miércoles, 8 de agosto de 2007

Estados Unidos repite sus acusaciones a Irán de apoyar a la insurgencia iraquí

Estados Unidos ha acusado a Irán de proveer a la insurgencia iraquí de las bombas que más bajas está causando en ataques contra el ejército norteamericano. Según el Teniente General Raymond Odierno, segundo al mando en Iraq, las bombas, llamadas “penetradores formados por la explosión” (Explosively formed penetrators, EFP), fueron usadas el pasado mes en 99 ataques y son responsables de un tercio de las muertes en combate sufridas por fuerzas comandadas por los Estados Unidos.


Oficiales de la inteligencia americana afirman que esas armas son proporcionadas a las milicias chiíes por la Guardia Revolucionaria Islámica . La relación entre los explosivos e Irán está basada en el análisis técnico de aparatos incautados y otros que ya han hecho explosión, interrogatorios realizados a militantes chiíes, la captura de camiones cerca de la frontera con Irán y las similitudes con el uso de bombas en Irán y Hizbolá en el sur de Líbano.


Muchas voces críticas con el Gobierno de Bush afirman que sus acusaciones contra el Gobierno de Irán tienen como objetivo último provocar la confrontación con el régimen de los ayatollahs, están llenas de exageraciones y están incluso menos fundamentadas que las lanzadas contra el Gobierno iraquí sobre las armas de destrucción masiva antes de la guerra. En todo caso, las pruebas aducidas por la inteligencia norteamericana sobre la implicación de la Guardia revolucionaria Islámica en la entrega de los EFP no parecen demasiado concluyentes.


Las acusaciones contra Irán parecen lanzadas en este preciso momento en un desesperado intento por desviar la atención de los descuidos e incompetencias del propio ejército norteamericano. De hecho, hace dos días se hizo público que uno de los mayores “proveedores” de armas a la insurgencia iraquí es el propio ejército de los Estados Unidos: los mandos militares han perdido la pista de 190.000 armas (110.000 fusiles de asalto AK-47 y 80.000 pistolas) entregadas al Gobierno de Iraq para el establecimiento de su ejército y fuerzas de seguridad; es más que probable que muchas de esas armas perdidas hayan caído en manos de la insurgencia.