lunes, 8 de octubre de 2007

La Junta militar birmana hace desaparecer a sus víctimas

La Junta militar birmana ha estado quemando durante la última semana un número indeterminado de cadáveres en un crematorio en el noreste de Rangún, diversos habitantes de la zona han dicho a funcionarios, diplomáticos y trabajadores extranjeros. Según el enviado especial de The Times en Rangún, el gobierno estaría quemando los cadáveres para evitar que pueda saberse el número exacto de muertos durante la brutal represión de las protestas de la semana pasada.

Un funcionario extranjero ha dicho que "no ha habido ningún intento de identificar a las víctimas, devolver los cuerpos a sus familias o llevar a cabo los mínimos ritos budistas". En Rangún circula el rumor de que algunos manifestantes están siendo arrojados vivos a los crematorios. Se calcula que hay entre 100 y 200 muertos a causa de la represión, muchos de los cuales no murieron durante los enfrentamientos, sino días después, a causa de heridas provocadas durante la misma y que no pudieron ser curadas en los hospitales y clínicas vigilados por los militares.

NIÑOS EN UNA CALLE DE RANGÚN.


Otros mueren en las prisiones, a las que no se permite acceder a la Cruz Roja. Un joven monje puesto en libertad ha contado a The Sydney Morning Herald como el régimen maltrata a los prisioneros, encerrándoles en terribles condiciones. Según ese testimonio, los soldados irrumpieron en su monasterio el día 28 de septiembre a las 4 de la mañana, metieron a 99 monjes en camiones y los llevaron al Instituto Técnico del Gobierno.


Allí fueron y obligados a sentarse en el suelo y permanecer con la cabeza agachada durante horas: tanto si levantaban la vista como si se desplomaban eran golpeados brutalmente por los soldados. Al segundo día de su detención, los monjes fueron desposeídos de sus tunicas, lo que en el budismo significa renunciar a la fe. Golpeados constantemente por sus carceleros, a quienes los monjes acusaban de crueldad y advertían que irían al infierno, según ese testimonio, algunos soldados se echaron a llorar y dijeron que ellos sólo hacían lo que se les mandaba.


La Junta parece confiar en que no habrá más protestas y ha mandado a muchas tropas de vuelta a los cuarteles e incluso ha retirado las barricadas que rodeaban las pagodas de Shwedagon y Sule, los dos centros de las protestas en Rangún. No obstante, continúan las detenciones e internet sigue cortado. Durante todo el fin de semana, policias y diplomáticos birmanos irrumpieron en las oficinas de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales pidiendo los discos duros de los ordenadores en busca de los nombres de disidentes. Los trabajadores de la ONU se negaron a entregar dicho material y borraron los discos duros como medida de precaución.

La Junta ha controlado la comunicación mejor de lo que se había pensado: permitió durante unos días que funcionara Internet, a pesar de que eso estaba dejando salir las imágenes de las protestas que dieron la vuelta al mundo, durante el tiempo suficiente para que la policía descargara las imágenes a imágenes para identificar a los manifestantes. Después corto la Red.


El viernes, Ibrahim Gambari compareció ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tras reunirse en Birmania con Aung San Suu Kyi y la cúpula del SPDC. Gambari dio la bienvenida a las declaraciones de Than Shwe ofreciendo a Suu Kyi sentarse hablar; "este es un desarrollo de la situación potencialmente esperanzador que exige felxibilidad a todas las partes". El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo en la misma reunión que el Gobiernode Myanmar tiene que tomar "medidas valientes en pos de la democracia".

MANIFESTACIÓN POR LA DEMOCRACIA EN BIRMANIA, EL PASADO 6 DE OCTUBRE EN LONDRES.


Miles de manifestantes salieron a las calles de Londres el sábado para protestar en contra de la Junta militar y pedir a la comunidad internacional que actúe, como hicieron miles de manifestantes en otras 29 ciudades de todo el globo. Un grupo de monjes birmanos encabezó a las 10.000 personas (según los organizadores, 3.000 según la policia metropolitana) que marcharon por las calles de Londres, con parada frente a Downing Street, hasta llegar a Trafalgar Square, donde se escucharon oraciones budistas y discursos; el más conmovedor fue el de Myo Thein, miembro de la Liga Nacional para la Democracia que fue elegido parlamentario en las elecciones de 1990 y después encerrado durante cutro años en la prisión de Insein.


Por otro lado, un portavoz del Departamento de Estado norteamericano declaró el viernes que la reunión en Naypyidaw entre la representante diplomática de los Estados Unidos y miembros de la Junta no fue productiva. El ministro de asuntos exteriores de Malasia, Syed Hamid Albar ha pedido al SPDC que retire las condiciones para negociar con Aung San Suu Kyi. Los paíes de la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN), a la que pertenecen tanto Myanmar como Malasia, se oponen a imponer sanciones en contra de Birmania, pero comienzan a preocuparse de que la crisis se complique en el futuro.