jueves, 30 de agosto de 2007

Reacciones internacionales ante la situación en Birmania

Reporteros Sin Fronteras y la Asociación de Medios de Birmania (BMA) han condenado conjuntamente la represión que la Junta militar birmana está ejerciendo sobre los periodistas que intentan cubrir las manifestaciones de potesta que se están produciendo en el país asiático desde que el Consejo para la Paz y el Desarrollo del Estado (SPDC) en el poder decidió subir fuertemente el precio del combustible hace dos semanas.


La policia y los miembros de la Asociación para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDA), la organización civil dependiente del SPDC, se dedican a intimidar y amenazar a los periodistas que intentan informar de las protestas. La Junta ha prohibido tomar fotografías de las manifestaciones y ha confiscado cámaras a los que no han seguido la ley. Además, para impedir la difusión de las imágenes, las autoridades también han ralentizado las comunicaciones por Internet.


UN GRUPO DE MANIFESTANTES FORMA UNA CADENA HUMANA PARA PROTEGER A LA ACTIVISTA SU SU NWAY (CENTRO), DURANTE UNA PROTESTA.


Muchas de las imágenes e informaciones que han publicado medios internacionales como la BBC o The New York Times provienen de los mismos manifestantes o ciudadanos-reporteros que están usando la tecnología para hacer saber al mundo lo que está pasando en su país.


Por otro lado, en Estados Unidos, algunos políticos han lanzado un llamamiento urgente para detener la represión de la Junta. Dos senadores y el presidente del Comité de Asuntos Exteriores han pedido al Departamento de Estado que persuada al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para una reunión de urgencia sobre las violaciones de los derechos humanos en Birmania.


Mientras tanto, las movilizaciones continúan en Birmania. Ayer, cincuenta personas se manifestaron en la ciudad sureña de Tavoy. esta mañana, un grupo de veinte personas hicieron una marcha de protesta en la provincia de Mandalay. En Rangún, camiones del ejército patrullaban esta mañana por toda la ciudad en busca de activistas escondidos; los soldados distribuían fotografías de tres mujeres perseguidas, entre ellas la conocida activista Su Su Nway.


En Rangún se están repartiendo panfletos en los que se emplaza a los ciudadanos a protestar desde sus casas golpeando cacerolas y sartenes los próximos días 10, 11 y 12. La "cacerolada" tiene un significado místico tanto como político: se trata de que el estrépito expulse el mal de las casas de los birmanos, en este caso representado por, entre otras "fuerzas maléficas", "la ruina económica, las detenciones arbitrarias, la avariciosa política del Gobierno que oprime a su propio pueblo, la desunión del pueblo debida a los malos espíritus" o "bárbaros golpeando a los buenos ciudadanos."