miércoles, 5 de noviembre de 2008

Jornada electoral en Afganistán

El ejército de los Estados Unidos bombardea una boda por enésima vez y asesina a decenas de civiles en vísperas de las elecciones en la nación más poderosa del planeta. La cifra de muertos podría elevarse a treinta y ocho, según ha declarado un miembro del parlamento local a la BBC, la mayoría de ellos mujeres y niños, como contaba ayer Alex Strick van Linschoten, el primero y quizá único en contar la noticia un día en el que el mundo entero miraba hacia otro lado. Mientras tanto, Reuters publica hoy una bonita pieza de propaganda en la que afirma que "Afganistán da la bienvenida al triunfo de Obama". Omite que anteayer murieron unos cuantos afganos que ya no podrán celebrar la victoria del candidato demócrata.

NIÑO HERIDO POR EL BOMBARDEO ESTADOUNIDENSE EN UN HOSPITAL DE KANDAHAR. ALEX STRICK VAN LINSCHOTEN.

Barack Obama se ha convertido en el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, un acontecimiento histórico que muestra cuánto ha avanzado el país en las últimas décadas. Pero no hay que olvidar que este hombre que se presenta como agente del cambio ha prometido que incrementará el número de tropas en Afganistán y que logrará ganar una guerra que ya está perdida, también, por cierto, la parte que nos toca más de cerca. Por no mencionar otros muchos asuntos como la guera de Iraq, el conflicto entre Israel y Palestina o las cada vez más tensas relaciones con Irán, temas en los que las políticas anunciadas por Obama, más allá de algunos cambios meramente retóricos, no se diferencian sustancialmente de lo que llevamos presenciando y sufriendo durante estos últimos años.

Gran parte de Estados Unidos y Occidente se deja llevar por una autosatisfacción que si bien es comprensible (sin duda es una buena noticia que un hombre negro haya conseguido acceder a la Casa Blanca), no debe invalidar el hecho de que Obama ha llegado hasta ahí moviéndose cada vez más hacia la derecha, poniéndose al servicio de unos poderes y guiándose por unos principios que son básicamente los mismos que han conducido al mundo a la situación en que se encuentra. El sistema que genera tanta desigualdad, miseria y sufrimiento seguirá funcionando de la misma manera. Ayer cambió el rostro del poder, sólo eso.

martes, 24 de junio de 2008

Miles de refugiados hmong en Tailandia se niegan a regresar a Laos

Alrededor de tres mil refugiados de la etnia hmong en Tailandia están resistiendo las presiones del gobierno tailandés para que regresen a su tierra natal, en Laos. El viernes, más de cinco mil hmong confinados desde hace años en un campo situado en el noreste del país, iniciaron una marcha con la intención de llevar su protesta contra las repatriaciones forzosas hasta Bangkok, pero ésta fue interrumpida a 10 kilómetros por la policia y el ejército; treinta refugiados resultaron heridos en los enfrentamientos con las autoridades tailandesas. Unos dos mil hmong han accedido a regresar a Laos en los últimos días, algunos de ellos afirman que el gobierno laosiano ha ofrecido 500 dólares a cada familia que vuelva a su país. Sin embargo, más de tres mil siguen negándose a volver y entre 500 y 600 participantes en la marcha están detenidos en prisiones provinciales.


CAMPO DE HUAY NAM KHAO.


Hay que recordar que muchos hmong lucharon junto a Estados Unidos contra el gobierno comunista de su país en las operaciones secretas de la CIA durante la guerra de Vietnam. Su participación en ese conflicto, que no se hizo pública hasta 1997, hizo que el gobierno laosiano los considerara unos traidores y persiga sistemáticamente a los que lucharon junto a Estados Unidos y sus descendientes, muchos de los cuales se ven a obligados a vivir ocultos en la selva, huyendo constantemente del ejército, en condiciones infrahumanas.


No es la primera protesta de los hmong que se produce desde que Tailandia dio comienzo el pasado mes de febrero a la repatriación de los ocho mil hmong refugiados en el campo de Huey Nam Khao, en la provincia de Petchabun: el pasado 23 de marzo, cientos de internos quemaron algunos barracones del campo para llamar la atención de las Naciones Unidas y pedir que el ACNUR tome cartas en el asunto. El ACNUR concede a los hmong el estatuto de refugiados, pero las autoridades tailandesas no permiten a sus funcionarios entrar en el campo para extender los certificados.


La quema de los barracones se produjo días después de que el líder de los refugiados hmong, Lee Xue, fuera arrestado por las auroridades tailandesas tras proporcionar a los medios informaciones que sugerían que los 67 hmong que volvieron a Laos en abril fueron repatriados en contra de su voluntad, algo que el gobierno tailandés niega categoricamente.


En mayo de 2007 las autoridades militares de Laos y Tailandia firmaron un acuerdo por el cual Tailandia repatriaría a Laos a los hmong que cruzaran la frontera en busca de refugio. En febrero de 2008, el ministro de Asuntos Exteriores tailandés, Noppadon Pattama, anunció que los ministros de Defensa habían llegado a un acuerdo para repatriar a los ocho mil hmong del campo de Huey Nam Khao. El Gobierno de Laos afirma que los hmong no sufren ninguna persecución y que los supuestos exiliados políticos son en realidad emigrantes económicos que en algunos casos afirman falsamente que lucharon con los estadounidenses para obtener los certificados de refugiados del ACNUR.


En todo caso, el gobierno de Laos no ha permitido la presencia en su país de observadores externos que se aseguren de que se respetan los derechos de los repatriados. Muchas organizaciones de defensa de los derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, han expresado su preocupación por la suerte de los hmong y han pedido al gobierno tailandés que libere a los que mantiene bajo arresto y les proporcione visados para que puedan exiliarse a terceros países.


En la suerte de miles de hmong en Tailandia ha sido decisiva una investigación iniciada en California por un oscuro agente de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, tal y como contaba un excelente reportaje del New York Times del pasado mes de mayo. A principios del año pasado, un agente federal comenzó a "investigar" al general Vang Pao, el líder de las fuerzas hmong que colaboraron con la CIA durante la guerra de Vietnam y que a sus 78 años vive exiliado en Estados Unidos desde el final de la guerra.


EL GENERAL VANG PAO.


El agente, haciéndose pasar por un veterano de Vietnam traficante de armas, ofreció a Vang Pao, Harrison Jack, un auténtico veterano de Vietnam, y otros exiliados hmong armamento y explosivos para atacar al gobierno de Laos. Durante semanas el agente estuvo tentándoles con la idea de iniciar una insurrección armada en Laos. Los potenciales insurgentes mantuvieron varias reuniones para hablar de una serie de ataques en Laos y recibieron varias ofertas de venta de armas del agente federal encubierto, pero en realidad carecían del dinero para comprar las armas y de la capacidad operativa para lanzar los ataques. Cuando los potenciales guerrilleros expresaron sus dudas sobre la viabilidad de la misión, el agente federal insinuó que tenía contactos en la CIA y que ésta estaba dispuesta a apoyar su misión.


Usando como pruebas las conversaciones entre Vang Pao y Harrison Jack y otros exiliados hmong, estos han sido acusados de conspiración terrorista en un tercer país y de estar embarcados en un complot para derrocar al Gobierno de Laos. La fiscalía ha afirmado que el caso podría ser tan grave como el 11-S y han pedido penas de cadena perpetua para el general Vang Pao y sus "cómplices". Las noticias de la acusación al líder de los hmong y de su caida en desgracia en el país junto al que combatió hace más de tres decencios llegaron pronto al Sudeste Asiático. Viendo que la suerte de los hmong importa poco al gobierno de Estados Unidos, Laos y Tailandia reforzaron los planes para repatriar a los miles de refugiados una semana después de la acusación al general Vang Pao. Más preocupado por reforzar lazos con Laos y Tailandia para contrarrestar el poder de China en la región, el Gobierno de Estados Unidos no ha protestado por las repatriaciones.


VIDEO de Al Jazeera sobre las protestas del pasado viernes:


viernes, 20 de junio de 2008

España y la "buena guerra"

La imprescindible New Left Review publica en su último número un esclarecedor artículo de Tariq Ali sobre Afganistán ("Afghanistan: Mirage of the Good War") en el que el escritor pakistaní cuenta como la "buena guerra" que en 2001 casi nadie puso en duda ha degenerado en un caos comparable al de Iraq: no sólo los talibanes están recuperando terreno y el tráfico de opio es más boyante que nunca, sino que la combinación de la brutalidad de los soldados de la OTAN, la corrupción y absoluta inoperancia de un Gobierno títere y unas ONG depredadoras que no están haciendo prácticamente nada para reconstruir el país pero se han convertido en tapaderas para lucrativos negocios (y cuya presencia en Kabul ha encarecido el mercado inmobiliario hasta el punto de dejar a miles de afganos a la intemperie) está haciendo que cada vez más afganos apoyen a los talibanes.

Una lectura obligatoria en la que llama poderosamente la atención el papel de España en todo este caos. En la nota 2 podemos leer este sorprendente párrafo:
"Estando de visita en Madrid después del triunfo electoral de Zapatero en marzo de 2008, un alto funcionario del gobierno me informó de que éste se había planteado una retirada total de Afganistán unos cuantos meses antes de las elecciones, pero fue manipulado por Estados Unidos, que prometió a España que propondría al jefe de su ejército como comandante de las fuerzas de la OTAN, y una retirada de Kabul desbarataría esta posibilidad. España dio marcha atrás sólo para descubrir que había sido engañada".

jueves, 29 de mayo de 2008

Repatriación voluntaria de los rohingya a Birmania

El Gobierno de Bangladesh y ACNUR acordaron el martes impulsar la repatriación a Birmania de los 27.000 refugiados musulmanes de la etnia rohingya que se encuentran en campos de Bangladesh desde 1991. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, António Guterres, viajó a Bangladesh a principios de esta semana, donde visitó los campos de refugiados y se reunió con el asesor del Ministerio de Asuntos Exteriores, Iftekhar Ahmed Chowdhury, tras lo cual declaró: "nuestra intención es reestablecer el mecanismo trilateral entre Bangladesh, ACNUR y Myanmar para crear las condiciones que posibiliten la repatriación voluntaria de los refugiados rohingya a Myanmar".

ANTÓNIO GUTERRES, DURANTE SU VISITA AL CAMPO DE KUTUPALONG EL 26 DE MAYO.


Guterres afirmó que ACNUR está negociando con otros países la posibilidad de que den asilo a los refugiados, pero la prioridad y la mejor solución es "posibilitar que la gente pueda volver voluntariamente a su hogar en unas condiciones seguras y dignas, y así participar en la construcción de su propio país". Resulta chocante esta última afirmación, teniendo en cuenta que según la ley de ciudadanía de Myanmar aprobada en 1982, los rohingya no son ciudadanos birmanos, ya que sólo pueden serlo los grupos étnicos que ya se encontraban en el territorio nacional antes del comienzo de la colonización británica, en 1824, lo cual no es el caso según la Junta (aunque es un tema sujeto a una gran controversia académica).


Guterres añadió en una rueda de prensa que "la mayor cooperación que existe ahora entre la comunidad internacional y Myanmar creará oportunidades en el futuro para un diálogo más sustancioso". Bangladesh, por su parte, dijo que renovaría sus esfuerzos para repatriar a los 27.000 rohingya de vuelta a Birmania.


El anuncio ha sido recibido con reacciones de condena de activistas por los derechos humanos de esta etnia, una de las más perseguidas por el régimen birmano. Según The Irrawaddy, el director de una agencia de noticias birmana con sede en Bangladesh declaró que las autoridades bangladeshíes están pidiendo a los refugiados que vuelvan a su país voluntariamente, algo a lo que éstos se niegan por temor a las represalias de la Junta. El periodista añadió que los refugiados no tienen ninguna intención de volver hasta que no se instaure una democracia en el país, como le dijo una refugiada a Guterres el pasado lunes durante su visita a uno de los campos: "dejen que la dictadura militar llegue a su fin y se establezcan la democracia, la paz y los derechos humanos en Myanmar antes de llevarnos de vuelta". No parece que que estas palabras hicieran demasiada mella en Guterres.


Es cuando menos sorpredente que ACNUR decida que ha llegado el momento de "repatriar voluntariamente" a los rohingya un día después de la conferencia de donantes de Rangún y tres semanas después de que el huracán Nargis arrasara la llamada despensa de Birmania. Si los rohingya decidieran volver, lo harían a un país que se enfrenta a una hambruna terrible y en el que, por otro lado, no hay ningún indicio de que se vaya a producir un cambio democrático en un futuro próximo. De hecho, estos refugiados se niegan a regresar a Birmania desde hace más de 15 años a pesar de las durísimas condiciones que han de soportar en un país extremadamente pobre como Bangladesh y que no les quiere en su territorio.


La decisión de ACNUR de seguir adelante con las repatriaciones es aun más sorprendente teniendo en cuenta que se produce sólo una semana después de que el Gobierno australiano anunciara la donación de algo menos de un millón y medio de dólares al organismo de la ONU para la construcción de nuevas casas en uno de los campos de refugiados. De hecho, el propio ACNUR afirmó a finales del pasado mes de febrero que las condiciones están mejorando sustancialmente en los campos debido a que el Gobierno de Bangladesh, a cargo de la administración de los mismos, le ha permitido introducir mejoras y colaborar a otras entidades de la ONU y organizaciones no gubernamentales.


CAMPO DE REFUGIADOS ROHINGYA EN BANGLADESH.


Unas 800.000 personas de la etnia rohingya viven en el estado de Arakan, al noroeste de Birmania y es una de las más oprimidas por la Junta militar birmana. Los rohingya proceden de Bangladesh y son musulmanes, religión especialmente perseguida por los generales, budistas de etnia birmana. Además de negarles la ciudadanía en su propio país, les obligan habitualmente a realizar trabajos forzados, no se les permite desplazarse ni casarse libremente ni acceder al sistema educativo ni al sanitario. En 1991, el ejército birmano ejecutó una operación de limpieza étnica en el estado de Arakan que obligó a más de 250.000 a huir a Bangladesh, donde se enfrentaban a una condiciones extremadamente duras; la mayor parte de ellos volvieron a su país, pero unos 27.000 permanecen en Bangladesh. El Gobierno de Bangladesh, que no firmó el Estatuto de los Refugiados en 1951, nunca ha reconocido a los rohingya como tales, y se niega a aceptar más alegando que no puede mantenerlos. (Sobre la situación de los rohingya en Myanmar, véase el informe publicado por Amnistia Internacional en 2004 Myanmar: The Rohingya Minority: Fundamental rights denied, en formato pdf).

Estados Unidos pierde la paciencia con la Junta birmana

Cuatro días después de la reunión de donantes en Rangún auspiciada por la ONU y la ASEAN, en la que la Junta militar birmana aceptó la entrada de ayuda internacional "sin condiciones especiales", el acceso de los equipos de la ONU al delta del Irrawaddy es mayor que en días anteriores, aunque está por ver si será suficiente.

En todo caso, la Junta sigue negándose a dar su permiso a que los barcos que esperan desde hace días fuera de sus aguas territoriales se acerquen a la costa para descargar la ayuda. Ante esta negativa, Francia decidió hace cuatro días desistir de la idea de entregar la carga directamente en Birmania y lo hizó en la costa tailandesa.

Por su parte, el almirante Timothy J. Keating, comandante del Mando del Pacífico de los Estados Unidos, declaró ayer a un grupo de periodistas en Washington que los tripulantes del USS Essex y otros tres barcos de la marina, que esperan en la bahía de Bengala desde hace días, están "desesperados por entregar la ayuda". Después advirtió con tomar medidas si la Junta se empeñaba en rechazar su ayuda: si en unos días no se producen cambios en la situación, se verá obligado a retirar los barcos para usarlos en otra misión. Ante la escalada de la presión internacional, el miedo de los generales de la Junta debe ser ya insoportable.

domingo, 25 de mayo de 2008

Conferencia de donantes en Rangún

Hoy se ha celebrado en Rangún la conferencia de donantes organizada por la ONU y la ASEAN, en la que participaron 500 representantes de 51 países para discutir acerca de las ayudas a Birmania, tras el paso del ciclón Nargis hace ya tres semanas. Tras la conferencia, la ASEAN y la ONU han hecho público un comunicado en el que alaban la "fuerte unidad en la voluntad" de los participantes y anuncian la creación de un grupo tripartito compuesto por miembros de la ONU, la ASEAN y el Gobierno de Myanmar para coordinar, facilitar y vigilar el flujo de ayuda que entre en el país.

EL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES DE MYANMAR, NYAN WIN, DURANTE LA CONFERENCIA DE DONANTES CELEBRADA HOY EN RANGÚN.


A pesar de la retórica oficial, el éxito de la conferencia es cuanto menos dudoso. Los donantes han prometido al Gobierno de Myanmar alrededor de 50 millones de dólares de ayuda, pero han condicionado su entrega a que la Junta militar permita la entrada al delta del Irrawaddy a expertos en ayuda humanitaria para que pueda evaluar la situación sobre el terreno y coordinar el reparto de la ayuda y las labores de reconstrucción. Los generales de la Junta han insistido en que la situación en el Delta está bajo control, pero la ayuda apenas ha llegado a un 20 por ciento de la población que la necesita y hasta el momento no se ha realizado un examen completo de la zona, que se encuentra cercada por el ejército birmano, para evaluar la magnitud exacta de los daños.


Sin embargo, la Junta lleva pidiendo desde el jueves once mil millones de dólares para reconstruir la zona afectada. Nadie sabe cómo ha calculado la Junta esta cifra, pero un funcionario de la ONU afirmó hoy que se parecia sospechosamente a los cerca de diez mil millones de dólares de pérdidas económicas que China afirma haber sufrido a consecuencia del reciente terremoto en Sichuan.


Por otro lado, mientras se discutían en Rangún las ayudas a los damnificados por el Nargis, más de 140.000 desplazados de las minorías étnicas birmanas que se encuentran en los campos de refugiados tailandeses se enfrentan a un drástico recorte de la ayuda. El Consorcio de la Frontera de Tailandia con Birmania ha declarado que necesita 6,8 millones de dólares para poder proporcionar a los refugiados la ayuda suficiente.


La ONU ha nombrado hoy a su nuevo representante en Birmania. El nuevo director de Programa de Desarrollo de la ONU en Rangún es el diplomático nepalí Bishow Parajuli, que sutituirá en el cargo a Charles Petrie, que fue expulsado del país el pasado mes de noviembre por pedir a la Junta que escuhara las demandas de cambio del pueblo tras la "revolución de azafrán de septiembre". El nombramiento de Parajuli se produce después de meses de negociaciones entre la Junta y la ONU sobre quién habría de ocupar el puesto.

BAN KI-MOON Y EL GENERAL THAN SHWE, EL VIERNES PASADO EN NAYPYIDAW.


La conferencia de donantes se ha celebrado después de que el secretario general de las Naciones Unidas visitara Birmania a mediados de esta semana, en una gira en la que se reunió con el general Than Shwe y visitó campamentos de refugiados especialmente preparados por la Junta para la ocasión. El viernes, Ban Ki-moon anunció que el general Than Shwe había decidido permitir la entrada a gran escala de "todos los cooperantes" extranjeros, independientemente de su nacionalidad, lo que el propio Ban Ki-moon calificó como un "paso decisivo".


La noticia fue recibida con escepticismo por las organizaciones de ayuda humanitaria y la oposición democrática, que recordaron la poca costumbre que tiene la Junta de mantener sus promesas. Pero hasta el momento ese paso decisivo no se ha hecho realidad, miles de víctimas aún no han visto ni un solo cooperante y siguen esperando en las cunetas de las carreteras una ayuda que nunca llega. Tras la conferencia de hoy, el ministro de Asuntos Exteriores tailandés, Noppadom Pattama, ha declarado que las autoridades birmanas "han abierto más la puerta, al menos garantizando el permiso a los medios extranjeros y a algunos cooperantes internacionales, pero no es un acceso sin trabas", a lo que añadió que la concesión de visados a los cooperantes será examinada caso por caso. Además, la Junta está dipuesta a recibir ayuda de barcos extranjeros, pero sólo si estos no son militares; su máxima preocupación sigue siendo que la presencia de las organizaciones internacionales pueda convertirse en una invasión, fortalezca a la oposición democrática o, cuanto menos, sirva para que el mundo pueda ver de primera mano la magnitud de la miseria del pueblo y la brutal represión estatal.


A pesar de que la situación en el delta del Irrawaddy sigue siendo catastrófica, la Junta celebró el viernes su referéndum constitucional en las zonas afectadas por el ciclón, tras celebrarlo el pasado 10 de mayo en el resto del país, tal y como estaba previsto. Aunque volvieron a repetirse las intimidacionesa la población, a veces incluso a punta de pistola, para que acudiera a las urnas y votara "sí" a la Constitución, se cree que la participación ha sido mucho menor. El día anterior había votado Aung San Suu Kyi, en su propia casa, donde fue la policia con una urna para que votara la líder de la oposición democrática, que se ha manifestado en contra de una constitución diseñada por los militares para asegurar su permanencia en el poder.


Aung San Suu Kyi es noticia estos días porque ayer tocaba a su fin el arresto domiciliario que le fue impuesto hace cinco años. Según la organización estadounidense Freedom Now y la propia Liga Nacional para la Democracia, la Junta militar tiene la obligación de liberarla si quiere respetar sus propias leyes. Partidarios de Suu Kyi han especulado estos días con la posibilidad de que la Junta relaje las condiciones de su arresto o incluso la libere como concesión a las presiones internacionales. Sin embargo, no está claro a qué presiones se refieren, ya que un portavoz de la delegación inglesa en la conferencia de donantes declaró que no se plantearía dicho asunto, puesto que "sería inapropiado, ya que lo más importante ahora es asegurar el reparto de la ayuda humnitaria".

BIRMANOS A LA ESPERA DE AYUDA EN UNA CARRETERA, 100 KILÓMETROS AL SUROESTE DE RANGÚN.


Esta coincidencia de fechas pone al movimiento democrático en una situación como mínimo extraña y algo incómoda. Algunas organizaciones afines a la democracia birmana han pedido a la ONU que "no se dé más ayuda a la Junta mientras no se hable de libertad, democracia y derechos humanos en Birmania". En mi opinión, si se va a emprender un proceso de negociación con la Junta para que permita la entrada de ayuda extranjera, lo último que se debe incluir en este proceso negociador son reivindicaciones políticas, por muy justas que sean.


La ayuda humanitaria ante una catástrofe como ésta no debe ser condicionada a ningún tipo de reforma política, a no ser que ésta sea imprescindible para asegurar que la ayuda llega a quienes la necesitan. Se pude argumentar que es necesaria la libertad (de movimientos) para que la ayuda llegue a los damnificados y que esa misma ayuda forma parte de unos derechos humanos que la Junta nunca ha respetado. Pero la democracia no es lo que va a salvar ahora la vida de los dos millones y medio de personas que se encuentran en estos momentos al borde de la muerte en el delta del Irrawaddy. En una situación de urgencia como ésta, lo que la Junta tiene que garantizar a la ONU para que ésta entregue su ayuda a los damnificados por el Nargis no es un cambio político al que nunca ha estado dispuesta, sino que va a facilitar la entrada al suficiente número de expertos y organizaciones para socorrer a las víctimas. Poner las reformas políticas sobre la mesa de negociaciones en este momento no sólo es inoportuno, también es potencialmente arriesgado, pues supone una presión innecesaria y excesiva a la Junta que podría hacer que ésta se cerrara en banda y se negara a aceptar más ayuda.


En todo caso, quizá el error resida en creer que son posibles las negociaciones con la Junta, que en el pasado ha demostrado en innumerables ocasiones su incapacidad (o más bien falta de voluntad) para cumplir su propia palabra. Al SPDC no le importan ni lo más mínimo las vidas de sus ciudadanos pero es enormemente hábil en jugar con ello, siempre en la cuerda floja. Su estrategia consiste en crear situaciones absolutamente intolerables que permiten hacer pasar como mejoras hasta las más pequeñas concesiones: lo que ha aceptado en los últimos días es de por sí inaceptable, pero la situación anterior era tan terrible, la Junta ha sido tan inflexible hasta el momento, que hace que sus palabras parezcan un avance. Lo más lamentable de esta trampa no es tanto que la Junta la haya tendido como que la ONU esté siempre dispuesta a caer en ella; lo hizo en su día Ibrahim Gambari y todo parece indicar que lo está haciendo estos días Ban Ki-moon. Los generales de la Junta no sienten ningún temor a las posibles consecuencias de que sus promesas nunca se hagan realidad, pues saben que las palabras de condena de la comunidad internacional tampoco van acompañadas de acciones ni medidas que realmente pongan en peligro su permanencia en el poder: son plenamente conscientes de que nunca se aprobará una resolución en el Consejo de Seguridad contra ellos y que ni Estados Unidos ni ninguna otra potencia nunca harán nada más contundente que lanzar airadas declaraciones de condena o imponer unas sanciones económicas muy espectaculares pero completamente inofensivas.


VIDEO: Edición del programa People & Power, de la cadena Al Jazeera sobre el ciclón Nargis y la situación en Birmania:



martes, 20 de mayo de 2008

La Junta birmana acepta la ayuda de la ASEAN

La Junta militar birmana ha aceptado que la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) se ocupe de coordinar y distribuir la ayuda internacional, anunció ayer el ministro de Asuntos Exteriores de Singapur, George Yeo. La Junta está dispuesta a admitir la entrada en el país de médicos y cooperantes de los paises miembros del bloque regional, pero la concesión de visados a cooperante procedentes de otros países será estudiada caso por caso. Cada estado miembro de la ASEAN enviará "muy pronto" un equipo médico de treinta miembros, ha dicho el ministro de Asuntos Exteriores de Indonesia, Hassan Wirajuda.

LOS MINISTROS DE ASUNTOS EXTERIORES DE SINGAPUR, TAILANDIA Y BIRMANIA, EN LA REUNIÓN DE LA ASEAN CELEBRADA AYER EN SINGAPUR.


Ayer se anunció también que el domingo, más de tres semanas depués del paso del huracán Nargis por el sur de Birmania, se celebrará en Rangún una conferencia de donantes auspiciada por las Naciones Unidas y la ASEAN. Esta reunión será la última etapa del viaje del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a Birmania, que aterrizará el jueves en Rangún, dónde espera reunirse con el general Than Shwe. Ban Ki-moon ha declarado que el ciclón Nargis podría desembocar en una crisis humanitaria peor que la del tsunami que azoto las costas del sur de Asia en diciembre de 2004, y que hasta el momento sólo ha recibido ayuda un 25 por ciento de los que la necesitan. La situación cada vez es más desesperada y enfermedades como la disentería la diarrea están extendidas entre los afectados.


Ante la conferencia de donantes del próximo sábado, un portavoz del Banco Mundial ha dicho que, tras el ciclón Nargis, no se va a dar ayuda financiera a Birmania ni un préstamo debido a la enorme deuda acumulada por el país desde 1998.


El Gobierno birmano declaró ayer tres días de luto oficial, imitando al recientemente decretado por las autoridades chinas por la víctimas del terremoto de Sichuan. Después de romper su silencio el pasado domingo y aparecer públicamente visitando un campo de refugiados por primera vez, el general Than Shwe ha prometido hoy en la televisión pública que construirá escuelas para los niños afectados por el ciclón. Pero a pesar de la propaganda oficial, las víctimas se quejan de que el gobierno no está haciendo prácticamente nada por ayudarlas; en lugar de ello, el Gobierno parece más preocupado de hacerse la foto: a menudo, se entrega a las víctimas una ayuda frente a las cámaras que luego se les arrebata.


Por otro lado, hoy informa The Irrawaddy del paradero del enviado especial de la ONU a Birmania, Ibrahim Gambari, quién ha estado ausente durante toda esta crisis: Gambari se encuentra en su Nigeria presentando un libro. La ONU afirma que Gambari sigue siendo el enviado especial a Birmania, pero puesto que su papel hasta el momento ha sido político, su ausencia en la crisis actual se debe a que ésta es de carácter político, e involucrar al hombre que se ocupaba de las negociacione spolíticas podría poner en peligro las negociaciones.


VIDEO de Al Jazeera sobre la situación de las víctimas. Estos días se está especulando con la posibilidad de que el ciclón Nargis suponga el principio del fin de la Junta, cuya cruel indiferencia por las víctimas sería el detonante que hiciera estallar una revuelta popular. En el video, un activista explica como la población está demasiado ocupada en sobrevivir como para pensar en ningún tipo de levantamiento:


domingo, 18 de mayo de 2008

Aumenta la presión internacional a la Junta birmana

La presión a la Junta militar birmana para que acepte la ayuda internacional es cada vez mayor, a medida que empeora la situación en el delta del Irrawaddy, dónde miles de niños se encuentran en grave peligro de morir de hambre en las próximas semanas si no reciben alimentos urgentemente. John Holmes, el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU ha llegado hoy a Birmania, dónde está previsto que se reuna con altos cargos de la Junta militar para convencerles de que acepten más ayuda y permitan la entrada de cooperantes extranjeros. Según la ONU, sólo un veinte por ciento de los afectados por el ciclón Nargis ha recibido una ayuda, "rudimentaria"en muchos casos.


EL USS ESSEX, DE LA MARINA DE LOS ESTADOS UNIDOS, EN AGUAS INTERNACIONALES, FRENTE A LA COSTA BIRMANA.


Hoy, la portavoz del secretario general de la ONU, Michele Montas, ha anunciado que Ban Ki-moon visitará Birmania esta semana para hablar con los miembros de la Junta militar acerca de la ayuda internacional. Se espera que Ban Ki-moon viaje a Birmania el miércoles o el jueves. Mientras tanto, en aguas internacionales, frente a las costas de Birmania, se encuentran a la espera un barco del ejército francés y otro de la Marina de los Estados Unidos, ambos cargados de alimentos, agua y materiales y preparados para repartir la ayuda en cuanto el Gobierno birmano les autorice a ello.


Los mensajes de la comunidad internacional a la Junta son cada vez más contundentes: el embajador de Francia en la ONU, Jean-Maurice Ripert, declaró el viernes que el rechazo de los generales a la ayuda lleva camino de convertirse en un "auténtico crimen contra la humanidad". El primer ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, calificó a la Junta de "inhumana" y dijo quesus miembros debían "rendir cuentas" por lo que había pasado de ser "un desastre a una ctástrofe provocada por el hombre". Un grupo de cuarenta y tres congresistas estadounidenses han pedido a George W. Bush que considere seriamente la idea de una intervención humanitaria en Birmania de Estados Unidos, que ya ha mandado varios aviones con ayuda. A George W. Bush, demasiado ocupado sermoneando al mundo árabe sobre las bondades de la democracia, no se le ocurre otra cosa que anunciar que va a renovar por un año más las sanciones a la Junta.


Los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que ha sido objeto de duras críticas por su pasividad hasta el momento, se reunirá mañana en Singapur para debatir la manera de ayudar a los refugiados; a la reunión acudirá Nyan Win, el ministro de Asuntos Exteriores de Myanmar, miembro de la ASEAN desde 1997.


Las presiones internacionales han tenido cierto efecto en la Junta; según Mark Malloch Brown, ministro enviado por el Gobierno británico a Birmania para negociar con la Junta, la entrega de la ayuda ha mejorado y que, aunque ésta no es "lo que muchos occidentales considerarían suficiente", se ha llegado a un acuerdo "con el que la Junta puede trabajar", gracias a la ayuda de las naciones vecinas y la ASEAN.


REFUGIADOS EN LAPUTTA.


Sin embargo, en lugares como Laputta los refugiados carecen de medicinas y a menudo no tienen comida suficiente, pues el suministro no es regular ni constante, y a menudo han de conformarse con sopa en lugar de arroz cuando el suministro falla, tal y como cuenta un periodista birmano de The Irrawaddy en un estremecedor reportaje. En las carreteras, miles de hombres, mujeres y niños víctimas del ciclón mendigan en las cunetas, desarrapados y hambrientos.


Mientras tanto, el máximo líder de la Junta, el general Than Shwe, fue visto ayer por primera vez desde que el ciclón Nargis azotó el sur de Birmania hace dos semanas. La televisión pública emitió imágenes de Than Shwe visitando dos campamentos cerca de Rangún. La Junta se ha empeñado en mostrar que todo está bajo control: el sábado organizó un tour para sesenta diplomáticos extranjeros en el que les mostró zonas devastadas por el ciclón, todos los diplomáticos han coincidido en que no pudieron ver lo suficiente como para hacerse una idea clara de la situación. Pero sobre todo, la campaña propagandística de la Junta está orientada a la población birmana, los medios de comunicación públicos sólo muestran imágenes de generales entregando ayuda a unas víctimas agradecidas, pero la población birmana sabe que la verdad es otra y quiere verla: en los mercados de Rangún abundan los discos compactos con imágenes de la situación real de las zonas afectadas.

Tailandia deporta a más de cincuenta emigrantes ilegales a Birmania

Hace poco más de un mes, el mundo se estremeció con la muerte en Tailandia de cincuenta y cuatro inmigrantes ilegales birmanos, asfixiados en un camión en el que viajaban 121 de ellos, apiñados en una cámara frigorífica de doce metros cuadrados. A los supervivientes se les impuso una multa de cuarenta euros que no podían pagar, por lo que fueron encarcelados por cometer el delito de huir de la miseria de su país para intentar ganarse la vida. Las autoridades de Ranong, la provincia tailandesa donde estaban detenidos, han decidido repatriar mañana a Birmania a 56 de ellos. Las autoridades han decidido retener a otros diez para testificar en el juicio contra la red de tráfico de personas que intentó introducirles en el país, tras lo cual serán también deportados a su país.

viernes, 16 de mayo de 2008

Los amigos de la Junta militar birmana en Washington



Video de Al Jazeera sobre las amistades de los generales birmanos en Washington. DCI Group, una empresa de relaciones públicas con sede en Washington y fuertes vínculos con el Partido Republicano, tuvo como cliente a la Junta militar birmana hace seis años. Newsweek descubrió la semana pasada que la Junta pagó 348.000 dólares a la firma de Washington en 2002. A cambio, DCI presionó al Gobierno estadounidense para que iniciara un "diálogo de reconciliación política" con el Gobierno de Myanmar y diseñó una campaña para mejorar la imagen de la Junta, que consistía en alabar su lucha contra el tráfico de drogas y tachar de falsedades las acusaciones de que el régimen era responsable de violaciones y otros abusos. Tras revelarse esto, el director ejecutivo de DCI, Doug Goodyear, se vio obligado a dimitir como asesor de la campaña electoral de John McCain.

NOTA: Sobre las relaciones entre Birmania y Estados Unidos, véase la entrada anterior "Estados Unidos y Birmania: entre la política y los negocios".

La Junta militar birmana sigue rechazando ayuda humanitaria extranjera

La Junta militar birmana sigue empeñada en negarse a facilitar la entrada al país al personal de las agencias humanitarias internacionales. John Holmes, el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, se encuentra en Bangkok a la espera del visado para entrar en Birmania y tratar de convencer a los generales de que permitan el despliegue de una operación de auxilio internacional a gran escala. La Junta aprobó el jueves la entrada de 160 cooperantes de cuatro países asiáticos y ha dejado entrar más aviones, pero según una portavoz de la ONU, la ayuda todavía no es suficiente.

UN HOMBRE RECONSTRUYE SU CASA EN UN PUEBLO CERCA DE RANGÚN.


Cada día que pasa la ayuda se hace más desesperadamente necesaria, tanto por la magnitud del desastre (la zona afectada es tan grande como Austria) como por la criminal negligencia del Gobierno birmano, cuya respuesta a la catástrofe ha sido calificada como la peor de la historia por la Comisión Asiática de los Derechos Humanos.


Las fuertes lluvias que están cayendo estos días en el delta del Irrawaddy están empeorando aún más la situación para los dos millones y medio de birmanos que han sido abandonados a sus suerte por su propio Gobierno. La Junta ha aumentado la cifra oficial de víctimas del Nargis a 43.318 muertos y 27.838 desaparecidos. Según las agencias humanitarias, es extremadamente difícil de determinar el número de víctimas, pero todos coinciden en que es mucho mayor que la cifra oficial y la Cruz Roja afirma que es más que probable que la cifra no sea menor a los 130.000 muertos.


Las consecuencias del ciclón a largo plazo son tan terribles como su impacto inmediato. El Nargis se llevó por delante los depósitos de semillas de arroz y mató a miles de búfalos de agua que usan los campesinos para arar la tierra antes de la siembra, que en circunstancias normales tendría lugar estos días. Muchos expertos temen que el ciclón podría alterar el ciclo de las cosechas. Debido a las inundaciones y al confinamiento de muchos de ellos en campos de refugiados del Gobierno, los campesinos no pueden volver a trabajar la tierra, por lo que la siguiente cosecha está perdida con casi total seguridad. Según la ONU, la población del delta del Irrawaddy necesitará 50.000 toneladas de arroz para los próximos seis meses y sólo hay 3.000 a mano.


Un cincuenta por ciento de la economía birmana depende de la agricultura, y alrdedor de dos tercios de la misma está generada en la zona del delta del Irrawaddy afectada por el Nargis. Un economista australiano, Sean Turnell, ha estimado que el ciclón podría costar a la maltrecha economía birmana hasta 3.600 millones de dólares. Además de los campos de arroz, el ciclón destrozó el puerto internacional de Rangún, pero dejó intactas las plantas productoras de gas y los gaseoductos, sector de la economía birmana dónde hay en juego más intereses económicos extranjeros.


Mientras tanto, a través de su periódico oficial, The New Light of Myanmar, el Gobierno afirma que puede reconstruir las zonas afectadas sin ayuda del exterior. El primer ministro, Thein Sein, ha anunciado que ya se ha completado la primera fase de auxilio a las víctimas y que la segunda fase, la reconstrucción de infraestructuras, ya ha comenzado, para lo que la Junta ya ha asignado los contratos a cuarenta y tres empresas pertenecientes a empresarios amigos de los generales de la Junta.


La Junta también ha anunciado que castigará a quienes roben o comercien con la ayuda internacional, cosa que han estado haciendo algunos soldados encargados de repartirla durante los últimos días, según muchos testimonios de testigos presenciales, que también han afirmado haber visto al ejército obligando a los refugiados a reconstruir las carreteras a cambio de pagas miserables y bajo unas condiciones durísimas. Los testimonios llegan cada vez más dificilmente, puesto que la Junta está tratando de sellar el delta del Irrawaddy, donde ha prohibido el acceso a cooperantes internacionales y periodistas. Para acallar las críticas, los militares han anunciado a un grupo de diplomáticos extranjeros en Rangún que ha organizado una visita para mañana a algunas de las áreas del delta afectadas por el ciclón.


Más preocupada por mantener su poder sobre la población que por ayudar a las víctimas, la Junta militar no sólo incrementa las medidas para aislar el delta del Irrawaddy, también ha aumentado considerablemente la vigilancia de la casa dónde Aung San Suu Kyi está encerrada bajo arresto domiciliario desde hace años.


Por otro lado, los medios oficiales birmanos anunciaron ayer que la Constitución diseñada por y para los militares fue aprobada en los lugares donde se celebró el referéndum el pasado 10 de mayo. Según la Junta, acudió a votar más de un 99 por cierto del electorado, del cual un 92,4 por ciento dio su asentimiento a la Carta Magna. La agencia EFE y El País se cubrieron ayer de gloria con el titular de esta noticia: "Los birmanos revalidan a la Junta militar en plena tragedia". Este titular es una ofensa suficiente al pueblo birmano, indinuando que fue él quién revalidó a la Junta y no ésta quien intentó legitimarse a sí misma en un proceso electoral en el que estaba poco menos que prohibido votar que no a la Constitución; pero es que luego, en el cuerpo de la noticia no se hace ninguna referencia a las coacciones de los militares al pueblo para que votara.


ACTUALIZACIÓN: La Junta eleva bruscamente el número de víctimas mortales a 78.000, el doble de las que admitía hasta ayer, lo que ha hecho eumentar áun más los temores de que la cifra final real pueda ser elevadísima.

miércoles, 14 de mayo de 2008

"Aprobar la Constitución del Estado es un deber nacional"

"Aprobar la Constitución del Estado es un deber nacional de todo el pueblo en el día de hoy. Votemos todos 'Sí' por el interés nacional". Así rezaba la cabecera del periódico oficial de la Junta militar birmana del pasado 10 de diciembre, día en que los birmanos votaron por primera vez en 18 años. Después de estar varios días sin ser actualizados (más concretamente, desde el 2 de mayo), los órganos oficiales de la Unión de Myanmar vuelven al trabajo.


PORTADA DEL NEW LIGHT OF MYANMAR DEL DÍA 10 DE MAYO (VÉASE AQUI EN PDF).


Además de la exortación al pueblo birmano a aprobar una constitución diseñada por los militares para perpetuarse en el poder, podemos ver los "objetivos" (políticos, económicos y sociales) de la misma:



Pero la mayor parte de la portada está dedicada a la misión de auxilio del pueblo birmano realizada por la Junta militar:


UN MIEMBRO DEL MINISTERIO DE DEFENSA, MYINT SWE, ENTREGANDO AYUDA A LOS HABITANTES DE KAWHMU, UN PUEBLO DAMNIFICADO POR EL CICLÓN NARGIS.


EL TENIENTE GENERAL MYINT SWE "CONSUELA" A LOS HABITANTES DE KAWHMU.


El día siguiente, el ciclón Nargis ha desaparecido totalmente de la primera plana. El referéndum es lo primero y The New Light of Myanmar se abre con las "noticia" de que el general Than Shwe y su mujer han votado:

PORTADA DEL NEW LIGHT OF MYANMAR DEL DÍA 11 DE MAYO (VÉASE AQUI EN PDF).


THAN SHWE VOTA SU CONSTITUCIÓN.


KYAING KYAING, LA ESPOSA DE THAN SHWE, TAMBIÉN VOTA.


A continuación, podemos ver algunos videos emitidos por la televisión pública birmana hasta un día antes de las elecciones para "animarles" a dar su asentimiento a la Constitución:



martes, 13 de mayo de 2008

Zizek: "la mayoría de la izquierda actual es fukuyamista"

Amy Goodman entrevista a Slavoj Zizek en Democracy Now! El filósofo esloveno se explaya hablando, entre otras cosas, acerca de Bush, Obama, Clinton, los elementos autodestructivos del capitalismo, la guerra de Iraq y la izquierda "fukuyamista":
"I was in Great Britain, in United Kingdom in that point. And what did strike me is how, after the big protests [contra la guerra de Iraq, en 2003], both sides appeared satisfied in a strange way. The organizers of demonstrators made their point: you see the majority is behind us, people oppose war, we made our point. But silently, they knew they didn’t stop the war, nothing. Blair government, the other side, was also satisfied. You see what an open society is: even when a country goes to war, we can—and again, the best answer, I think, was provided unintentionally by George Bush when he visited at that time UK. I remember, when asked by journalists, “How do you comment on big protests against you?” he said, “I totally support them, because, you see, that’s why we are going to Iraq, so that things like this, massive protest against the government, so that things like this could happen only—will happen also in Iraq.” So, of course, this was either a bad joke or hypocrisy or whatever you want. But there is a truth in it. Everyone, in a way, all the sides, felt satisfied. And this is what often worries me, this—how should I put it?—secret, symbiotic relationship. Those in power like a certain type of moralistic protest, which does nothing."

lunes, 12 de mayo de 2008

La Junta militar birmana sobrevive al ciclón Nargis

Entre 60.000 y 100.000 personas han muerto ya en Birmania y más de 200.000 han desaparecido, según la Agencia Humanitaria de la Naciones Unidas, que ha avisado de que hasta un millón y medio de birmanos podrían morir a causa de las enfermedades y el hambre en la región del Irrawaddy si no reciben inmediatamente ayuda suficiente. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha expresado hoy si "inmensa frustración" ante los obstáculos que la Junta militar birmana está poniendo a la entrada de cooperantes y después ha añadido que la ayuda sólo llega a un tercio de los que la necesitan.

MUJER EN UN CAMPO DE DESPLAZADOS INTERNOS DE RANGÚN.


Hoy ha llegado el primer avión estadounidense con ayuda humanitaria, con más de doce toneladas de ayuda; Médicos Sin Fronteras también ha enviado hoy su primer avión a la zona afectada. El primer barco con ayuda humanitaria de la Cruz Roja naufragó el domingo en el Delta del Irrawaddy; no hubo víctimas mortales ni heridos, pero se perdieron alimentos y materiales que podrían haber dado asistencia a mil personas.


Mientras tanto, la Junta ha organizado los campos de refugiados como si de campos de prisioneros se tratara: según la oposición democrática, los refugiados han de vestir uniformes y llevan números de registro que han de mostrar siempre. Además, los encuentros entre los "internos" y sus visitantes sólo pueden tener lugar en una habitación cerrada, siempre vigilados por un agente de los servicios de inteligencia.


La Junta se ha empeñado en controlar toda la información y poder mantener la ficción de que la situación está controlada. En una rueda de prensa, el ministro de información, Kyaw Hsan, explicó que la situación está bajo control y se están tomando las medidas necesarias, a lo qeu añadió: "Hay rumores acerca de las pérdidas y los daños que la gente no debe creer. Los medios del Estado han hecho pública toda la infomación y las noticias. Los trabajos de ayuda y reconstrucción se están llevando a cabo como un deber nacional. Los ciudadanos tienen la obligación de informar a las autoridades locales si encuentran a aquéllos que se dedican a propagar los rumores" (Vía Bangkok Pundit).


Ante esta catástrofe, la Comisión Europea convoca para mañana, diez días del ciclón, una reunión de urgencia de los ministros encargados de gestionar la ayuda humanitaria para reforzar la asistencia europea.


Cada vez surgen más voces pidiendo una intervención humanitaria de urgencia de las Naciones Unidas sin esperar a que la Junta militar dé su consentimiento. El jueves pasado, el ministro de asuntos exteriores francés, Bernard Kouchner, invocó el principio de la "responsabilidad de porteger", contemplado en la resolución 1674 del Consejo de Seguridad de la ONU (veáse, en pdf, aquí), pero la propuesta fue rechazada por Rusia, China y Sudáfrica (los primeros países son dos firmes aliados de la Junta, el tercera probablemente lo hiciera por lo que podría suponer de precedente para una intervención similar en el vecino, y aliado, Zimbawe), que argumentaron que el principio se refiere sólo a las situaciones en que un gobierno ataca a su pueblo ("genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad"), no a aquéllas en que no hace nada para ayudarle. Sin embargo, según Gareth Evans, presidente del International Crisis Group, la falta de respuesta de la Junta militar ante la catástrofe es en sí misma un "crimen contra la humanidad" que justificaría la aplicación del principio.


Mientras tanto, por extraño que parezca, el ciclón Nargis podría ayudar a consolidar el poder de los generales del SPDC, en lugar de debilitarlo. El general Than Shwe construyó en 2005 una nueva capital, Naypyidaw, y trasladó allí el Gobierno por razones que nadie conoce a ciencia cierta. Se cree que lo hizo siguiendo el consejo de astrólogos, que le habrían dicho que una gran catástrofe iba a caer sobre Rangún. El ciclón Nargis no afectó Naypyidaw en absoluto; según algunos analistas, el supersticioso pueblo birmano podría creer que sus gobernantes están protegidos por fuerzas sobrenaturales, lo que reforzaría su autoridad. Además, el terremoto que ha asolado el sureste de China ha desviado en gran medida la atención internacional de la catástrofe birmana.


VIDEO de Al Jazeera con el testimonio de una superviviente:


sábado, 10 de mayo de 2008

Elecciones en el infierno

Día de elecciones en Birmania. En el río Payapon, uno de los afluentes del Irrawaddy, cientos de cadáveres anónimos se pudren al sol tras las lluvias de ayer. En Kungyangone, una pequeña ciudad a menos de sesenta kilómetros de Rangún, también abundan los muertos: el ciclón Nargis segó las vidas de cuatro mil de sus habitantes. Las autoridades han asegurado a los supervivientes que hay suficientes suministros para todos. Según un miembro de la Asociación para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDA), el partido político civil de la Junta, se está distribuyendo arroz suficiente para atender las necesidades de la población y materiales para que recosntruyan sus casas.



Pero todos los vecinos se quejan de que no pueden alimentar a sus familias con las raciones que les entrega el Gobierno. Mucha gente en Birmania usa una lata de leche condensada vacía para calcular la cantidad de arroz que necesita, la ración normal para una persona es de algo más de una lata y media al día; estos días en Kungyangone, hay familias de 18 miembros que sólo están recibiendo 4 latas diarias. Algunos vecinos afirman que las fuerzas de seguridad están obligando a los donantes de ayuda de organizaciones internacionales a entregarles los materiales tras cobrarles un peaje.


Este sábado, la ONU decidió reanudar la ayuda que había suspendido ayer porque los generales de la Junta se negaban a distribuirla y envió camiones desde Tailandia con tiendas de campaña y tres aviones cargados de alimentos y materiales desde Dubai, Camboya e Italia. Los militares, que el viernes declararon estar dispuestos a recibir cualquier ayuda de cualquier parte y dieron su aprobación a que un avión estadounidense aterrice en Rangún el lunes, distribuyeron algunas de las cajas con los alimentos, no sin antes haber marcado las cajas con los nombres de los generales. Mientras tanto, la televisión oficial emite imágenes del general Than Swe y otros altos cargos de la Junta haciendo acto de entrega de las cajas con elaborados rituales.


Una semana después de la mayor catástrofe natural ocurrida en Asia desde el tsunami de diciembre de 2004, y habiendo programado hace tiempo un referéndum para votar una constituación diseñada por y para ellos, los generales tienen muy claras cuales son hoy sus prioridades: poner todo su esfuerzo en forzar a los habitantes de su país a participar en una votación que todos saben amañada. A pesar de que miles de muertos (las cifra oficial es de algo más de 20.000, Estados Unidos habla de 100.000) se pudren en el delta del Irrawaddy o yacen en el fondo del mar, a pesar de que millones de supervivientes se encuentran en una situación en que hace tiempo que se alcanzó el punto de que era "demasiado tarde" para que llegará una ayuda que no acaba de llegar; a pesar de todo, hoy se ha votado en dos tercios del territorio birmano por primera vez en 18 años.



Mientras tanto, una comunidad internacional totalmente inoperante, que tiene una idea más clara de lo que no "puede" hacer que de cómo poner en marcha unos recursos que podrían salvar cientos de miles de vidas se limita a jugar el papel de "impotente testigo de la tragedia" y expresar la indignación de los hombres justos ante la maldad absoluta de un Gobierno de cuya perpetuación en el poder no está enteramente libre de culpa casi ninguno de sus miembros.


VIDEO de Al Jazeera grabado por uno de sus periodistas en la ciudad de Bogolay, una de las más castigadas por el ciclón:

viernes, 9 de mayo de 2008

La ONU suspende los envíos de ayuda a Birmania

Naciones Unidas ha anunciado hoy la suspensión temporal de todos los envíos de ayuda humanitaria a Birmania. Los funcionarios del Programa Mundial de Alimentos han declarado que no tienen más elección que suspenderlos debido a que los militares se están apoderando de los suministros. La Junta birmana ha dicho hoy en su periódico, The New Light of Myanmar que está dispuesta a recibir alimentos y materiales pero no a personal extranjero en el país.


KYAW ZIN LAW, DE DOS MESES, AGONIZA EN UN MONASTERIO DEL SUR DE BIRMANIA SIN MEDICAMENTOS SUFICIENTES PARA SALVARLE LA VIDA.


A pesar de que los militares han asegurado que serán ellos quienes se ocupen de distribuir la ayuda extranjera, lo están haciendo de una manera totalmente ineficiente; según Andrew Bucombe (el corresponsal de The Independent en Asia, que se encuentra en la zona), el periódico mostraba ayer al primer ministro, Thein Sein, distribuyendo equipos de televisión y DVD a la población como parte de esa ayuda.


Mientras tanto, muchos birmanos se han movilizado y han empezado a ayudar a sus compatriotas repartiendo alimentos. En algunos pueblos de zonas menos castigadas están llegando refugiados huyendo de la zona del desastre, pero a menudo las autoridades locales están más preocupadas preparando el referéndum constitucional, que a pesar de todo sigue previsto para mañana, que en ayudar a las víctimas.


Todo parece indicar que la Junta finalmente no concederá el permiso a las autoridades estadounidenses para entrar en su territorio. Ayer, Estados Unidos dijo que estaba dispuesto a sobrevolar las zonas afectadas para lanzar la ayuda desde el cielo pero que no lo haría sin permiso. También anunciaron que tres barcos estacionados en el golfo de Tailandia van de camino a Birmania para estar disponibles si han de enviar ayuda. Hoy, en Asia Times ya se está especulando con la posibilidad de que Estados Unidos invada Birmania para suministrar la ayuda y, quizá, de paso, derrocar al régimen y legitimar así sus política intervencionistas.

Turismo español en Birmania

"El segundo [impacto] lo recibí ayer mismo durante el transcurso del Telediario de mayor audiencia, cuando una amable señorita nos intentaba tranquilizar, indicándonos que para la temporada estival la totalidad de las infraestructuras turísticas de Birmania volverían a estar al cien por ciento -¡tras la muerte de más de 40.000 seres humanos!-. Cada vez entiendo menos el mundo que me ha tocado vivir."
Extracto de una carta publicada hoy en El País escrita por Ángel Toca.


A río revuelto, ganancia de pescadores. Hay quien ha pensado que éste es un buen momento para promocionar Birmania como un gran destino turístico. Esta mañana me he encontrado con un post escrito por un agente de viajes que acaba de volver de un viaje a Birmania organizado por la Asociación Catalana de Agencias de Viajes (ACAV). En dicho post, el agente se muestra encantado del servicio y el trato que ha recibido de los birmanos y hace una encendida defensa de convertir Birmania en un destino turístico. Las únicas referencias a la catástrofe causada por el ciclón Nargis se encuentran en los dos primeros párafos, que reproduzco a continuación:

"Acabo de regresar de un viaje organizado por la asociación Catalana de agencias de viajes (ACAV) a Myanmar (Birmania) escapando por los pelos del tremendo ciclón que ha asolado el sur del país, y que esta abriendo portadas y titulares en la prensa estos días.
Haber compartido estos días con compañeros de profesión, hace mucho mas agradable el viaje, los reencuentros, las tertulias, los cafés, tienen un aroma especial, la organización fue perfecta y la elección del receptivo Birmano un acierto, de no haber sido por el trágico final para la población."

El agente de viajes recomienda encarecidamente Birmania como destino turístico, no sólo por la calidad del servicio sino por los beneficios que el turismo puede reportar a los birmanos:

"El mayor homenaje que podríamos hacer desde esta comunidad, es recomendar este destino, es seguro, bello, con cultura ancestral, y una capacidad de servicio fuera de lo habitual o a lo que estamos acostumbrados,
Os hago un llamamiento para que demos soporte a estas gentes que tanto nos necesitan, no piden dinero, ni comida, solo quieren atendernos como visitantes y así ayudarles a mejorar su economía, y su fuerza moral hacia un cambio de régimen, solo tenemos que recordar, este, nuestro país, que en plena dictadura, los que por suerte trabajábamos en turismo disfrutábamos de la democracia de los turistas a pesar del encorsetamiento oficial."

Así que, si no entiendo mal, los turistas españoles que vayan a Birmania no se van a limitar a hacer fotos y enseñarle a los birmanos a imitar a Chiquito de la Calzada (práctica habitual de nuestras huestes allende los mares), sino que también van a hacerles partícipes de nuestra democracia.


Supongo que eso es lo que hicieron los miembros de la ACAV con el personal de los hotel y los guías que se fueron encontrando en su camino. Probablemente hicieron disfrutar de nuestra democracia al personal de la agencia de viajes local con la que la ACAV organizó el tour a Birmania, y que nuestro agente no se cansa de alabar: Adventure Myanmar. El presidente de esa agencia es un tal Aung Myo Min Din, alguien que por lo que se ve tiene cierta experiencia trabajando con turistas españoles: según The New Light of Myanmar, el periódico oficial de la Junta militar, Aung Myo y un grupo de funcionarios del Ministerio de Hoteles y Turismo de Myanmar recibieron en noviembre de 2000 a un grupo de turistas españoles entre los que se encontraban el embajador español en Tailandia y su esposa. Por cierto, Aung Myo Min Din era entonces el director ejecutivo de Adventure Myanmar; desde aquí, le felicito por el ascenso obtenido desde entonces.


El agente de viajes y bloguero español también es miembro de Turismo 2.0, una red social del sector turístico que ha puesto en marcha el "proyecto solidario" Por Birmania, cuyo objetivo es "menguar la triste realidad de los ciudadanos de Birmania" (sic). Mientras decenas de miles de personas se mueren de hambre y enfermedades en una situación de vida o muerte, mientras la comunidad internacional presiona a la Junta para que acepte una ayuda cada vez más necesaria, un grupo de empresarios del sector turístico español propone el turismo para "devolver la sonrisa" a los birmanos.


En la página web podemos leer, además de una muestra de literatura solidaria en forma de oda a la hermandad universal, las siguientes palabras: "El Turismo es una fuente de ingresos y ayuda, que en momentos puntuales como este, pueden devolver el optimismo a una sociedad que ahora lo necesita más que nunca." En ninguna parte de su página web encontramos ni una sola propuesta ni proyecto humanitario propios en Birmania; lo que más se acerca a ello está en la sección Como Colaborar, en la que lo único que hay son unos banners que dirigen a la propia página.


Eso sí, no faltan enlaces para reservar habitaciones en hoteles de tres y cuatro estrellas en Rangún, a través de una central de reservas española. Hoteles como el Kandawgyi Palace, que evidentemente no están exentos de vínculos con la Junta, a juzgar por el número de veces que aparecen en las páginas de The New Light of Myanmar y The Myanmar Times y que han albergado desde cursos de hosteleria organizados por el Ministerio de Hoteles y Turismo hasta seminarios de formación del personal diplomático birmano organizados por el Ministerio de Asuntos Exteriores.


Como sabe cualquiera que haya investigado mínimamente la situación de Birmania, hacer negocios allí es prácticamente imposible sin beneficiar significativamente a la Junta militar (sobre esto, vease el informe de la CIOSL Doing Business in Burma, en pdf). Asociaciones como Burma Campaign UK, el Gobierno birmano en el exilio (elegido democráticamente por el pueblo birmano en 1990), además de la propia Aung San Suu Kyi, han pedido a los turistas que no vayan a Birmania mientras el régimen militar continúe detentando el poder: el turismo no sólo sirve para legitimar el régimen, también le reporta ingresos que el pueblo no disfruta (el turismo está ferreamente controlado por el SPDC y la USDA) y utiliza infraestructuras que ha construido y mantiene una población sometida a trabajos forzados por el ejército.


NOTA: Es justo decir que los agentes de viaje mencionados en este artículo no son los únicos touroperadores españoles que ofertan viajes organizados a Birmania, el tipo de viajes de los que se puede beneficiar económicamente la Junta. Otros touroperadores como Catai, Traveloteca o Myanmar Gold también tienen Birmania como destino; pero al menos ninguna de ellas pretende hacer pasar sus negocios como "proyectos solidarios".