lunes, 7 de enero de 2008

El Gobierno malayo restringe el uso de la palabra Alá al "Dios musulmán"

El Gobierno de Malasia ha rescindido la licencia para publicar un semanario católico, el Catholic Herald editado en Kuala Lumpur, por usar la palabra "Alá" para referirse a Dios en su sección en lenguaje malayo. La decisión se ha tomado en la creencia de que el uso de la palabra Alá en un contexto cristiano es un truco para atraer a los lectores musulmanes y hacerlos más receptivos a la presunta propaganda evangelizadora de la publicación. La orden del Ministerio de Seguridad Interna también prohibe el uso a los no-musulmanes de las palabras salat (rezo), baitullah (la casa de Dios) y Kaaba.

EL NOMBRE DE ALÁ CON COPYRIGHT, VISTO EN EL BLOG AND FAR AWAY...


El Catholic Herald es el órgano de la Iglesia católica desde hace trece años, tiene una tirada de 12.000 ejemplares y publica noticias y reportajes en cuatro idiomas: inglés, malayo, chino mandarín y tamil. El semanario ya recibió una advertencia el mes pasado de que no se le renovaría la licencia de publicación, que expiraba el 31 de diciembre, si seguía usando la palabra árabe. El reverendo Lawrence Andrew, editor del Herald, declaró entonces que con el uso del vocablo no se pretendía ofender a los musulmanes: "Nosotros seguimos la Biblia. La Biblia en lenguaje malayo usa la palabra Alá para referirse a Dios y Tuhan para Señor. En nuestras oraciones y en la Iglesia, durante la misa en malayo, usamos la palabra Alá".


Sin embargo, el Ministerio de Seguridad Interna sí renovó la licencia de la revista el 31 de diciembre, sin poner condiciones, sólo con un retraso de dos meses sobre el cual no se dio ninguna explicación. Che Din, un alto cargo de la unidad de control de publicaciones del Ministerio, había declarado que "los cristianos no pueden usar la palabra Alá. Sólo es aplicable a los musulmanes. Alá es sólo para el dios musulmán. Esto es un plan para confundir a los musulmanes", a lo que añadió que el semanario debía usar la palabra Tuhan, el "término general" para Dios.


Son musulmanes aproximadamente el 60% de los 27 millones de personas que componen la población de Malasia, incluyendo el Gobierno del primer ministro Abdullah Ahmad Badawi, presidente de la Organización Nacional de Malayos Unidos (UMNO, en sus siglas inglesas), partido que defiende la supremacía de la mayoría étnica malaya que se encuentra al frente de la coalición del Frente Nacional que gobierna el país desde 1973.


Los líderes malayos llevan usando desde hace tiempo el Islam en el ámbito político para afianzarse en el poder. El programa islamista ha pasado por dos etapas: en un primer momento se trataba de aplicar las leyes islámicas únicamente a los musulmanes. En esa etapa estaban en vigor tribunales islámicos que estaban separados del sistema legal secular. Sin embargo, parece que ahora Malasia está entrando en una segunda fase en la que las leyes islamistas están siendo aplicadas a ciudadanos no musulmanes.


Estos tribunales islámicos tienen una jurisdicción limitada y sólo pueden aplicar penas hasta ciertos límites: como mucho tres años de prisión, multas de 5.000 ringgits y/o castigos corporales de hasta seis golpes de vara. Una de las características de estos tribunales, es la de no permitir las conversiones a otras religiones. En toda su historia sólo han permitido una: la de una mujer de 89 años llamada Nyonya Tahir, que se convirtió al budismo en 1936. Su decisión no fue aceptada hasta 69 años después, en 2006, cuando ella ya había muerto.