domingo, 14 de octubre de 2007

La Junta detiene a cuatro activistas en Birmania

La Junta militar birmana detuvo durante la madrugada del viernes a cuatro activistas pro-democráticos que habían ayudado a organizar las protestas en contra del SPDC a finales de agosto que luego desembocarían en lo que se ha dado en llamar la "revolución de azafrán". Entre los activistas, que llevaban varias semanas escondiéndose de la policía, se encuentra Htay Kywe, prominente miembro del grupo de estudiantes de la generación del 88 que ese año lideró un movimiento de protesta que hizo tambalearse al régimen militar antes de una brutal represión que dejó tras de sí unos 3.000 muertos. Otros detenidos, tambén moiembros del mismo grupo, son Aung Htoo, Thin Thin Aye y Ko Ko; según Amnistía Internacional, es más que probable que estos prisioneros estén siendo torturados.

HTAY KYWE (IZQUIERDA), JUNTO A LOS ACTIVISTAS KO KO GYI Y MIN KO NIANG, DETENIDOS A FINALES DE AGOSTO, DURANTE EL COMIENZO DE LAS PROTESTAS.


Mientras tanto, la Junta se esfuerza en pretender que todo a vuelto a la normalidad: tras dos semanas, ha reestablecido la conexión a Internet y ha reducido el toque de queda a cuatro horas durante la noche. Sin embargo Birmania vive en un estado de terror; continúan las detenciones y, ciudades como Mandalay, la segunda más grande del país, están llenas de controles de la policía y miembros de la inteligencia militar, la Asociación para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDA, la omnipresente organización civil de la Junta) se encuentran a la caza de disidentes y periodistas.


El viernes la Junta respondió a la declaración de repulsa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En una declaración emitida por los medios del estado, los líderes militares afirmaron que Myanmar está dispuesta a colaborar con la ONU, pero seguirá su propio camino hacia la democracia. La declaración también dice que las peticiones de la ONU de que la Junta libere a los prisioneros políticos y mantenga conversaciones con Aung San Suu Kyi no reflejan los deseos del pueblo birmano.


Para mostrar los deseos del pueblo birmano, la Junta organizó ayer en Rangún una manifestación de apoyo al Gobierno, en la que los asistentes gritaron consignas tales como "¡Fuera los elementos destructivos internos y externos!". Según la Junta acudieron a la manifestación 120.000 personas, pero no hay otras estimaciones y el acceso estaba prohibido a medios extranjeros, que tuvieron que usar las imágenes tomadas por los medios del propio Gobierno. Algunos miembros de las juntas locales han dicho que el gobierno central ordenó a las delegaciones de los distritos reunir al mayor número de gente posible, y en muchos casos se pagaron pequeñas sumas de dinero a la gente por acudir.


El viernes murió el primer ministro, Soe Win, en un hospital de Rangún. Según los analistas, su muerte no tendrá demasiada importancia en el gobierno de la Junta, pues el poder efectivo está en manos de la cúpula militar de la Junta, de los generales Than Shwe y Maung Aye, que son quienes se ocupan de tomar las decisiones importantes. Soe Win muere a los 59 años de una leucemia, de la que se estaba tratando en Singapur durante los últimos meses: desde mayo, su tarea las llevaba a cabo el primer ministro en funciones Thein Sein. Se cree que Soe Win fue el hombre que organizó el ataque en mayo 2003 a un convoy en el que viajaba Aung san Suu Kyi, en el que murieron 70 personas, según la oposición.


MIEMBROS DE LA ASOCIACIÓN DE ASUNTOS DE LA MUJER DE MYANMAR BAJAN LA CABZA ANTE LA BANDERA DEL ESTADO EN UNA MANIFESTACIÓN DEL GOBIERNO, AYER EN RANGÚN.

Ayer sábado, el primer ministro de Tailandia Surayud Chunalot, dijo que no tomaría medidas en contra de la Junta birmana. Surayod, que fue nombrado por la junta militar que tomó el poder el año pasado en Tailandia, dijo que "como país budista", Tailandia está "en desacuerdo con la violencia empleada por el gobierno de Myanmar, especielmente la dirigida contra los monjes", pero no hará nada que pueda causar "malos sentimientos en su país vecino", lo que podría cuasar problemas al próximo Gobierno, que será elegido en las elecciones de diciembre. Surayod afirmó que su gobierno carece de autoridad moral para tomar ningún tipo de medida y que uno electo puede ejercer más presión, y añadió que Tailandia continuará siguiendo el principio de la ASEAN de "compromiso constructivo" con los generales de la Junta birmana.


Tailandia, cuyo rey se encuentra estos días hospitalizado a causa de un coágulo en la pierna, depende en gran medida de los suministros de gas de Birmania: estos generan el 20 % de la electricidad que consume. Los políticos tailandeses han manifestado estar en contra de la represión en Birmania y la mayor parte del exilio birmano se encuentra en el país vecino, especialmente en los campos de refugiados de la frontera. Pero el año pasado Myanmar vendió gas natural al país vecino por un valor de 2.000 millones de dólares, lo que supone más del 40 % de sus exportaciones totales durante ese año.

Se ha sabido recientemente que Australia está entrenando a la policía birmana. En un mitin en la ciudad de Sydney, el senador Kerry Nettle denunció que una rama de la Policía Federal Australiana se está cocupando de entrenar a miembros de la policía birmana. Durante dicho mitin, el senador de los Verdes Australianos pidió el fin inmediato de esos entrenamientos.

Como anécdota, cabe mencionar que el general Than Shwe, presidente del Consejo para la Paz y el Desarrollo del Estado de Myanmar, envió el día 12 de octubre un mensaje de felicitación a Juan Carlos I, Rey de España, con motivo del Día de la Hispanidad.