lunes, 24 de diciembre de 2007

Samak Sundaravej comienza a buscar aliados para un Gobierno de coalición en Tailandia

El Partido del Poder del Pueblo ya ha empezado a buscar aliados para formar un Gobierno de coalición, en el que Samak Sundaravej sería el nuevo primer ministro, tras la victoria de ayer en la elecciones generales. El diario tailandés The Nation afirma que el PPP, que según los resultados provisionales, con un 95 % de los votos contabilizados, consiguió ayer 232 escaños, ya cuenta con el apoyo de dos pequeños partidos: el Pracharaj Party (con 5 escaños) y el Matchima Thipataya (con 7). Con ello sería suficiente para conseguir formar Gobierno, pero el PPP tiene como objetivo llegar a formar una fuerza de entre 280 y 300 parlamentarios.


TRES HIJOS DE THAKSIN SHINAWATRA, VOTANDO AYER EN BANGKOK.


El secretario general del PPP, Surapong Suebwonglee, ha dicho que en todo caso su partido esperará hasta que la Comisión Electoral anuncie el resultado oficial, lo que se prevé para el próximo 3 de enero, para confirmar oficialmente la formación de dicha coalición. Surapong dijo que invitaría entonces a los partidos a debatir cómo el nuevo Gobierno puede poner el país de nuevo a funcionar con normalidad y la mejor manera de recuperar la unidad en una sociedad enormemente dividida, así como la confianza entre los inversores.


Por otro lado, la Comisión electoral ya ha dado la cifra definitiva de participación en las elecciones: acudieron a las urnas algo más de 32 millones de votantes, el 70,27 % del total de los 45 millones y medio de tailandeses con derecho a voto. El Partido Demócrata se hizo con 165 escaños, un resultado mejor del previsto, sobre todo en las provincias del sur, donde consiguió el 88 % de los votos, y Bangkok, donde obtuvo 27 de los 36 escaños que corresponden a la capital.


La victoria del Partido del Poder del Pueblo, formación política nacida de las cenizas del ilegalizado Thai Rak Thai (Tailandeses aman Tailandia) del despuesto primer minitro Thaksin Shinawatra, supone un duro revés a la Junta militar que, liderada por el general Sonthi Boonyaratglin, dio un golpe de estado en septiembre del año pasado en nombre de la democracia, después de meses de tensiones sociales entre los detractores de Thaksin (pertenecientes sobre todo a la clase media urbana de Bangkok) y sus partidarios (que se concentran en las provincias pobres del norte). Las protestas anti-Thaksin se produjeron en Bangkok después de que la familia de Thaksin vendiera en enero de ese año las acciones de la Shin Corp (corporación de empresas de telecomunicaciones) a Temasek, holding controlado por el Gobierno de Singapur, por 2.000 millones de dólares, sin pagar impuestos.


Entre las razones del golpe, que contó con el visto bueno de la poderosísima Casa Real, se encuentra, según muchos analistas, el desafío de Thaksin al poder del rey Bhumibol Adulyalej. En los últimos meses se ha producido un pulso entre Thaksin y los suyos y la Junta que no solo ha polarizado enormemente al país, también ha afectado a la economía y ha hecho disminuir considerablemente las inversiones privadas (el crecimiento económico ha sido de un 4,3 % durante 2007, en contraste con un 5 % durante 2006).


Según algunos analistas, el conflicto entre la Junta y Tahksin se está resolviendo a puerta cerrada más que por medio de las elecciones. Según un asistente anónimo de Thaksin que ha hablado con Asia Sentinel, "Thaksin y Shonti Boonyaratglin mantienen conversaciones continuamente, tratando de resolver los problemas. Saben que el conflicto daña a todo el mundo, así que están hablando para acordar una historia que haga que Tailandia tenga un nuevo comienzo político lo más suave posible. Ese es el juego real; las elecciones son un juego a bajo nivel". A lo que añade que "la parte más difícil es encontrar algo que puedan decir al público. necesitan una buena historia, para que Thaksin pueda volver y todo el mundo este seguro de que se están siguiendo los procedimientos legales".