sábado, 22 de diciembre de 2007

Incertidumbre en Tailandia ante las elecciones de mañana

Mañana domingo se celebran en Tailandia las primeras elecciones generales tras el golpe militar que en septiembre de 2006 expulsó del poder al primer ministro Thaksin Shinawatra. Estas elecciones tienen lugar después de que el pasado mes de agosto se aprobara, en un referendum popular, una nueva Constitución hecha a la medida por los militares golpistas. De momento, los sondeos de opinión indican que el Partido del Poder del Pueblo (PPP), formado por partidarios del exiliado ex-primer ministro, es la apuesta más segura en las urnas. Sin embargo, es poco probable que obtenga una victoria absoluta.

SAMAK SUNDARAVEJ.


La formación política partidaria de Thaksin, a cuya cabeza está el ultraconservador ex-gobernador de Bangkok Samak Sundaravej, ya ha anunciado que si gana las elecciones continuará las políticas populistas del partido de Thaksin, el Thai Rak Thai (Tailandeses aman Tailandia) ilegalizado el pasado mes de mayo por el Tribunal Constitucional, y hará todo lo posible para llevar de vuelta a Thaksin a Tailandia, aunque para ello el PPP ha de hacerse con más de la mitad de los 480 escaños del Congreso. El PPP cuenta con un fuerte apoyo en las provincias pobres del norte, dónde sus programas de sanidad y de subsidios son enormemente populares (sus adversarios lo achacan también a la compra de votos).


Frente a él se encuentra el segundo principal partido, el Partido Demócrata, el más antiguo de Tailandia, a cuya cabeza se presenta Abhisit Vejjajiva, de 43 años, profesor de Economía de la Universidad de Thammasat educado en Eton y Oxford. La sombra de Thaksin es alargada, así que el Partido Demócrata, que encuentra sus principales apoyos en la clase media de la capital y las provincias del sur, se ha visto obligado a incluir en su programa políticas populistas, como la bajada de los precios del petróleo, junto a otras encaminadas a que el país sea más atractivo para los inversores extranjeros.


Ambos candidatos dieron sus últimos mítines e hicieron las últimas promesas ayer en Bangkok. Según The Nation, más de 20.000 personas, muchas de ellas con máscaras de Thaksin Shinawatra, se congregaron en el acto final del Partido del Poder del Pueblo en Sanam Luang (una inmensa plaza junto al Gran Palacio), en él Samak Sundaravej aseguró que él ocuparía el cargo de primer ministro si el PPP forma el próximo Gobierno. Abhisit Vejjajiva reunió a unas 2.000 personas en el parque de Benjasiri (cerca del centro financiero de Bangkok) y prometió luchar contra la corrupción.

ABHISIT VEJJAJIVA.


A pesar de la ventaja del PPP, todos los analistas coinciden en que las elecciones estarán muy reñidas y seguramente no habrá una victoria aplastante de ninguno de los dos grandes partidos. Eso deja la llave del poder en manos de los partidos más pequeños. El Chat Thai ha prometido dar su apoyo a los Demócratas, aunque la mayoría de los analistas opinan que su líder, Banharn Silpa-archa, podría cambiar fácilmente de bando si se le hace la oferta adecuada. Otro partido que puede inclinar la balanza es el Puea Paendin, formado en septiembre por el antiguo aliado y ministro de Asuntos Exteriores Surakiart Sathirathai, y del que muchos afirman que recibe financiación del ejército y el apoyo de la Casa Real.


Según Thitinan Pongsudhirak, del Instituto de Seguridad y Estudios Internacionales (ISIS) de la Universidad de Chulongkorn en Bangkok, "se pueden ver ya evidencias de que las elecciones serán otro episodio de la actual lucha entre las dos principales ideas de Tailandia: la antigua versión de las instituciones establecidas y la nueva, emergente y globalizada de Thaksin. Necesitamos reducir las diferencias entre ambas, pero eso no ha sucedido porque el grupo del golpe rechazó implantar cualquiera de las políticas de Thaksin".


En un país enormemente dividido, el grupo que se encuentra detrás del golpe, con el general Sonthi Boonyaratglin a la cabeza, controla el Parlamento y muchas de las instituciones; y no parece dispuesto a renunciar al poder fácilmente. El mes de noviembre, la Comisión Electoral implantó una serie de directrices por las que no se permitía a antiguos miembros del Thai Rak Thai hacer discursos electorales e incluso se prohibía usar sus fotografías como material de campaña, medidas que incluso el líder del Partido Demócrata calificó de anticonstitucionales.


A pesar de los esfuerzos de los golpistas para desacreditar la imagen de Thaksin durante estos últimos quince meses, el ex-primer ministro, que ganó por arrolladora mayoría en dos ocasiones, sigue contando con los mismos apoyos con los que contaba antes de exiliarse. Los militares necesitan justificar el golpe en base a la corrupción de Thaksin, pero las acusaciones contra él han hecho pocos progresos en los tribunales, quizá porque muchos funcionarios estaban demasiado implicados en negocios con él y no están interesados en que las investigaciones lleguen demasiado lejos. En todo caso, con todo lo corrupta que pueda haber sido la administración de Thaksin, no destaca especialmente por ello.

SONTHI BOONYARATGLIN.


El general Sonthi Boonyaratglin ha pedido a los votantes que acepten los resultados de las elecciones generales, independientemente del partido que gane, y prometió que una victoria de los aliados de Thaksin no iba a ser causa de ningún disturbio. Sin embargo, el Parlamento designado por la Junta militar golpista aprobó el viernes una ley de seguridad interna que les permite preservar un gran poder, incluso después de las elecciones. La nueva ley da poder a la Comandancia de Operaciones de Seguridad Interna para imponer toques de queda, restringir la libertad de movimientos o controlar a los miembros del Gobierno en situaciones que considere peligrosas para la seguridad nacional. Además permite detener a sospechosos durante seis meses sin juicio, pinchar teléfonos o restringir el acceso a equipos electrónicos.


La organización de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva York Human Rights Watch dijo el jueves que la Comisión Electoral no está tomando ningún tipo de medida ante la evidencias de que la Junta está interfiriendo en las elecciones. La ley marcial se encuentra vigente en 31 provincias del país, todas ellas feudos de Thaksin, lo que dificulta una campaña justa. Además, según la organización, los militares hicieron circular un memorandum interno de la Junta militar a mediados de septiembre, aprobado por el general Sonthi, en el que se daban instrucciones para intimidar y desacreditar al PPP y sus partidarios. Muchos candidatos y partidarios del PPP han sido amenazados, o incluso agredidos físicamente, por miembros del ejército.