viernes, 5 de octubre de 2007

Su Su Nway: una luchadora birmana por la libertad

Antes de que los monjes budistas comenzaran a manifestarse en Birmania, usando su tremenda influencia social para unir a gran parte del pueblo en contra de la tiranía, un valeroso grupo de estudiantes y activistas había iniciado un movimiento de protesta que empezó muy pequeño pero consiguió mantenerse durante el tiempo suficiente hasta explotar espectacularmente y convertirse en lo que se ha dado en llamar la "Revolución azafrán".


Entre los opositores que empezaron el pasado 19 de agosto una revuelta que acapara estos días la atención de medio mundo, destaca Su Su Nway, una mujer de 36 años, miembro de la Liga Nacional para la Democracia y perteneciente a una ilustre tradición de mujeres activistas que, con Aung San Suu Kyi a la cabeza, han hecho grandes sacrificios para luchar por la libertad y la dignidad ante la tiranía de la Junta militar.


Su Su Nway es de un pueblo llamado Htan Manaing, situado unos 80 kilómetros al norte de Rangún. En 2004, las autoridades locales intentaron obligarla a ella y a otros habitantes del pueblo a construir una carretera sin cobrar; es más, cada familia debía pagar 6.000 para construir la carretera. Los trabajos forzados son corrientes en Birmania desde hace tiempo (como denunció la Organización Mundial del Trabajo hace ya unos años); de hecho, la misma Cruz Roja, famosa por su neutralidad, condenó este verano dicha práctica.


La joven birmana no bajó la cabeza, en lugar de ponerse a trabajar tuvo el enorme atrevimiento de acogerse a una ley en contra de los trabajos forzados promulgada en 1999 por la misma Junta y, ayudada por abogados de la Liga Nacional para la Democracia, llevó ante los tribunales a cuatro miembros del Consejo local. El 31 de enero de 2005 un juez condenó al alcalde del pueblo a 16 meses de cárcel, y a 8 meses a los otros tres miembros acusados, en una sentencia histórica: era la primera vez que una birmana ganaba un juicio en contra de las autoridades.


Sin embargo, las mismas autoridades a las que denunció y ganó Su Su Nway la llevaron a juicio acusándola de difamación y amenazas. Fue esta vez la joven quién perdió un juicio cuyo resultado estaba determinado de antemano y fue condenada a 18 meses de prisión en octubre de 2005. Su Su Nway fue encerrada en la terrible prisión de Insein. Sus abogados apelaron la sentencia ante el Tribunal supremo de Rangún, pero la Junta rechazó dicha apelación. Varios grupos de derechos humanos y organizaciones como la ONU presionaron a la Junta, que liberó a Su Su Nway el 6 de junio de 2006. Ese mismo año se le concedió el premio John Humphrey por su lucha a favor de la libertad y los derechos humanos.

SU SU NWAY DURANTE UNA MANIFESTACIÓN EL PASADO 28 DE AGOSTO.


Su Su Nway comenzó a participar en las manifestaciones actuales desde el principio. El pasado 28 de agosto, hombres vestidos de paisano intentaron detenerla durante una de esas protestas, pero ella consiguió escapar in extremis gracias a la ayuda de sus compañeros, que formaron una barrera humana para protegerla. Su Su Nway, que tiene problemas de corazón, estuvo escondiéndose desde entonces de la Junta y, junto a otros opositores, informando de su situación con su teléfono móvil a los medios de la oposición en el exilio hasta que la Junta cortó las líneas de los activistas. A partir de ese momento, medios birmanos como The Irrawaddy o Democratic Voice of Burma dejaron de mencionar a Su Su Nway, por lo que es de suponer que se encuentra en paradero desconocido.