña. Samak Sundaravej ha reconocido que en la nueva guerra morirá gente, pero que esas muertes prevendrán un mal mayor. "Es imposible evitar los asesinatos cuando se implantan políticas para suprimir las drogas, habrá muertes cuando se ponga en marcha la ofensiva", dijo el mes pasado en su programa de televisión.

VÍDEO de Al Jazeera sobre la nueva campaña:


domingo, 2 de marzo de 2008

Tailandia comienza a deportar a Laos a los refugiados hmong

Tailandia ha comenzado a deportar a refugiados de la etnia hmong al vecino Laos, dónde se enfrentan a la despiadada persecución de su gobierno. Las deportaciones dieron comienzo un día antes de que el primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, viajara a Laos en su primera visita oficial, dónde ha firmado un tratado de energía y el acuerdo por el que se repatriará a 8.000 hmong alojado desde hace años en un campo situado en la provincia de Petchabun. El jueves, doce hombres abandonaron el campo de refugiados de Huay Nam Khao con rumbo a Laos. Según las autoridades tailandesas lo hicieron voluntariamente, como gesto de buena voluntad previo a la visita de Sundaravej, pero el personal de la ONU y de Médicos Sin Fronteras ha declarado que los hmong volvieron a Laos en contra de su voluntad.


REFUGIADO HMONG EN EL CAMPO DE HUAY NAM KHAO.


Los orígenes de la etnia hmong se encuentran en Siberia, lugar desde el que emigraron hace miles de años al sur de China y el norte del Sureste asiático, fundamentalmente a Laos y Vietnam, dónde viven en la jungla practicando la agricultura en régimen de subsistencia. En 1961, en el contexto de la guerra de Vietnam, la CIA comenzó a reclutar a los hmong como combatientes en su "guerra secreta en Laos", durante la cual murieron más de 350.000 personas y en la que, sólo entre 1965 y 1973, los aviones norteamericanos lanzaron más bombas que las arrojadas sobre Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial (muchas de ellas aún no han explotado y treinta años después siguen causando víctimas). Los hmong lucharían junto al ejército norteamericano hasta 1975, año en que finalizó la guerra y Estados Unidos se retiró de la zona, dejando a los hmong abandonados a su suerte, solos frente al Gobierno comunista al que habían combatido.


Al final de la guerra, alrededor de 100.000 hmong huyeron a Estados Unidos. Uno de ellos, el general Vang Pao, que se dedicó a recolectar dinero para su pueblo, prometió acabar algún día con el Gobierno comunista. El año pasado, Vang Pao fue detenido junto a otros nueve hombres, exiliados hmong y veteranos norteamericanos, acusados de organizar una serie de ataques contra edificios del Gobierno en Vientianne, para lo que ya habían contratado a un grupo de mercenarios.


Otros hmong se quedaron en Laos. Perseguidos por el Gobierno, muchos de ellos son ex-combatientes que, junto a sus familias, malviven como fugitivos en las más miserables condiciones, constantemente en movimiento en una jungla infestada de enfermedades, siempre huyendo del ejército laosiano.


El resto se han refugiado en países vecinos, especialmente en Tailandia. A pesar de que la ACNUR les ha concedido el estatus de refugiados y muchos de ellos poseen el consiguiente carnet de la ONU, 149 de ellos, entre ellos varios niños, fueron arrestados el año pasado en Bangkok e internados en un centro de detención junto a la frontera con Laos, a la espera de ser repatriados. En el pasado, Tailandia solía acoger a los refugiados hmong, pero en agosto de 2006, el primer ministro interino, el general Surayud Chulanont, afirmó que la presencia de los hmong amenazaba con convertirse en un "problema sin fin". Un mes después, 8.000 hmong fueron encerrados en el campo de Huay Nam Khao, vigiliado por el ejército, desde dónde es más que probable que sean enviados de vuelta a Laos.


VÍDEO de Al Jazeera sobre las deportaciones: