martes, 25 de septiembre de 2007

La Junta militar birmana impone el toque de queda

El Gobierno de la Junta militar birmana ha impuesto el toque de queda en las principales ciudades del país para detener las multitudinarias protestas lideradas estos últimos días por los monjes budistas. Esta noche, camiones del ejército recorrieron las calles de Rangún y Mandalay anunciando a través de altavoces el toque de queda, que durará 60 días y prohibe salir a la calle a los birmanos de 9 de la noche a 5 de la madrugada. El resto del día, quedan prohibidas las reuniones de más de 5 personas en la calle.

Crece el temor con respecto a las medidas que adoptará a continuación el SPDC ante unas manifestaciones, que empezaron como unas meras protestas contra las condiciones económicas del país y, como dijo la Comisión de Derechos Humanos de Asia en Washington, han pasado a ser ya un "levantamiento para acabar con la dictadura militar". Paolo Sergio Pinheiro, el investigador de derechos humanos de la ONU para Myanmar desde el año 2000, dijo hoy a Reuters que "una represión muy severa está a punto de suceder", califico la situación de "emergencia" e instó a los actores internacionales a "intentar convencer al Gobierno de que no puede seguir ese camino".

En lo que puede ser un adelanto de los horrores por venir, hoy los militares usaron gases lacrimógenos contra cientos de monjes en la ciudad de Sittwe. Las fuerzas de seguridad la emprendieron a golpes con los monjes y se llevaron detenidos a muchos de ellos, informa The Washington Post. Además, según informes de Burma Campaign UK, muchos soldados han recibido ordenes de afeitarse las cabezas para infiltrarse en las manifestaciones haciéndose pasar por monjes y atacar a la policía para así darle una excusa para abrir fuego contra los manifestantes. Esta técnica ya fue usada por el ejército en el pasado, incluyendo la masacre de Depayin de 2003 en la que fue arrestada Aung San Suu Kyi y 100 activistas fueron asesinados.

2 comentarios:

roberasturias dijo...

Con los últimos movimientos del ejército birmano, se adivina una represión militar similar a la de 1988.

La opinión internacional se mantiene distante, y será espectadora de los sucesos que están por venir.

Demasiados intereses comerciales,China e India, que silencian las protestas de los birmanos y de los monjes budistas.

Sólo me queda agradecerte toda la información que nos brindas de unos sucesos silenciados e ignorados en los medios, aunque en los últimos días se ha ganado un hueco mayor que simples noticias breves.

Me apunto tu blog en mis favoritos.

Carlos Sardiña Galache dijo...

Gracias a ti por leerme.

Se reune el Consejo de Seguridad de Urgencia y la ONU ennvia a Ibrahim Gambari. ¿Haran algo mas que discursos llenos de grandes palabras que es practicamente lo unico que han hecho hasta ahora?