jueves, 4 de octubre de 2007

Than Shwe pone condiciones a Aung San Suu Kyi para hablar

Than Shwe, el general que encabeza el Consejo para la Paz y el Desarrollo del Estado (SPDC) que gobierna Birmania ha hecho público a través de los medios oficiales que está dispuesto a reunirse Aung San Suu Kyi, la líder de la Liga Nacional para la Democracia que ganó unas elecciones en 1990 por abrumadora mayoría y que ha pasado casi 12 de los últimos 18 años bajo arresto domiciliario.

MANIFESTANTES CON IMÁGENES DE AUNG SAN SUU KYI FRENTE A LA EMBAJADA DE MYANMAR, HOY EN KUALA LUMPUR.


No obstante, el general ha puesto una serie de condiciones para dicho encuentro: la única Premio Nobel de la Paz que se encuentra prisionera debe abandonar su actitud de "enfrentamiento" y detener su llamada a las sanciones internacionales sobre el país. Según los medios estatales, Than Shwe dijo a Ibrahim Gambari, el representante de la ONU que ha visitado el país estos días, que Suu Kyi "ha fomentado el enfrentamiento, la completa devastación, además de las sanciones económicas y de otros tipos". El general añadió que estaría dispuesto a hablar con ella sí "anuncia públicamente que ha renunciado a esas cuatro cosas".


Esta es la primera vez, desde que tomó las riendas de la Junta militar en 1992, que Than Shwe hace alguna indicación de estar dispuesto a reunirse con "la Dama", como la llama el pueblo birmano con cariño y respeto. Los medios del Estado también dijeron que 2.093 personas han sido detenidas durante los protestas de la semana pasada, y que habían liberado a 692 tras hacerlas firmar un papel en el que se comprometían a no volver a participar en ninguna manifestación. Sin embargo, según la BBC, unas 10.000 personas han sido arrestadas durante los últimos días.


Un familiar de tres mujeres liberadas recientemente ha dicho a Reuters que los detenidos son divididos en cuatro categorías: los transeúntes que se encontraban cerca de las manifestaciones, los que se pararon a mirar, los que aplaudieron y los que se unieron a las mismas. Los militares están especialmente interesados en los líderes de las protestas, pero los que aplauden durante las manifestaciones pueden ser castigados a penas de entre 3 y 5 años de cárcel.