domingo, 4 de noviembre de 2007

Gambari visita Birmania de nuevo para promover la reconciliación nacional

El enviado especial de la ONU a Myanmar, Ibrahim Gambari, comenzó ayer, sábado 3 de octubre, su visita al país del sureste asiático con el objetivo de convencer a los miembros de la Junta militar en el Gobierno que lleven a cabo reformas e inicien un proceso de diálogo con los partidos de la oposición, especialmente con la Liga Nacional para la Democracia liderada por Aung San Suu Kyi. La Junta recibió a Gambari organizando manifestaciones de "respeto" a las Naciones Unidas, que han sido ampliamente publicitadas en la televisión y los periódicos estatales.


El enviado de la ONU permanecerá en Birmania "el tiempo que sea necesario", en principio hasta el 8 de noviembre. Nada más llegar a Rangún se reunió durante una hora con el coordinador de la ONU en Birmania, Charles Petrie, al que la Junta decidió expulsar el viernes debido a una declaración crítica con el Gobierno hecha pública la semana pasada. Petrie dijo en una conversación telefónica que Gambari pedirá a los generales que aclaren el posible papel de la ONU en el país tras el anuncio de expulsión. La decisión de la Junta de expulsar a Petrie ya ha provocado las críticas del Gobierno de Singapur, presidente temporal de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), y uno de los principales socios comerciales de Birmania.

Gambari se encuentra en estos momentos en la capital del país, Naypyidaw, donde se ha reunido con el ministro de asuntos exteriores, Nyan Win, y el de trabajo, Aung Kyi, que es también el miembro de la Junta encargado de hablar con Aung San Suu Kyi, tal y como contaron a Irrawaddy fuentes diplomáticas anónimas en Rangún. Se espera que Gambari permanezca en Naypyidaw al menos hasta mañana, antes de volver a Rangún para intentar reunirse con Suu Kyi. Las mismas fuentes diplomáticas anónimas han dicho que el enviado de las Naciones Unidas podría tener problemas para reunirse con general Than Swe, máximo dirigente de la Junta, debido a las desavenencias de esta semana entre los militares y la ONU.