lunes, 29 de octubre de 2007

Huelga en Dubai de los obreros de la construcción

Miles de obreros de la construcción se pusieron en huelga ayer, día 28 de octubre, en Dubai en protesta por las duras condiciones de trabajo en las que se encuentran. Entre sus demandas, figuran la subida de los salarios, la mejora de los alojamientos y mejores transportes a los lugares de trabajo. La huelga supone una nueva amenaza al boom de la construcción del emirato, ya en peligro debido a la devaluación del Dirham y la falta de mano de obra.

INTERIOR DE UNO LOS BARRACONES DEL CAMPO DE TRABAJO DE SONAPUR, EN DUBAI.


Los obreros, en su mayoría procedentes de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka, fueron a la huelga a pesar de las amenazas de deportación. El sábado hubo enfrentamientos entre ellos y la policía anti-disturbios; el ministro de trabajo de los Emiratos Árabes Unidos, Ali bin Abdullah al-Kaabi, describió el comportamiento de los trabajadores como "incivilizado" y afirmó que están interfiriendo en la seguridad nacional y poniendo en peligro la seguridad de los residentes.


Se calcula que unos diez millones de trabajadores procedentes del subcontinente Indio trabajan en las prósperas economías del Golfo Pérsico, alrededor de 700.000 en los Emiratos Árabes Unidos, la mayor parte de ellos en Dubai, cuya fuerza de trabajo privada se compone en un 90% de estos trabajadores inmigrantes. A su llegada, les son retenidos los pasaportes por las autoridades (que también les niegan el derecho de asociación) y son confinados en barracones insalubres en medio del desierto, sin derecho a circular libremente y hacen jornadas de trabajo maratonianas a temperaturas que llegan a alcanzar los 50 grados; con una seguridad más que deficiente: según un informe de Human Rights Watch de 2006, el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos emplea 80 inspectores para supervisar las 200.000 negocios que contratan a estos trabajadores. El año 2004 murieron 880 personas durante el trabajo, según investigaciones independientes; esta cifra contrasta enormemente con la que da el Gobierno, tan sólo 34 durante el mismo período.


Los obreros, que son analfabetos en su gran mayoría, firman en sus lugares de origen contratos que en muchos casos no entienden, sin ser conscientes de la desventaja económica de esos contratos. En suspaíses de origen, pagan al menos 1200 dólares a las agencias que les tramitan los visados, organizan sus viajes y consiguen los contratos para luego recibir un sueldo de entre 5 y 7 dólares al día (que a veces ni siquiera les es pagado), lo que les endeuda durante al menos dos años. En estas circunstancias, son frecuentes los suicidios: sólo en 2006, se quitaron la vida en los Emiratos Árabes Unidos 109 trabajadores indios.

EL RASCACIELOS BURJ DUBAI.


Esta es la fuerza de trabajo que está levantando el paraiso del turismo de lujo del siglo XXI, con obras faraónicas como el rascacielos Burj Dubai (del que ya se han construido 141 pisos, y que alcanzará los 693 metros de altura cuando sea terminado el año que viene) el mastodóntico proyecto de las islas artificiales, entre las que destaca el archipiélago reproduciendo el mundo, cuyos terrenos ya se han puesto a la venta: se rumorea que Rod Stewart ha pagado 30 millones de dólares por Gran Bretaña.


NOTA: Sobre el boom económico y el desarrollo urbanístico en Dubai recomiendo vivamente el artículo "Fear and Money in Dubai", de Mike Davis, publicado en New Left Review en septiembre de 2006. Hay disponible también, en .pdf, una versión traducida al español.


VIDEO: Blood, Sweat and Tears, reportaje de Al Jazeera sobre los trabajadores inmigrantes en los países ricos del Golfo Pérsico.



2 comentarios:

algarabía dijo...

Impresionante la entrada, Carlos. Esclavitud encubierta y consentida. En Líbano son constantes las noticias de suicidios de empleadas domésticas filipinas y en Arabia Saudí (incluso pese al secretismo)de toda clase de violaciones de los derechos más elementales de los trabajadores extranjeros, por los que se compensa con la impunidad a los verdugos. Las víctimas: filipinos, asiáticos y árabes pobres (sirios, egipcios, etc.) empleados en el servicio doméstico y las obras faraónicas. Seguro que cuando Gordon Brown reciba esta semana al sátrapa saudí en Londres se olvida de preguntar por la esclavitud en Arabia Saudí. La letal combinación del petróleo pagado con contratos armamentísticos no entiende de leyes ni derechos básicos.

Un abrazo

Carlos Sardiña Galache dijo...

Según el excelente artículo de Mike Davis, esos esclavos modernos tienen prohibida la entrada a los macro-centros comerciales y laz zonas que ellos mismos han construido. Los barracones donde viven están en medio del desierto, convenientemente alejados de la ciudad. No vaya a ser que una Victoria Beckham (ahora mismo no estoy seguro de que se escriba así, pero prefiero perder el tiempo escribiendo esta frase que buscándolo en google) se vea obligada a ver a alguno de ellos mientras compra un vestidito de Prada.

Por lo demás, como dicen por aquí, dónde si hay algo sagrado es el dinero, "business is business". Para usar un país con fines propagandísticos y hacer gala de su "indignación de hombres justos" ya está Birmania, donde al final no harán nada más que los grandes discursitos de siempre.

Un fuerte abrazo.