lunes, 1 de octubre de 2007

Gambari, a la espera de reunirse con Than Shwe

El enviado especial de la ONU a Birmania, Ibrahim Gambari, volvió a viajar ayer a la capital administrativa del país, Naypyidaw, tras entrevistarse durante más de una hora con la líder de la oposición Aung San Suu Kyi. Gambari intentará reunirse hoy con el general Than Shwe, quién aún no le ha recibido.

Hasta el momento, el enviado de la ONU sólo se ha reunido en Naypyidaw con el primer ministro en funciones y los ministros de Asuntos Exteriores, Información y Cultura, pero con ninguno de los dos dirigentes de la cúpula del SPDC: Than Shwe y el general Maung Aye. Fuentes de las Naciones Unidas dijeron ayer que Gamabri no tiene previsto dejar el país hasta hablar con Shwe.

DETENCIONES EN LAS CALLES DE RANGÚN.


Una fuente diplomática no identificada ha dicho a Reuters que Than Shwe, (quien se cree que ante la calma en las calles de Rangún se encuentra de viaje en Lashio, en el estado Shan, junto a la frontera con China) tiene previsto reunirse con Gambari mañana. A las 12:30 (hora española) se desconocia el paradero del enviado especiald e la ONU.


Grupos de oposición han aconsejado no poner demasiadas esperanzas en la visita de Gambari, y recordaron sus mensajes tranquilizadores el año pasado cuando la Junta hizo anuncios de progreso que resultaron ser ilusorios. Además, sin un compromiso firme del Consejo de Seguridad de la ONU para establecer un calendario de reformas democráticas para la Junta y un aumento de las sanciones económicas, Gambari no tiene ninguna fuerza para negociar. Tanto Gambari como la ONU ya han sido criticados anteriormente por lo que muchos consideran una actitud demasiado suave con el régimen de la Junta.


Mientras tanto, apenas hay protestas en las calles de Rangún, debido a la fuerte presencia de las fuerzas del orden y a la brutal represión de anteriores días. Unicamente pequeños grupos aparecen esporádicamente, lanzan piedras a los soldados o gritan consignas para volver a desaparecer, en un intento de mantener la rebelión viva, según cuenta desde Rangún el enviado especial de The Sidney Morning Herald. Miles de militares y matones a sueldo vestidos de paisano (quizá los presos comunes que la Junta puso en libertad semanas anteriores para reprimir las protestas) patrullan la ciudad.

Algunas de estas patrullas están registrando a los viandantes para confiscar sus cámaras, informa The Irrawaddy, en un intento de evitar que salgan al exteriuor imágenes del país. En su combate contra lam información, la Junta ya ha detenido a 10 periodistas, según Reporteros Sin Fronteras, el último de ellos Min Zaw, el corresponsal en Birmania del diario japonés Tokyo Shimbun.