domingo, 13 de enero de 2008

Suharto al borde de la muerte

Suharto, el hombre que gobernó con mano de hierro Indonesia durante 32 años, se encuentra hospitalizado en un hospital de Yakarta, yaciendo en lo que todo indica que es su lecho de muerte. El ex-dictador de 86 años fue ingresado el pasado 4 de enero en el hospital Pertamina de la capital indonesia con síntomas de anemia y baja presión sanguínea. Desde entonces su estado ha venido empeorando progresivamente; su médico ha dicho hoy en una conferencia de prensa que se encuentra en una "condición muy crítica" después de que hayan fallado las funciones de sus órganos vitales y que sólo hay un 50% de posibilidades de que sobreviva.

SUHARTO EN EL QUE QUIZÁ ACABE SIENDO SU LECHO DE MUERTE.


De hecho, su familia ya ha dado su autorización al equipo de médicos que le atiende para que desconecte las máquinas que en estos momentos le mantienen con vida artificialmente cuando lo estimen necesario. A nivel oficial, ya se están haciendo preparativos para lo que parece inminente: el presidente, Susilo Bambang Yudhoyono, ha interrumpido una vista oficial a Malasia y ha vuelto a su país para seguir de cerca el desarrollo de los acontecimientos, tras lo cual ha pedido al pueblo de Indonesia que recuerde los logros de Suharto. Cinco aviones del ejército están preparados para trasladar los restos mortales y a la familia a Solo, en la isla de Java, donde se celebrará el funeral.


Suharto se hizo con el poder en 1965, tras el llamado "Movimiento del 30 de septiembre" (G30S), golpe que dieron seis generales y en el que resultaron asesinados ocho generales conservadores. Según la versión oficial promovida por el propio Suharto, los seis generales respaldados por el Partido Comunista de Indonesia trataron de llevar a cabo una revolución para deponer al presidente Sukarno y establecer un régimen comunista en el país.


En 1971, Benedict Anderson y Ruth McVey publicaron un artículo llamado A Preliminary Analysis of the October 1, 1965 Coup in Indonesia que contradecía la versión oficial. Según Anderson y McVey, en realidad los acontecimientos de 1965 consistieron en una lucha por el poder dentro del ejército, en la que el Partido Comunista jugó un papel meramente secundario; el G30S no pretendía derribar a Sukarno, sino protegerle de un golpe que estaban preparando facciones de extrema derecha. Suharto formó parte en la sombra del G30S, y luego se distanció y usó al grupo fabricando la historia del golpe comunista para conseguir el poder y afianzarse en él.


En todo caso, Suharto acabaría deponiendo a Sukarno e iniciaría la "transición al Nuevo Orden", que duraría dos años hasta que en marzo de 1967 fue nombrado presidente. Durante ese tiempo demanteló el Partido Comunista y afianzó su régimen de terror durante una persecución en la que murieron alrededor de un millon de indonesios.

SUHARTO DURANTE EL JURAMENTO DE LA PRESIDENCIA EN MARZO DE 1967.


Suharto fue también responsable de la invasión de Timor Oriental en 1975. Año y medio después de que el ejército portugués se retirara de la colonia, el ejército indonesio inició una brutal ofensiva por mar y aire que iniciaria una guerra en la que Indonesia no se aseguraría el poder hasta 1978. La invasión contó con la aprobación de Estados Unidos, que tenía a Indonesia como principal aliado en la zona (de hecho, gran parte del material de guerra usado por el ejercito indonesio era de procedencia norteamericana), y Gran Bretaña, cuyo Gobierno conocía las atrocidades que durante la misma se cometieron e hizo todo lo posible para ocultarlas.


Durante tres decenios Suharto se convirtió en el "padre de la nación indonesia", no permitió la más mínima oposición política y basó su poder en el crecimiento económico. Durante la era Suharto, Indonesia se convirtió en un país productor de petroleo y se utilizaron los ingresos para aplicar ambiciosos planes de desarrollo, diseñados por tecnócratas educados en Occidente (la llamada "mafia de Berkeley"), se expandió la base industrial, el comercio con el exterior fue liberalizado y en general mejoró la situación económica de los indonesios. Este desarrollo ha de entenderse en el contexto del milagro económico que vio el Sureste Asiático durante estos decenios debido a una serie de factores: la expansión económica de Japón en la zona, las ayudas económicas de Estados Unidos a regimenes autoritarios (también al de Tailandia y Filipinas) en el contexto de su lucha contra el comunismo o el escaso comercio exterior de China, en aquellos años enormemente cerrada al exterior.


Si el poder de Suharto se asentaba en la bonanza económica, cuando ésta se desmoronó debido a la crisis financiera del Sureste Asiático de 1997, el dictador perdió su base popular en una serie de protestas que le obligarían a abandonar la presidencia en mayo de 1998.

GRUPOS DE OPOSITORES VÍCTIMAS DE SUHARTO SE MANIFIESTAN FRENTE AL HOSPITAL PERTAMINA DE YAKARTA.


Durante los 32 años que estuvo en el poder, proliferó la corrupción e incluso el propio dictador amasó una gran fortuna. La revista Time publicó un reportaje en 1999 en el que descubría que la riqueza de la familia Suharto ascendía a 15 mil millones de dólares en efectivo, propiedades, arte, joyas y aviones privados; el Tribunal Supremo de Indonesia condenó en septiembre del año pasado a la revista a pagar 106 millones de dólares al ex-presidente por los daños causados por ese reportaje. No obstante, Suharto fue acusado de corrupción el año 2000, por cargos concernientes al desvío de 570 millones de dólares a su familia usando como tapadera siete fundaciones. Sin embargo, en 2006 se le retiraron los cargos debido a su mala salud, aunque se presentaron el año pasado. En todo caso, todo apunta a que Suharto dejará este mundo sin haber comparecido nunca ante los tribunales por las múltiples violaciones de los derechos humanos perpetradas por su régimen.


VIDEO: Reportaje de Al Jazeera: Los indonesios divididos acerca del legado de Suharto.