miércoles, 31 de octubre de 2007

Los monjes birmanos vuelven a salir a las calles

Más de 100 monjes salieron hoy a las calles de la ciudad de Pakokku para protestar en contra del régimen militar del Consejo para la Paz y Desarrollo del Estado. Los monjes cantaron y rezaron durante la marcha que, según dijo uno de ellos a Democratic Voice of Burma, piden "el descenso del precio de los productos de consumo, la reconciliación nacional y la inmediata liberación de Daw Aung San Suu Kyi y todos los prisioneros políticos".

Pakokku es un importante centro de enseñanza budista situado a unos 630 kilómetros al noroeste de Rangún. El pasado 5 de septiembre, más de 600 monjes salieron a protestar allí, en apoyo a las protestas en contra de la subida de precios del combustible que la Junta anunció el 19 de agosto. Los monjes fueron duramente reprimidos por el ejército, que les golpeó con palos de bambú. Estos fueron los acontecimientos que causaron la indignación de la comunidad budista en Birmania, que un par de semanas después se echó de manera masiva a las calles de varias ciudades del país, liderando las multitudinarias protestas en contra de la Junta.


ESTOS DÍAS HAY UNA FUERTE PRESENCIA POLICIAL EN LUGARES COMO LA PAGODA DE SHWEDAGON, EN RANGÚN.


Estas son las primeras protestas que se producen en Birmania desde que los militares cargaran brutalmente contra los manifestantes en los últimos días del mes de septiembre. El pasado viernes, justo un mes después del violento fin de las protestas (y coincidiendo con las festividades que marcan el fin del retiro anual de los monjes budistas), el ejército volvió a desplegarse en varios puntos de Rangún, entre ellos las pagodas de Shwedagon y Sule.


Ayer la Junta liberó a 7 políticos de la prisión de Insein en Rangún, entre ellos el portavoz oficial de la Liga Nacional para la Democracia, Myint Thein. Estas liberaciones se producen cuando se ha sabido que el enviado especial de la ONU a Birmania, Ibrahim Gambari, volverá al país el próximo sábado para tratar de convencer a los generales de la Junta de que inicien un proceso de reforma. Un diplomático asiático en rangún dijo a reuters que "el Gobierno de Myanmar ha dado luz verde para venir el dia 3 de noviembre".


La organización norteamericana Human Rights Watch hizo público ayer un informe (Sold To Be Soldiers: The Recruitment and Use of Soldiers in Burma, ver en .pdf) en el que detalla como el ejército birmano está reclutando a la fuerza a niños, algunos de hasta 10 años de edad, para cumplir con las cuotas de reclutamiento. Según el informe, muchos adultos están rechazando unirse al ejército y desertando desde hace tiempo debido a las malas condiciones y los maltratos; además, después de la violencia ejercida contra los monjes, el Gobierno puede encontrar más dificultades para reclutar soldados.


Es imposible saber con certeza cuántos menores hay en el ejército birmano (que cuenta con más de 400.000 soldados), pero el informe muestra entrevistas con 20 antiguos soldados, en las que todos menos uno afirman que alrededor el 30 por ciento de sus compañeros eran menores de 18 años. Según un informe anterior de Human Rights Watch, publicado en 2002 ("My Gun Was as Tall as Me": Child Soldiers in Burma, ver en .pdf), formarían parte del ejército birmano unos 70.000 menores de edad. Debido a la presión internacional, la Junta estableció en enero de 2004 el Comité para la Prevención del Reclutamiento Militar de Niños Menores de Edad (sic). Según el informe publicado ayer, en total 282 niños soldados fueron desmobilizados entre 2002 y 2006; una media de 80 al año antes de la creación del comité y una media de 40 al año después.


KHUN SA.

Por otro lado, el viernes murió a los 74 años de edad en Rangún el famoso rey del tráfico de narcóticos y antiguo líder de la guerrilla Shan, Khun Sa, presumiblemente víctima de la grave diabetes que padecía desde hace años. Khun Sa controló durante cuatro décadas gran parte de la producción y tráfico de drogas de la zona de Birmania, Laos y Tailandia conocida como el "triángulo de oro", la segunda productora de opio tras Afganistán. Durante la cumbre de su poder en los 80, Khun Sa llegó a controlar el 70 por ciento del negocio de la heroina en Birmania, con el que financiaba el Ejercito del Estado Shan. En 1996 firmó la rendición con el SPDC, que le permitió vivir en Rangún, dónde vivía y controlaba sus negocios desde entonces.