martes, 19 de febrero de 2008

La Junta militar birmana anuncia que ha terminado el borrador de su nueva Constitución

La Junta militar que gobierna Birmania ha anunciado hoy que ha terminado de elaborar el borrador de la nueva Constitución. Aung Toe, el presidente de la comisión encargada de dicha tarea por la Junta, ha declarado en la televisión estatal que dicho borrador había sido aceptado tras dos meses de trabajo, después de que la Convención Nacional estableciera los principios rectores de la misma el pasado mes de septiembre catorce años después de empezar a reunirse, en la que no participó la Liga Nacional para la Democracia.

EDIFICIO DEL FUTURO PARLAMENTO BIRMANO EN LA CAPITAL, NAYPYIDAW.


La futura Carta Magna, que será sometida a referéndum el próximo mes de mayo, ha sido concebida para otorrgar al estamento militar el principal papel en la administración civil democrática que pretende instaurar y servir de guía: todo parece indicar que el comandante en jefe será la figura más poderosa de la nación, con capacidad para nombrar a algunos de los ministros más importantes y asumir plenos poderes "durante periodos de emergencia"; además, otorga a los militares una cuarta parte de los escaños del Parlamento y confiere poder de veto sobre cualquier decisión tomada por el cuerpo legislativo.


La decisión de la Junta militar es tan inesperada como polémica y ha sido recibida con escepticismo tanto por la oposición como por muchos analistas que consideran que tiene como objetivo legitimar la permanencia de los militares en el poder. Portavoces de la Liga Nacional para la Democracia han declarado que la Constitución "agravará la crisis económica, social y política que sufre el país"; el partido de Aung San Suu Kyi ha anunciado que hará campaña por el "no", pero se enfrenta a enormes dificultades teniendo en cuenta que es delito criticar la Constitución. La Alianza de Todos los Monjes Budistas y la Generación de Estudiantes del 88, los grupos que organizaron las protestas contra la Junta los pasados meses de agosto y septiembre, han anunciado que la "hoja de ruta" hacia la democracia diseñada por los militares es una "declaración de guerra" y que el próximo referéndum "será el campo de batalla".


Sin embargo, el enviado especial de la ONU a Birmania, Ibrahim Gambari, que se encuentra en China para convencer a su Gobierno de que presione a la Junta para que introduzca reformas democráticas, ha declarado que el plan de los militares es un "importante paso" adelante en ese sentido.


Por otro lado, cuatro bombas han explotado hoy en un hotel-casino en el este del país, según los medios estatales. Las explosiones tuvieron lugar en una región disputada por separatistas de la etnia shan y no causaron víctimas. La Junta había anunciado recientemente que se iban a producir ataques de este tipo.


Ayer un equipo de la policia japonesa llegó al país del Sureste asiático para investigar la muerte del cámara de vídeo Kenji Nagai durante la represión de las protestas de septiembre. El Gobierno ha asegurado en repetidas ocasiones que dicha muerte fue un accidente, pero también ha tratado de exculparse haciendo circular desde sus medios la historia de que el periodista se hizo pasar por turista para entrar en el país, poniéndose de este modo a sí mismo en grave peligro. Japón, que es el mayor donante de Birmania, anunció el pasado mes de octubre que retiraría unas ayudas de 4,7 millones de dólares a la Universidad de Rangún. El lunes anunció que va a acoger a un pequeño número de los 140.000 refugiados birmanos que actualmente se encuentran en Tailandia. Con respecto a este tema, Japón tiene una de las políticas más duras del mundo: el año pasado unicamente concedió 41 peticiones de entre las 816 peticiones de asilo recibidas y permitió a 88 exiliados permanecer en el país por razones humanitarias, pero sin reconocerles oficialmente como refugiados.