viernes, 18 de enero de 2008

El Consejo de Seguridad de la ONU protesta por la falta de cambios en Birmania

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha expresado su descontento ante la "lentitud de los progresos" de la Junta militar birmana en abrir un proceso de diálogo con la oposición democrática. En una declaración leida por su presidente actual, el embajador de Libia ante la ONU Giadalla Ettalhi, el Consejo "subrayó la importancia de llevar a cabo mayores progresos" en los objetivos que planteó en una declaración hecha el pasado 11 de octubre, objetivos que incluyen la protección de los derechos humanos y la liberación de todos los prisioneros políticos.

EL ACTUAL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS, GIADALLA ETTALHI.


El Consejo también ha recomendado volver a enviar al país al enviado especial de la ONU a Myanmar, Ibrahim Gambari, en la creencia de que dicha visita podría acelerar el proceso de apertura democrática. Gambari, que supuestamente tiene una invitación abierta para visitar Birmania cuando lo desee, ha expresado su deseo de realizar dicho viaje durante este mes, pero el Gobierno birmano ha dicho que prefiere que esa visita se produzca a mediados del póximo mes de abril.


La última vez que Gambari visitó Birmania, el pasado mes de noviembre, consiguió que se abriera un proceso para establecer un diálogo entre la Junta militar y la líder de la Liga para la Democracia, Aung San Suu Kyi. Un día después de que Gambari diera por finalizada su misión, Suu Kyi se reunió con miembros de su partido por primera vez en tres años, y con el ministro de trabajo de la Junta, Aung Kyi, nombrado por la Junta para mediar con la oposición democrática. Desde entonces, sólo se han producido tres reuniones más, la última de ellas el pasado 11 de enero, que han servido para bien poco, como ha afirmado un portavoz de la Liga Nacional para la Democracia.


Por otro lado, ayer explotó una bomba junto a un autobús que viajaba de la ciudad de Kyaukkyi a Rangún, matando al conductor, que era el único ocupante del vehículo. Éste es el cuarto atentado con bomba que se produce en el país en lo que va de año; el pasado 11 de enero una mujer murió cuando un artefacto explotó en los servicios de la estación de tren de la capital, Naypyidaw. El Gobierno ha acusado de estos atentados a la Unión Nacional Karen (KNU), un grupo que lucha por la autonomía de ese grupo étnico. Ni el KNU ni ninguno de los otros grupos separatistas ha reivindicado los atentados.