jueves, 23 de agosto de 2007

Protestas en Birmania

Al menos 200 birmanos salieron el miércoles a las calles de Rangún y otras ciudades para protestar contra la fuerte subida del precio del combustible, que el Gobierno de la Junta militar decidió doblar sin previo aviso la semana pasada. Esta subida ha provocado un dramático incremento en el coste de los transportes y muchos productos, en un país en el que las condiciones de vida y el poder adquisitivo de la población son terriblemente precarios.


A pesar de sus riquezas naturales, Birmania es uno de los países más pobres del mundo, debido a más de 40 años de corrupción y mala gestión de sus recursos a cargo de sus sucesivos gobiernos militares. El país posee una de las reservas de gas más grandes de Asia. El Gobierno birmano ha decidido recientemente exportar a China la producción de dos de sus plantas de extracción.


Las manifestaciones se produjeron a pesar de que, tal y como informaron los propios militares a través de sus medios de comunicación, el día anterior habían sido detenidos 13 disidentes, acusados de “agitación y causar malestar civil”, así como de “socavar la paz y seguridad del estado”, tras liderar una manifestación de más de 500 personas el domingo. Los detenidos se enfrentan a penas de hasta 20 años de cárcel. Todos ellos pertenecen al grupo de la Generación de Estudiantes del 88 y entre ellos se encuentra Min Ko Naing, considerado la segunda figura política más importante de la oposición birmana, tras la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.


Los opositores a la Junta no se dieron por vencido y continuaron con las movilizaciones en la capital, por lo que fueron duramente reprimidos. El día de hoy, jueves, una panda de partidarios de la Junta se enfrentó a un grupo de más de 30 manifestantes que marchaba hacia la sede del partido de la oposición, la Liga Nacional para la Democracia (NLD). Finalmente, muchos de los manifestantes fueron metidos a la fuerza en camiones de la temida Asociación para la Solidaridad y el Desarrollo (USDA), perteneciente al Gobierno. Hay sospechas más que fundadas, teniendo en cuenta el historial de la Junta, de que estos prisioneros podrían estar siendo torturados.


Las manifestaciones públicas de esta semana son las más grandes que se producen en Birmania desde hace una década, país que sufre uno de los regímenes más represivos del mundo. En 1988 tuvo lugar un movimiento popular encabezado por los estudiantes en contra del gobierno militar, también provocado por la ruinosa situación económica del país y la ineficiencia y la corrupción gubernamentales. Aquel movimiento fue reprimido en un baño de sangre por los militares, pero supuso el nacimiento del NLD, que en 1990 ganaría por aplastante mayoría unas elecciones cuyo resultado la Junta nunca ha reconocido.