martes, 25 de septiembre de 2007

El pueblo birmano desafía a la Junta y vuelve a salir a la calle

Hoy, día 25 de septiembre, continúa la “Revolución de Azafrán” de los monjes budistas birmanos en contra del régimen militar del Consejo para la Paz y el Desarrollo del Estado (SPDC). Decenas de miles de monjes y ciudadanos salieron hoy a protestar a las calles de Rangún y otras localidades del país a pesar de las amenazas de la Junta militar ayer de usar la fuerza en contra de los manifestantes.


MONJES MARCHANDO HOY EN LAS CALLES DE RANGÚN.


Según The Irrawaddy, unos 30.000 monjes escoltados por 70.000 ciudadanos marcharon al grito de “¡democracia!” desde la pagoda de Shwedangon a la de Sule, entre ellos se encontraban 200 miembros de la Liga Nacional para la Democracia. En Mandalay salieron a la calle unos 10.000 monjes.


La marcha en Rangún era vigilada muy de cerca por cientos de soldados; según un testigo citado por The New York Times, se vieron alrededor de 5 camiones del ejército (con una capacidad de 50 soldados cada uno) desplegarse en el centro de la anterior capital, en los alrededores de la pagoda de Sule. La Junta del SPCD ha vuelto a amenazar con tomar medidas en contra de las manifestaciones si éstas vuelven a repetirse.


Rebeldes de la etnia Karen en la frontera con Tailandia dijeron a Reuters que tropas de la 22ª división estacionada allí fueron mandadas a Rangún. Esa división jugó un papel muy importante en la represión de las protestas de 1988, en las que 3.000 personas fueron asesinadas. Otra fuente dijo a Reuters que la líder demócrata Aung San Suu Kyi fue trasladada de su casa a la prisión de Isein, famosa por sus terribles condiciones.

SOLDADOS VIGILANDO LAS MANIFESTACIONES HOY EN RANGÚN.


Mientras tanto, hoy George W. Bus ha condenado en la Asamblea General de las Naciones Unidas el “reinado de terror” birmano. El presidente norteamericano ha anunciado nuevas medidas en contra de los dirigentes militares birmanos, que incluyen la restricción de visados a miembros de la Junta y quienes les respalden económicamente. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon pidió al SPDC que muestren mesura en sus reacciones en contra de las protestas. Ayer, el primer ministro inglés Gordon Brown condenó también al régimen birmano durante el congreso del Partido Laborista en un discurso que decepcionó a muchos por su falta de concreción.


Sin embargo, muchos analistas afirman que las medidas de los Estados Unidos no sirven de mucho sin el apoyo de los principales socios comerciales de Birmania: India y, sobre todo, China. Hasta ahora, esta última ha permanecido al margen del movimiento de protesta. Jiang Yu, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Chino dijo al respecto que “China siempre adopta una política de no-injerencia” en este tipo de casos. China es uno de los mayores socios comerciales de Birmania, cuyas importaciones provienen en un 50 % por ciento del gigante asiático. Según EarthRights International, 26 multinacionales chinas han participado en 62 grandes proyectos en Birmania durante la última década. Estos incluyen la construcción de unos 2.380 kilómetros de gaseoductos y oleoductos desde la costa birmana de Arakan hasta la provincia china de Yunnan.


La Asociación de Paises del Sudeste Asiático (ASEAN), a la que pertence Birmania desde 1997, tampoco se ha caracterizado por su actitud crítica con respecto al Gobierno del SPDC: el secretario general de la organización, Ong Ken Yong, llegó a decir el pasado 28 de agosto, cuando las protestas aún no habían alcanzado la dimensión que tienen ahora: "Inmediatamente después de las protestas, la presuposición es que los manifestantes no han hecho nada malo, y que es el Gobierno de Myanmar el que hace todo el mal, ¿es esa una suposición justa?".

ENLACE: Mapa de las protestas en Birmania, incluyendo detenciones, elaborado por ALTSEAN, red de organizaciones situadas en países miembros de la ASEAN dedicada a la lucha por los derechos humanos y la democracia en Birmania.