jueves, 28 de febrero de 2008

Thaksin es arrestado y puesto en libertad bajo fianza tras su llegada a Bangkok

El ex-primer ministro de Tailandia Thaksin Shinawatra ha vuelto hoy a su país tras casi un año y medio de exilio después de ser expulsado del poder por un golpe de estado militar incruento en septiembre de 2006. Una multitud de 4.000 seguidores y un enorme dispositivo de seguridad le esperaban a su llegada al aeropuerto internacional de Suvarnabhumi, en Bangkok. Thaksin fue arrestado casi inmediatamente, no sin antes arrodillarse y besar el suelo ante los medios de comunicación de su país. Apenas una hora después de aterrizar compareció ante el Tribunal Supremo, donde se presentaron formalmente los cargos que pesan sobre él desde hace meses, tras lo cual se le dejó en libertad bajo fianza.


THAKSIN SALUDA A SUS PARTIDARIOS A LA SALIDA DEL TRIBUNAL SUPEMO EN BANGKOK.


Thaksin ha regresado a Tailandia cuando sus partidarios están en el poder después de la victoria del Partido del Poder del Pueblo en diciembre, formación política surgida de las cenizas del Thai Rak Thai ("Los tailandeses aman lo tailandés"), al frente de la cual Thaksin ganó las elecciones en 2001 y 2005 y que fue ilegalizada en mayo de 2007. Thaksin ha asegurado que su carrera política ha terminado y que se dedicará a gestionar sus negocios, especialmente el equipo de fútbol Manchester City, pero el ministro de Finanzas, Surapong Suebwonglee, ha anunciado que pedirá consejo a Thaksin en materia económica, a pesar de que no ocupará ningún cargo oficial


La gestión del Gobierno del PPP sigue prácticamente punto por punto la del Thai Rak Thai en diversos aspectos: tanto en cuestiones económicas, continuando las políticas populistas por las que se ganó el apoyo de la población rural de las provincias del norte, como en su tratamiento de la insurgencia en las provincias de mayoría malayo-musulmana del sur, un conflicto en el que ya han muerto más de 2.700 personas desde el año 2004 y en el que tanto las medidas de Thaksin como las del actual primer ministro Samak Sundaravej se caracterizan por la violencia extrema e indiscriminada, lo que no ha hecho sino agravar una situación cada vez más tensa. Las posiciones de ambos bandos se hacen cada día más irreconciliable: Sundaravej hizo recientemente unas declaraciones en las que disculpaba a las fuerzas del orden por el asesinato de 78 malayos durante la represión de una protesta pacífica en 2004, a lo que un líder de la insurgencia, el dirigente de la Organización para la Liberación del Pattani Unido, contestó que se podría producir una escalada de la violencia si se le niega la soberanía a las provincias del sur.


Otro frente de la política del nuevo Gabinete que se asemeja a la del Gobierno de Thaksin es la lucha contra el tráfico de drogas: Samak Sundaravej aseguró el pasado 22 de febrero que va a poner en marcha una nueva guerra contra la droga, similar a la que lanzó Thaksin entre los años 2003 y 2004 y en la que murieron al menos 2.500 personas, muchas de ellas inocentes, en asesinatos extrajudiciales (sobre aquella campaña veáse el informe de Human Rights Watch, publicado en julio de 2004, Watch Not Enough Graves: The war on Drugs, HIV/AIDS, and Violations of Human Rights, en .pdf). Sundaravej ya ha anunciado que la nueva campaña tendrá "consecuencias" y el ministro del Interior, Chalerm Yubamrung, declaró recientemente en el Parlamento que se implantarán las políticas inspiradas en las de Thaksin incluso "si miles de personas tienen que morir".